A medida que las temperaturas se elevan en Europa, un reciente estudio advierte sobre el creciente impacto del calor extremo en la salud de los atletas de élite. Además, este análisis insta a los organizadores de competiciones veraniegas a reconsiderar calendarios y horarios. Esto es para mitigar los riesgos asociados al calor extremo.
Muchos de los eventos deportivos más importantes de Europa tienen lugar durante el verano. Sin embargo, el avance progresivo del cambio climático y el consiguiente aumento de las temperaturas representan una amenaza cada vez mayor para los deportistas. La exposición al calor extremo puede tener consecuencias graves, y es crucial tomar medidas preventivas.
Análisis Climático del Tour de Francia
Centrándose en el Tour de Francia, los investigadores analizaron datos climáticos de más de 50 ediciones anteriores. Los resultados concluyeron que el riesgo de estrés térmico para los participantes ha aumentado constantemente a lo largo de los años. De hecho, el mayor número de episodios de calor extremo se registró en la última década.
El Tour de Francia, la prueba ciclista más grande y prestigiosa del mundo, se celebra desde 1903, con interrupciones solo durante las guerras mundiales. Los participantes recorren entre 3.300 y 3.500 kilómetros en 23 días, divididos en 21 etapas sobre terrenos muy exigentes. Tradicionalmente, la carrera finaliza en la emblemática avenida de los Campos Elíseos en París.
La Amenaza Constante del Calor Extremo
Aunque la carrera ha logrado evitar condiciones de calor extremo que impliquen un riesgo máximo, en algunos casos ha sido por cuestión de días o incluso décimas de grado, según el estudio. Por ello, es esencial reconocer que la amenaza del calor extremo es real. Además, puede afectar significativamente el desarrollo de la competencia.
«En nuestro análisis, observamos que París ha superado en cinco ocasiones en julio el umbral de alto riesgo por calor, cuatro de ellas desde 2014. Otras ciudades han experimentado muchos días de calor extremo en julio, pero afortunadamente no coincidieron con las etapas del Tour de Francia», explicó Ivana Cvijanovic, investigadora del IRD.
«En cierto modo, podemos decir que es una carrera afortunada, pero con las olas de calor récord cada vez más frecuentes, es solo cuestión de tiempo que el Tour se enfrente a una jornada de estrés térmico extremo que ponga a prueba los protocolos de seguridad existentes», añadió Cvijanovic.
Zonas de Mayor Riesgo
Al analizar los horarios y ubicaciones de la carrera entre 1974 y 2023, los investigadores pudieron evaluar los niveles de riesgo de estrés térmico. Sus conclusiones, publicadas en Scientific Reports, señalan las zonas más afectadas por el aumento de las temperaturas. Toulouse, Pau, Burdeos, Nimes y Perpiñán presentan los niveles de calor extremo más peligrosos. No obstante, el estudio advierte que París y Lyon también cruzan cada vez con más frecuencia un umbral similar de alto riesgo.
Desislava Petrova, investigadora de ISGLOBAL, sugiere que «debería extremarse la precaución al planificar etapas en estas regiones». El análisis también mostró que las primeras horas de la mañana son las más seguras. Además, el calor extremo tiende a prolongarse hasta última hora de la tarde. Esto apunta a la necesidad de adaptar horarios y recorridos.
Impacto en Todos los Deportes
El cambio climático es un desafío global urgente, con condiciones meteorológicas cada vez más erráticas que provocan múltiples consecuencias. También, las regiones de Europa central y meridional han visto cómo los episodios de calor extremo se han multiplicado aproximadamente por diez entre 2010 y 2024. Esto es en comparación con el período 1961-1990.
Antes de los Juegos Olímpicos de París 2024, la NASA informó que las temperaturas de la ciudad habían aumentado 3,1ºC desde que acogió los Juegos un siglo antes. Estas temperaturas pueden ser perjudiciales para la salud. Esto es especialmente relevante durante competiciones deportivas, donde los peligros del agotamiento y el golpe de calor son aún mayores.
Aunque la mayoría de los organizadores cuentan con protocolos de seguridad, el estudio subraya la necesidad de replantearse cómo y cuándo se celebran los eventos deportivos, especialmente los de élite. Además, se necesita más investigación para comprender plenamente el impacto del calor extremo en el cuerpo humano. Esto es en particular para aquellos que lo llevan al límite físico.
James Begg, investigador de Galson Sciences Limited, señaló que «para investigar las vulnerabilidades específicas de cada deporte, necesitaríamos acceder a datos fisiológicos anonimizados que nos permitieran ir más allá de los simples índices de calor».
Fuente: Euronews
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