El Municipio de Quito estableció condiciones técnicas rigurosas de puntualidad, caja común y tecnología que las operadoras de buses deben cumplir para cualquier ajuste de pasajes.
- Un punto medular de la exigencia municipal es la operatividad efectiva del modelo de caja común en todas las cooperativas de transporte.
- Adicionalmente, las operadoras deberán integrarse plenamente al sistema de recaudo electrónico de la ciudad.
El Municipio del Distrito Metropolitano de Quito, a través de la Secretaría de Movilidad y la Comisión de Movilidad del Concejo Metropolitano, fijó una postura técnica clara y definitiva frente a las solicitudes de los gremios de transporte urbano que demandan un incremento en el valor de la tarifa del pasaje. Las autoridades capitalinas condicionaron cualquier análisis tarifario al cumplimiento estricto e verificable de estándares de calidad del servicio que protejan al usuario.
Parámetros de calidad y auditoría de servicio
Entre los requisitos innegociables establecidos por el cabildo destaca la obligatoriedad de que el 100% de las unidades de transporte urbano cuenten con sistemas de rastreo satelital GPS activos y conectados en tiempo real al centro de gestión de la movilidad de la ciudad. Esto permitirá fiscalizar el cumplimiento de frecuencias, paradas autorizadas y horarios en las rutas asignadas, evitando la peligrosa competencia entre conductores por captar pasajeros.
Las auditorías técnicas también evaluarán las condiciones mecánicas de los buses, el control de emisiones contaminantes de diésel, la operatividad de puertas automáticas y la existencia de espacios accesibles y seguros para personas de la tercera edad, embarazadas y pasajeros con discapacidad física.
Implementación de la caja común y recaudación electrónica
Un punto medular de la exigencia municipal es la operatividad efectiva del modelo de caja común en todas las cooperativas de transporte. Este mecanismo financiero elimina el incentivo económico individual del chofer por correr en la vía pública para ganar más pasajes en efectivo, promoviendo una conducción profesional y ordenada.
Adicionalmente, las operadoras deberán integrarse plenamente al sistema de recaudo electrónico de la ciudad. El objetivo es homologar los validadores de las unidades privadas con la tarjeta prepago y los métodos digitales que operan en el Metro de Quito y los subsistemas municipales Trolebús y Ecovía, permitiendo una tarifa integrada por transbordo sin pagos en efectivo al conductor.
La postura ciudadana y la veeduría social
Diversos colectivos ciudadanos y asociaciones barriales de Quito han expresado su respaldo a las condiciones fijadas por el Municipio, argumentando que antes de discutir cualquier incremento en el valor del pasaje es indispensable constatar una mejora radical en la seguridad y el trato a los usuarios. Los robos dentro de unidades y el exceso de velocidad continúan siendo las quejas más frecuentes de los quiteños.
La Secretaría de Movilidad adelantó que no se convocará a mesas de revisión económica hasta que los informes de fiscalización independiente certifiquen que las empresas de transporte han alcanzado los puntajes mínimos de calidad exigidos por la ordenanza metropolitana. La movilidad digna y eficiente se mantiene como el eje central de las políticas urbanas de la capital.
