Según una declaración científica de la American Heart Association, la relación entre la cafeína y la salud cardiovascular presenta matices importantes. La investigación más reciente indica que consumir hasta 5 tazas de café con cafeína por día —equivalente a no más de 400 mg de cafeína al día— es seguro para la mayoría de los adultos. Además, esta ingesta se puede asociar a beneficios para la salud cardiovascular en algunas personas. No obstante, las dosis muy elevadas de cafeína, como las presentes en bebidas energizantes o shots concentrados, suponen riesgos que conviene conocer.
Datos clave de la nueva declaración científica
El documento publicado en la revista Circulation detalla que hasta 400 mg diarios de cafeína —o sea, 5 tazas de 230 ml de café— suelen ser inocuos. De hecho, se vinculan con menor probabilidad de sufrir insuficiencia cardíaca, cardiopatías o derrame cerebral en ciertos grupos. Por el contrario, cantidades superiores pueden elevar la presión arterial o provocar arritmias. Aun así, los expertos advierten que se requieren más estudios para precisar cómo varía el impacto según la fuente de cafeína y las características individuales.
¿Por qué es complejo analizar los efectos de la cafeína?
En primer lugar, el café combina cafeína con cientos de compuestos bioactivos que poseen propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Estos elementos podrían explicar parte de los beneficios observados, por lo que no siempre es posible atribuir los resultados solo a la cafeína. Asimismo, es habitual añadir al café azúcares, cremas o jarabes, ingredientes que podrían contrarrestar sus ventajas potenciales. Por otro lado, la mayoría de los estudios disponibles son observacionales, de modo que no permiten establecer relaciones de causa y efecto de forma definitiva.
Fuentes variadas de cafeína y sus diferencias
Aunque el café es la principal fuente de cafeína para la población, también la aportan el té, el chocolate, refrescos, bebidas energizantes y ciertos medicamentos. Los datos sobre estas alternativas son más escasos, por lo que se necesita profundizar en su análisis. Por ejemplo, los shots energizantes pueden contener hasta 69 mg de cafeína por cada 30 ml: entre tres y cuatro veces más que una porción estándar de café. Estas concentraciones tan altas suelen ir acompañadas de otros aditivos que agravan su impacto en el sistema cardiovascular.
Efectos específicos sobre la salud cardíaca
- Presión arterial: En personas con valores normales, una ingesta de 1 a 3 tazas al día se vinculó con ligero aumento del riesgo de hipertensión, mientras que más de 3 tazas se asoció a menor probabilidad. Las dosis extremas sí elevan la presión de forma notable, especialmente en quienes ya padecen la afección.
- Diabetes tipo 2: Aunque la cafeína reduce brevemente la sensibilidad a la insulina, el consumo regular de café sin aditivos se asocia con menor riesgo de desarrollar la enfermedad. Es posible que esta ventaja dependa de otros componentes del grano.
- Colesterol: El cafestol, sustancia presente en café no filtrado como el expreso o el de prensa francesa, incrementa el colesterol LDL. Los filtros de papel y el café instantáneo eliminan casi la totalidad de este compuesto.
- Ritmo cardíaco: De 1 a 3 tazas al día no aumentan el riesgo de fibrilación auricular, aunque sí se vinculan con contracciones ventriculares prematuras. Las dosis muy altas sí generan alteraciones del ritmo incluso en adultos jóvenes sanos.
- Cardiopatías y derrame: Entre 2 y 4 tazas diarias se asocian con menor riesgo de estas patologías, pero superar las 4 tazas podría incrementar la probabilidad de insuficiencia cardíaca.
Respuesta personal a la cafeína
El organismo metaboliza la cafeína en el hígado, alcanzando su punto máximo en alrededor de una hora. Sin embargo, la velocidad del proceso depende de la genética, la edad, el metabolismo y el hábito de consumo. Algunas personas desarrollan tolerancia, mientras que otras reaccionan con palpitaciones, ansiedad o alteraciones del sueño con cantidades moderadas. Por ello, no existe una recomendación universal: lo adecuado es observar la propia respuesta y consultar al equipo médico según cada caso.
Fuente: Newsroom
