Una jornada de exámenes de recuperación en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Central del Ecuador (UCE) ha desencadenado un escándalo de proporciones legales y éticas. Por este motivo, la Fiscalía General del Estado ha abierto una investigación previa para esclarecer las graves denuncias de alumnas sobre presuntos tocamientos íntimos durante las requisas. De esta manera, el caso transciende el ámbito universitario para convertirse en un proceso judicial por presunto abuso sexual en el entorno educativo.
Operación coordinada de fraude tecnológico
En primer lugar, los informes técnicos de la asignatura de Farmacología revelaron una red de copia «inédita». Para lograrlo, al menos 11 estudiantes habrían utilizado dispositivos de alta tecnología, incluyendo smartphones y micrófonos ocultos adheridos al cuerpo con cables. Además, se detectó que los involucrados mantenían llamadas activas y chats de WhatsApp en tiempo real para recibir las respuestas del examen. En consecuencia, la universidad ha solicitado la sanción máxima de separación definitiva para los implicados por esta falta muy grave.
Denuncias de vulneración a la integridad
Por otro lado, la detección del fraude ha quedado empañada por los testimonios de estudiantes que denuncian protocolos de revisión abusivos. En particular, alumnas asistidas por la Fundación Ciudadanas del Mundo relataron haber sido obligadas a desvestirse parcialmente y haber sufrido tocamientos no consentidos. Debido a esto, la organización califica los hechos del 15 de abril de 2026 como una «jornada de terror» y una vulneración sistemática a la dignidad humana. Por lo tanto, la justicia deberá determinar si las medidas de control excedieron los límites legales y éticos.
Postura institucional y defensa docente
Finalmente, el reporte de la asignatura de Farmacología defiende las actuaciones realizadas, asegurando que las revisiones fueron ejecutadas por personal del mismo sexo y bajo supervisión. En resumen, el documento universitario califica las acusaciones como una posible estrategia para encubrir el fraude académico detectado. Sin duda, la materialización de videos y fotografías del examen será clave para deslindar responsabilidades en ambos bandos. En definitiva, el caso pone en tela de juicio los métodos de vigilancia y la ética estudiantil en las instituciones de educación superior.
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