- El Centro Histórico de Cuenca registra temperaturas superficiales hasta 6 °C superiores a zonas verdes.
- La investigación fue liderada por científicos de la Universidad de Cuenca sobre microclimas urbanos.
- El asfalto, adoquín y la falta de arbolado intensifican la acumulación térmica en calles estrechas.
- Zonas ribereñas del río Tomebamba y parques urbanos actúan como amortiguadores naturales del calor.
El crecimiento urbano y las transformaciones arquitectónicas han intensificado las anomalías térmicas en la capital azuaya. Una rigurosa investigación científica titulada Tendencias espaciales y temporales de las islas de calor urbano superficiales en Cuenca reveló que el Centro Histórico experimenta diferencias de temperatura superficial de hasta 6 °C en comparación con los márgenes fluviales del río Tomebamba y espacios naturales como el parque El Paraíso.
El estudio, coescrito por el investigador Danilo Mejía, determinó que el fenómeno de isla de calor urbana se manifiesta con mayor agresividad durante los periodos de estiaje prolongado y alta radiación solar. Los cañones urbanos de calles patrimoniales estrechas atrapan el calor diurno debido a la alta inercia térmica de los materiales predominantes, como adoquines, asfalto y tejas de arcilla cocida.
Factores constructivos y déficit de cobertura vegetal
Los datos cartográficos levantados mediante teledetección y sensores satelitales fueron contrastados con información de la Universidad de Cuenca, concluyendo que la densidad constructiva y la escasez de sombra natural en plazas como el Parque Calderón elevan la sensación térmica peatonal a niveles sofocantes en las horas del mediodía.
Por el contrario, los corredores biológicos que bordean los ríos Yanuncay, Tarqui y Tomebamba mantienen microclimas estables y frescos gracias a la evapotranspiración de la vegetación nativa y las corrientes de aire fresco que descienden desde el Parque Nacional Cajas.
El bienestar ciudadano y el cuidado de la salud frente a factores ambientales extremos cobran creciente interés público, de modo similar a los reportes sobre cómo los factores biológicos y capilares inciden en la apariencia y calidad de vida de las personas en las ciudades.
Recomendaciones para la planificación territorial cuencana
Frente a las conclusiones del diagnóstico térmico, especialistas en urbanismo recomiendan al Municipio de Cuenca adoptar normativas que promuevan techos verdes, el uso de pavimentos reflectantes y la arborización masiva con especies autóctonas en las aceras del centro consolidado.
Directrices técnicas publicadas por el Ministerio del Ambiente, Agua y Transición Ecológica coinciden en que la mitigación de las islas de calor es prioritaria para proteger a poblaciones vulnerables, como adultos mayores y niños, frente al golpe de calor y problemas respiratorios.
Asimismo, los expertos de la Organización de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente instan a los gobiernos locales andinos a diseñar corredores de viento que conecten los macizos montañosos con las áreas urbanas centrales, asegurando la resiliencia climática de Cuenca en las próximas décadas.
El diseño urbanístico del trazado colonial cuencano, caracterizado por calles rectas pero angostas con edificaciones de adobe, ladrillo y cubiertas de teja tradicional, propicia el confinamiento del aire caliente durante las horas de mayor insolación. Investigadores de la Universidad de Cuenca recalcan que la incorporación de jardines verticales, la preservación de patios interiores ajardinados y la siembra planificada de árboles de copas frondosas en áreas peatonales permitirían reducir la temperatura ambiente entre 2 °C y 3 °C, mitigando el estrés térmico en el corazón urbano.




