- Fuentes corporativas de Bloomberg señalan que el visor de realidad mixta se encuentra en soporte vital.
- Establecimientos oficiales de la marca reportan tiendas donde apenas se concreta una venta mensual.
- El peso del visor (más de 600 gramos) y su costo de 3.500 dólares frenaron la adopción masiva del público.
- La compañía reorganizó sus equipos de ingeniería para desarrollar gafas inteligentes ligeras hacia 2028.
Lo que en 2024 fue anunciado por Tim Cook como la mayor revolución de la computación espacial contemporánea atraviesa hoy un momento de máxima incertidumbre comercial. A dos años de su deslumbrante presentación mundial, el visor Apple Vision Pro se encuentra prácticamente «en soporte vital» dentro de la estrategia de productos de Cupertino, según reportes publicados este 28 de septiembre de 2026 por el analista Mark Gurman en su boletín especializado de la agencia Bloomberg.
A pesar de contar con una arquitectura de micro-pantallas OLED 4K deslumbrante, seguimiento ocular milimétrico y un software visionOS sumamente fluido, el dispositivo de realidad mixta no logró conectar con el mercado masivo. Fuentes comerciales de la cadena de tiendas Apple Store señalan con crudeza que numerosos establecimientos en Norteamérica y Europa «con suerte comercializan una unidad al mes», confirmando que el visor quedó relegado a un costoso nicho de desarrolladores y entusiastas corporativos.
Peso, autonomía externa y una barrera de precio prohibitiva
Diversos factores ergonómicos y económicos explican el declive del proyecto inicial de las Apple Vision Pro. Con un peso superior a los 600 gramos sobre el rostro del usuario, una batería externa conectada mediante cable que apenas brinda dos horas de autonomía y un precio oficial de salida fijado en 3.499 dólares, el consumidor general prefirió adquirir ordenadores portátiles de alto rendimiento o pantallas convencionales antes que someterse a la fatiga física de portar el visor.
La dirección interna de la empresa tampoco mostró una cohesión absoluta. Reportes de la industria revelan que ejecutivos como John Ternus siempre cuestionaron la viabilidad de un dispositivo tan aparatoso y oneroso. En paralelo, proyectos derivados como el N107 (un modelo más económico) y el N109 (con procesador recortado) terminaron cancelados en los laboratorios de diseño por no alcanzar la reducción de costes deseada.
La contraofensiva de Meta y el viraje hacia el proyecto N224
El estancamiento de Apple contrasta con la ofensiva desplegada por Meta. La tecnológica de Mark Zuckerberg presentó recientemente sus nuevas Meta VR Glasses, un visor que traslada el procesador a la petaca de energía, reduciendo el peso en el rostro a solo 100 gramos y ofreciendo una experiencia funcional por un valor de 1.299 dólares. Esta brecha competitiva ha forzado a los directivos de Cupertino a acelerar el denominado proyecto N224, explorando gafas ligeras sin pantalla externa que dialoguen con el teléfono inteligente hacia finales de 2028.
El desarrollo de periféricos tecnológicos de vanguardia y la gestión de comunidades digitales de usuarios guardan paralelismo con los debates sobre derechos y plataformas reseñados en el informe sobre la reacción de las audiencias cinematográficas ante las adquisiciones de plataformas en Letterboxd.
Informes de la consultora International Data Corporation (IDC) y análisis de la Consumer Technology Association (CTA) coinciden en que el futuro de la realidad aumentada reside en dispositivos ultralivianos y transparentes de uso diario, confirmando que la primera generación del visor de Apple fue un audaz ensayo de ingeniería que deberá reinventarse por completo para no desaparecer.
El ecosistema de desarrolladores también ha ralentizado el lanzamiento de aplicaciones nativas tridimensionales, priorizando la compatibilidad con terminales móviles tradicionales. La reestructuración de personal dentro del equipo de diseño confirma que Cupertino redirigirá sus mayores partidas presupuestarias hacia la inteligencia artificial integrada en el iPhone y Mac, postergando la maduración de la computación espacial hasta que los avances en miniaturización óptica abaraten drásticamente su producción.




