- La Agencia Espacial Europea desplegará la sonda Hera para realizar una inspección forense del asteroide Dimorphos.
- El cuerpo celeste fue impactado deliberadamente en 2022 por la nave DART de la NASA para probar tecnologías de defensa planetaria.
- Los científicos buscan determinar si el choque produjo un cráter convencional de decenas de metros o remodeló por completo el asteroide.
- Hera liberará dos nanosatélites equipados con radares y cámaras térmicas para analizar la estructura interna de la roca espacial.
A millones de kilómetros de la Tierra, el experimento más audaz de defensa planetaria en la historia de la astronomía se prepara para ingresar en su fase definitiva de análisis científico. La Agencia Espacial Europea (ESA) alista los instrumentos de la nave no tripulada Hera para llevar a cabo una minuciosa inspección forense del asteroide Dimorphos, el satélite natural de 160 metros de diámetro que fue golpeado en septiembre de 2022 por la sonda DART de la agencia espacial estadounidense NASA.
Aquella colisión cinética controlada logró desviar exitosamente la trayectoria orbital de Dimorphos alrededor de su asteroide anfitrión, Didymos, reduciendo su periodo de rotación en 32 minutos. Sin embargo, los observatorios terrestres y telescopios espaciales solo pudieron registrar la gigantesca nube de escombros eyectada al espacio, dejando pendientes interrogantes fundamentales sobre las dimensiones exactas del cráter, la resistencia del material rocoso y el estado físico remanente del cuerpo celeste.
Inspección de alta resolución y despliegue de nanosatélites CubeSat
La misión Hera fue diseñada para responder a esas incógnitas mediante un conjunto de instrumentos científicos de última generación. Dotada de cámaras ópticas multiespectrales, altímetro láser y sistemas de navegación autónoma, la sonda se aproximará a distancias de apenas unos pocos kilómetros de la superficie de Dimorphos para cartografiar su topografía con una resolución milimétrica.
Durante la maniobra de acercamiento, Hera liberará dos pequeños satélites de formato CubeSat denominados Juventas y Milani. Juventas transporta el radar de baja frecuencia más pequeño jamás enviado al espacio profundo, cuya tarea consistirá en realizar una tomografía de la estructura interna del asteroide para esclarecer si se trata de un cuerpo rocoso sólido o de una aglomeración de fragmentos unidos débilmente por gravedad (un rubble-pile). Milani, por su parte, estudiará la composición mineralógica del polvo levantado por el impacto.
El empleo de instrumental de vanguardia y telemetría de ultraprecisión conecta conceptualmente con otras ramas del desarrollo tecnológico de avanzada, como las iniciativas de cómputo y conectividad reseñadas en la cobertura sobre el avance de la inteligencia artificial y la robótica en la región, donde el procesamiento de datos complejos permite transformar el conocimiento científico en aplicaciones concretas.
Clave para la futura defensa planetaria de la Tierra
Los datos recabados por Hera permitirán a los astrofísicos y agencias gubernamentales validar modelos numéricos de impacto cinético. Esta información resultará crucial para calibrar con exactitud la fuerza requerida para desviar asteroides en el caso hipotético de que en el futuro se descubra un objeto espacial en ruta de colisión real con la Tierra.
Especialistas de la NASA y centros de investigación aeroespacial de Europa prevén que los primeros mapas tridimensionales detallados del cráter de Dimorphos se publiquen en los primeros meses de operaciones cercanas, consolidando una alianza científica internacional sin precedentes en la protección a largo plazo de nuestro planeta.
Especialistas del Observatorio Europeo Austral (ESO) han destacado que la información geofísica que remitirá Hera transformará nuestra comprensión de los asteroides cercanos a la Tierra (NEAs). Comprender si estos objetos responden como monolitos rocosos o aglomeraciones porosas resulta un factor determinante para modelar los efectos de futuras interacciones gravitatorias en el sistema solar interior.
