Casi el 99% de la población mundial vive expuesta a niveles de polución por encima de los recomendados. Esta circunstancia eleva el riesgo de padecer hasta 48 afecciones diferentes, según datos proporcionados por la Organización Mundial de la Salud. La contaminación del aire constituye uno de los principales desafíos ambientales y de salud pública a nivel global. Diversas fuentes, como la quema de combustibles fósiles, la actividad industrial y el transporte, liberan partículas y gases nocivos que deterioran la calidad del aire que respiramos. La exposición continua a estos contaminantes se asocia con patologías respiratorias, cardiovasculares y un aumento en la mortalidad prematura. Afecta tanto a zonas densamente urbanizadas como a espacios rurales, tal y como detalla la Organización Mundial de la Salud.
Según el Air Quality Life Index y la propia OMS, casi el 99% de la población mundial respira aire que supera los límites seguros establecidos por el organismo internacional. Se estima que la polución del aire provoca alrededor de 7 millones de muertes prematuras cada año a escala planetaria. En regiones como el sur de Asia, este fenómeno reduce la esperanza de vida en un promedio de tres años. Mientras tanto, en América Latina los niveles de contaminación han alcanzado registros máximos desde el año 1998. Los países con mayores emisiones de dióxido de carbono incluyen China, Estados Unidos e India. Su actividad contribuye significativamente al cambio climático y a sus consecuencias adversas sobre el estado de salud de las personas.
El vínculo del aire contaminado y las enfermedades crónicas
Un reciente conjunto de investigaciones ha evidenciado que la contaminación del aire está acelerando la aparición de enfermedades crónicas. Entre estas patologías se encuentran la demencia y el Parkinson, según los resultados de un estudio de referencia. Esta investigación analizó los datos del Biobanco del Reino Unido y revisó más de 900.000 registros de hospitalización. Dicho estudio abarcó la información de 396.000 ciudadanos británicos con edades comprendidas entre los 39 y los 70 años.
El trabajo científico hizo un seguimiento de la aparición inicial de 78 enfermedades crónicas diversas. Entre estas se incluyen la hipertensión, el accidente cerebrovascular, la EPOC, la diabetes y distintos tipos de demencia. Los investigadores encontraron que la exposición a altos niveles de contaminación del aire se asoció con una aparición más temprana de 48 de las 78 afecciones estudiadas. Estas incluyen trastornos neurológicos como la demencia y la enfermedad de Parkinson, que afectan directamente la calidad de vida.
El estudio reveló que la exposición a altos niveles de contaminación atmosférica aceleró significativamente la aparición de trastornos. Estos afectan tanto el sistema neurológico como el psiquiátrico, con diferencias notables entre grupos de población. En promedio, el inicio de estos problemas se adelantó entre dos y cinco años respecto a lo esperado. En el caso de la esquizofrenia, la reducción en la edad de inicio osciló entre un 2,4 y un 3,8 por ciento. La sobreexposición a contaminantes también adelantó la edad media de aparición de otras enfermedades. Entre ellas figuran la hipertensión, la diabetes y diversas formas de asma crónica.
Este hallazgo convierte a la problemática en un “acelerador silencioso” que actúa de manera progresiva y casi imperceptible. Según declaraciones recogidas por The Guardian, no solo aumenta el riesgo de enfermar de manera grave. Sino que además reduce los años de vida saludable de la población en general. El análisis realizado por la Universidad de Cambridge y la revisión sistemática de 51 estudios científicos. Ambos trabajos consolidan la idea de que la contaminación atmosférica desempeña un papel relevante en el desarrollo prematuro de enfermedades. Esto es especialmente cierto en lo que respecta a las alteraciones del sistema nervioso central.
Respuestas para combatir la contaminación y sus efectos
El reconocimiento de la contaminación del aire como un factor de riesgo determinante para enfermedades crónicas. Este reconocimiento ha impulsado la adopción de respuestas y recomendaciones por parte de múltiples actores. Tanto organismos internacionales como autoridades nacionales han tomado medidas para hacer frente a la situación. La Organización Mundial de la Salud, en el año 2021, realizó un llamamiento global a todos los países. Instó a las naciones a mejorar la calidad del aire para reducir la carga sanitaria derivada de esta problemática. Se busca así minimizar el impacto negativo que supone la exposición prolongada a contaminantes atmosféricos en todo el mundo.
Fuente: Infobae
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