- El club militar suma USD 1,4 millones en sentencias judiciales laborales ejecutoriadas.
- Al menos 69 demandas activas mantienen bloqueadas las cuentas bancarias de la institución.
- El equipo se juega su permanencia en la categoría este viernes ante Cumbayá.
- Acreedores exigen retenciones de ingresos por derechos de transmisión televisiva.
La institución histórica del fútbol ecuatoriano, el Club Deportivo El Nacional, atraviesa la hora más sombría de sus 62 años de trayectoria deportiva, acorralado por sentencias judiciales en firme que suman USD 1,4 millones por sueldos impagos, liquidaciones de futbolistas y deudas con proveedores. Este asfixiante escenario legal coincide con una dramática pugna en el gramado, donde el equipo se juega la categoría este 25 de septiembre de 2026 ante el club Cumbayá.
Asfixia financiera y 69 causas judiciales activas
Lejos de las épocas de gloria en las que conquistó 13 coronas de campeón nacional y dos tricampeonatos, el club ‘militar’ enfrenta hoy un bloqueo operativo absoluto. El informe judicial divulgado por Primicias revela que sobre el club pesan 69 procesos en juzgados ordinarios de lo laboral y civil, lo que ha provocado órdenes de retención bancaria inmediata de todos sus flujos de taquilla y patrocinios comerciales.
A las sentencias ecuatorianas se suman los reclamos y notificaciones de prohibición de fichajes emitidas por los órganos disciplinarios de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA), lo que impide inscribir refuerzos para oxigenar al plantel principal.
En el torneo oficial organizado por la Liga Pro Ecuador, la directiva ha tenido que sortear suspensiones de habilitación jornada tras jornada, cancelando cuotas parciales mediante acuerdos transaccionales de última hora para evitar la pérdida administrativa de puntos en la tabla acumulada.
Duelo decisivo por la permanencia en serie de privilegio
El panorama deportivo resulta igualmente angustiante. Un empate o una derrota frente a Cumbayá en el estadio Olímpico Atahualpa condenaría a los ‘puros criollos’ a descender a la Segunda Categoría del balompié nacional, precipitando una caída institucional que dificultaría aún más la viabilidad financiera del plan de reestructuración de pasivos.
El debate sobre la renovación de figuras y el rendimiento de experimentados guardametas y defensas en el fútbol nacional guarda relación con las discusiones técnicas planteadas cuando Ulises De La Cruz pidió renovar el arco de Ecuador y evaluar recambios, reflejando cómo la falta de planificación cobra factura en el alto rendimiento.
Hinchas y glorias del club han convocado a vigilias en las afueras de la sede institucional en Quito para respaldar a los jugadores en el encuentro cumbre, esperando que una victoria mantenga encendida la esperanza de salvación institucional en una de las mayores crisis de su historia.
De consumarse la pérdida de categoría, el club perdería los ingresos por derechos audiovisuales de primera división, lo que obligaría a convocar a una asamblea extraordinaria de socios para declarar un concurso preventivo de acreedores bajo el amparo de la legislación mercantil.




