La andropausia, un término cada vez más presente en el discurso público y mediático, se refiere a la disminución gradual de la testosterona, la hormona sexual masculina predominante. Este declive, intrínseco al proceso de envejecimiento, se manifiesta con una reducción aproximada del 1% anual en los niveles de testosterona. Para la séptima década de vida, los hombres pueden experimentar una reducción de hasta el 30% en comparación con sus niveles juveniles. No obstante, es crucial destacar que solo un porcentaje estimado del 10% al 30% de los hombres desarrolla síntomas que ameritan una evaluación y, en ocasiones, un tratamiento médico. Por ello, los especialistas enfatizan que no se trata de una patología, sino de una evolución natural que, bajo ciertas circunstancias, puede mermar la calidad de vida masculina.
Explorando el Síndrome ADAM: Una Perspectiva Clínica
Los profesionales de la salud sexual masculina prefieren acuñar el término «hipogonadismo de inicio tardío» o «síndrome de déficit de testosterona (síndrome ADAM)». Según Esaú Fernández, andrólogo del Hospital Universitario La Paz de Madrid, el síndrome ADAM constituye la denominación técnica que abarca los signos y síntomas derivados de la disminución de testosterona en el hombre adulto. «Si bien ambos conceptos aluden a la misma realidad, el síndrome ADAM posee criterios diagnósticos más precisos, siendo el empleado en la práctica clínica», afirma Fernández.
El doctor Josep Torremade, coordinador del grupo de Andrología de la Asociación Española de Urología, complementa esta visión, manifestando su aversión al término «andropausia». «A los médicos no nos gusta el término andropausia», confiesa, argumentando que la etimología del concepto —derivado del griego andrós (varón) y pausis (pausa o parada)— no refleja con exactitud la experiencia masculina, caracterizada por un descenso lento y progresivo, y no una detención abrupta, en la producción de testosterona.
Identificando los Signos y Síntomas del Síndrome ADAM
Esaú Fernández señala un incremento en la conciencia médica sobre el síndrome ADAM en años recientes, aunque persiste un considerable desconocimiento en la población general. «Muchos hombres no consultan por sus síntomas, ya sea por desconocimiento o por tabúes asociados a la virilidad», lamenta el portavoz de la Asociación Española de Andrología. Considera fundamental fomentar la educación y la sensibilización tanto en el ámbito médico como en la sociedad para que los hombres puedan identificar los síntomas y acceder a un diagnóstico y tratamiento oportunos.
Señales Frecuentes Asociadas a la Disminución de Testosterona
Los síntomas vinculados a la andropausia o síndrome ADAM suelen manifestarse a partir de los 40 o 50 años. La edad de inicio y la intensidad de estos síntomas son variables, influenciadas por factores individuales y el estilo de vida. Entre las manifestaciones más comunes, según Esaú Fernández, se incluyen:
- Una notable disminución de la libido.
- Sensación de fatiga o cansancio crónico.
- Pérdida de masa muscular y fuerza.
- Incremento de la grasa corporal, especialmente en la zona abdominal.
- Alteraciones en el estado de ánimo, como irritabilidad o tristeza.
- Dificultades para mantener la concentración y la agudeza mental.
- Trastornos del sueño, como insomnio o sueño no reparador.
Estos síntomas, en conjunto, pueden impactar significativamente la calidad de vida de quienes los experimentan. La reducción de la energía vital, las fluctuaciones anímicas y la merma del interés sexual pueden afectar las relaciones interpersonales, la autovaloración y el desempeño profesional. Adicionalmente, el incremento del riesgo de padecer enfermedades metabólicas y cardiovasculares, asociado al déficit de testosterona, puede acarrear consecuencias a largo plazo.
Síntomas que Motivan la Consulta Médica
Josep Torremade destaca que muchos de estos síntomas son inespecíficos. Sin embargo, identifica tres manifestaciones cardinales que habitualmente impulsan a los pacientes a buscar atención sanitaria:
- Disminución marcada de la libido o apetencia sexual.
- Pérdida o disminución de la función eréctil.
- Reducción de las erecciones nocturnas o matutinas espontáneas.
Otros síntomas, como la fatiga generalizada, los cambios anímicos, el insomnio o la pérdida de masa muscular, pueden ser indicativos de diversas condiciones médicas subyacentes. Es imperativo diferenciar que no todos los hombres con niveles bajos de testosterona presentan sintomatología, y viceversa, no todos los síntomas se atribuyen exclusivamente a este déficit hormonal.
Un Diagnóstico Personalizado y Preciso
El diagnóstico del síndrome ADAM se fundamenta en una evaluación integral que combina el análisis detallado de la sintomatología referida por el paciente con la medición objetiva de los niveles de testosterona en sangre. Los expertos subrayan la importancia de realizar una evaluación clínica exhaustiva, descartando otras posibles causas de los síntomas, como enfermedades crónicas (diabetes, hipertensión), alteraciones tiroideas o factores psicológicos. El diagnóstico definitivo debe ser siempre individualizado y realizado por un profesional con especialización en andrología.
Opciones de Tratamiento y Consideraciones
El tratamiento principal para el síndrome ADAM es la terapia de reemplazo hormonal de testosterona (TRH). «Esencialmente, es un concepto similar al tratamiento del hipotiroidismo. Si los testículos no producen suficiente testosterona para mantener un buen estado de salud, administramos de forma externa el aporte necesario», explica Torremade.
Antes de iniciar la TRH, se deben considerar varios factores cruciales:
- Salud de la próstata: Es fundamental valorar el estado de la próstata. En presencia de un tumor prostático no diagnosticado, la terapia hormonal podría acelerar su progresión.
- Evaluación cardiovascular: Se requiere una evaluación cardiovascular previa y una monitorización médica continua durante el tratamiento. Aunque estudios recientes sugieren que la TRH no incrementa significativamente el riesgo cardiovascular, la testosterona estimula la producción de glóbulos rojos. Un aumento excesivo puede espesar la sangre, elevando el riesgo de trombos, infartos o accidentes cerebrovasculares.
- Impacto en la fertilidad: En hombres jóvenes, la TRH puede afectar la fertilidad, ya que suprime la producción natural de testosterona endógena, lo que a su vez detiene la espermatogénesis.
Independientemente de la terminología empleada, es vital comprender a la andropausia como una fase del envejecimiento masculino que demanda información veraz y atención médica cuando los síntomas comprometen la calidad de vida. La clave reside en un diagnóstico individualizado y en la adopción de hábitos de vida saludables, que pueden marcar una diferencia sustancial.
Fuente: Eroski
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