En Ecuador, el efectivo continúa siendo una opción valorada para las compras y pagos del día a día. Su sencillez, la posibilidad de disponer directamente del dinero y el control que ofrece sobre cuánto se gasta, son algunos de los atributos que explican por qué este medio mantiene su espacio, incluso mientras crecen las alternativas digitales.
Esta preferencia convive con una creciente adopción de alternativas digitales. De acuerdo con el Banco Central del Ecuador (BCE), al cierre de 2025 los medios de pago electrónicos representaron el 97% de los servicios autorizados, frente al 3% de los medios físicos, entre los que se incluyen billetes, monedas y cheques. Dentro de los mecanismos digitales, las transferencias electrónicas para pagos concentraron el 62,9%, seguidas por las tarjetas de débito, con 18,4%, y las tarjetas de crédito, con 14,4%.
La coexistencia de ambas alternativas refleja que la manera de manejar el dinero no responde a una sola fórmula. Las personas pueden optar por un medio u otro dependiendo de la situación, el tipo de compra o la facilidad que encuentren en cada opción.
“El efectivo continúa ofreciendo beneficios muy concretos: es sencillo de utilizar, permite tener una relación directa con el dinero y facilita el control de los gastos. La incorporación de nuevas alternativas no necesariamente significa dejar de utilizarlo, sino ampliar las posibilidades para que cada persona pueda elegir según sus necesidades”, señala José Luis Rodríguez, director General de Prosegur Cash en Ecuador.
Seguridad: mantener el hábito, con prevención
El contexto de inseguridad ha puesto sobre la mesa la necesidad de incorporar mayores medidas preventivas al momento de manejar dinero físico. El desafío no está en dejar de utilizar un medio que continúa siendo valorado, sino en reducir la exposición al riesgo durante su manejo, tanto para las personas como para los negocios.
Para que un billete llegue a una persona y pueda continuar circulando, también necesita mantenerse en condiciones adecuadas. Durante 2025, el Banco Central del Ecuador realizó 572.490 operaciones de canje de billetes y monedas, entre ventanillas y máquinas dispensadoras, por un valor aproximado de USD 97,5 millones. Estos procesos permiten reemplazar especies deterioradas y mantener el circulante en condiciones adecuadas.
De manera similar, la disponibilidad de efectivo en los cajeros automáticos también depende de una operación especializada que permita abastecerlos oportunamente y mantenerlos funcionando de forma continua. Detrás de cada retiro existe una cadena logística que incluye la planificación, transporte seguro, reposición y monitoreo permanente de los niveles de efectivo, con el objetivo de garantizar que las personas puedan acceder a su dinero cuando lo necesiten. En este sentido, la gestión eficiente del abastecimiento de cajeros constituye un eslabón fundamental para asegurar la disponibilidad y continuidad del efectivo en todo el país
Detrás de toda esta operación existe una cadena que permite recoger, transportar, custodiar, procesar y volver a poner los valores a disposición de quienes los necesitan. Para Prosegur Cash, esto requiere combinar experiencia, procesos y tecnología para acompañar el ciclo del efectivo y contribuir a que su manejo sea más seguro y eficiente.
“El contexto actual hace aún más importante gestionar el efectivo de manera preventiva. Esto no significa limitar su uso, sino incorporar medidas que permitan reducir la exposición de las personas y mantener un mayor control sobre los valores durante sus diferentes etapas”, explica Rodríguez.
Para las personas, esto puede traducirse en prácticas sencillas, como transportar únicamente el dinero necesario y mantener discreción durante retiros o pagos. Para los negocios, la prevención requiere mayor planificación, desde el control de los valores disponibles hasta procedimientos adecuados para su custodia y traslado.
Desde esta perspectiva, la prevención no busca limitar el uso del efectivo, sino hacer que su utilización sea cada vez más segura, acompañando un hábito que continúa presente en la economía ecuatoriana.
Así, mientras los medios digitales continúan creciendo, el efectivo mantiene beneficios que explican su permanencia. El desafío para Ecuador no es dejar atrás una forma de pago, sino garantizar que quienes todavía encuentran valor en el dinero físico puedan utilizarlo de manera segura y que este permanezca disponible cuando lo necesiten.

