La discusión sobre el saneamiento en Ecuador adquiere una relevancia crucial debido a su impacto directo en la salud pública y en la desnutrición infantil. La Unión Europea sostiene que el país no podrá reducir la contaminación hídrica mientras no implemente tarifas específicas para tratar las aguas residuales. Debido a esto, José María Medina, jefe de cooperación de la UE en Ecuador, explica que la sostenibilidad ambiental depende de estructuras técnicas coherentes y políticas estables. Además, recalca que sin financiamiento adecuado el ciclo de contaminación continuará afectando a miles de familias.
Tarifas y políticas: pilares del saneamiento en Ecuador
La calidad del agua potable se relaciona estrechamente con la desnutrición crónica infantil. Sin embargo, el saneamiento en Ecuador enfrenta rezagos estructurales profundos. La ausencia de metas obligatorias, plazos definidos y regulaciones sostenidas ha impedido consolidar un modelo eficiente. Además, el sistema de cobro actual solo considera el agua potable ingresada a los hogares, pero ignora la que se vierte nuevamente en ríos altamente contaminados. Debido a este vacío, persiste un círculo vicioso que impide inversiones esenciales.
Medina enfatiza que una tarifa para tratar aguas residuales debe considerarse una inversión social. Con un sistema transparente, los ciudadanos comprenderían que pagar por el saneamiento en Ecuador protege sus cultivos, sus ríos y la salud de sus hijos. Aunque ciudades como Portoviejo o Cuenca avanzan con apoyo europeo, la capital no ha presentado proyectos técnicamente viables para acceder a fondos. Sin esa planificación, Quito queda fuera de iniciativas que superan los 100 millones de dólares.
Quito queda rezagado en propuestas de saneamiento
Mientras varias ciudades medianas consolidan operaciones financiadas, Quito continúa sin generar proyectos sólidos. Debido a esta falta de estudios y ordenanzas, la UE no puede canalizar recursos hacia la capital. Un proyecto de saneamiento en Ecuador para una urbe grande requiere estructura técnica, políticas estables y sostenibilidad financiera. Sin esos elementos, la cooperación internacional solo puede cubrir una fracción reducida de la demanda nacional.

La ruralidad y el desafío de la desnutrición
La desnutrición se concentra mayoritariamente en áreas rurales, donde el saneamiento en Ecuador presenta mayores debilidades. Por esto, la UE trabaja mediante el Banco de Desarrollo del Ecuador, que redistribuye préstamos hacia cantones pequeños. Líneas de financiamiento que superan los 400 millones de dólares permiten ejecutar obras esenciales relacionadas con agua potable y residuos sólidos. Aunque no es posible financiar directamente a municipios pequeños por costos operativos, la estructura del BDE permite garantizar alcance nacional.
La Unión Europea, hasta ahora, ha invertido alrededor de 400 millones en proyectos exclusivos de agua potable. Esto refuerza su visión de que fortalecer el saneamiento en Ecuador es indispensable para reducir la contaminación y mejorar la salud infantil.
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