- Las campesinas producen más de la mitad de los alimentos que se consumen en los hogares.
- La conmemoración del 15 de octubre reivindica la igualdad de acceso a la tierra y al crédito.
- Asociaciones rurales en la Sierra y Amazonía lideran proyectos de agroecología sostenible.
Cada 15 de octubre, la comunidad global conmemora el Día Internacional de las Mujeres Rurales, una fecha establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas para visibilizar el rol protagónico que desempeñan las campesinas, indígenas y afrodescendientes en la producción agrícola, la seguridad alimentaria y la erradicación de la pobreza. En Ecuador, las mujeres rurales representan aproximadamente el 40 % de la fuerza laboral agropecuaria, sosteniendo con su trabajo diario los mercados populares y las cadenas de abastecimiento familiar.
Brechas de acceso a crédito y titularidad de la tierra
Pese a su contribución insustituible a la soberanía alimentaria, las trabajadoras del campo enfrentan profundas desigualdades de género. Menos del 25 % de los títulos de propiedad agrícola en el país están a nombre de mujeres, lo que limita su capacidad para acceder a préstamos formales en la banca pública y privada. A esto se suma una sobrecarga de labores de cuidado no remuneradas que excede las 14 horas semanales respecto a los hombres de sus comunidades.
El esfuerzo perseverante de las comunidades por forjar bienestar dentro y fuera de las fronteras nacionales evoca historias de resiliencia comunitaria como la de la migrante guayaquileña que bautizó una zona en Nueva Jersey tras superarse con trabajo arduo, reflejando cómo la constancia de las familias ecuatorianas transforma sus entornos productivos.
Iniciativas agroecológicas y respaldo técnico
Organizaciones no gubernamentales y agencias como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y ONU Mujeres Ecuador impulsan programas de asociatividad técnica para dotar a las lideresas de sistemas de riego tecnificado por goteo, microcréditos comunitarios y capacitación en bioinsumos. Estas iniciativas fortalecen la preservación de semillas nativas de quinua, maíz y papa frente a los embates del cambio climático.
Lideresas comunitarias de Pichincha, Chimborazo y Manabí demandan al Estado la asignación de presupuestos públicos específicos que garanticen servicios básicos de salud preventiva, escuelas rurales dignas y conectividad digital para evitar la migración forzada de las juventudes campesinas hacia los cinturones urbanos.
Preservación de saberes ancestrales y mercados justos
La comercialización directa a través de ferias agroecológicas solidarias ha permitido a cientos de productoras eliminar intermediarios comerciales, aumentando sus ingresos netos en más de un 30 %. Estas ferias no solo ofrecen alimentos libres de pesticidas sintéticos a precios accesibles para los consumidores urbanos, sino que rescatan variedades autóctonas de tubérculos y hortalizas andinas amenazadas por los monocultivos industriales.
El Ministerio de Agricultura y Ganadería anunció la ampliación de líneas de financiamiento preferencial con BanEcuador dirigidas a mujeres emprendedoras del agro, un paso fundamental para cerrar las brechas históricas de exclusión económica en la ruralidad ecuatoriana.
Fortalecimiento de la asociatividad en el agro nacional
Las organizaciones campesinas destacan que el empoderamiento económico de las mujeres rurales repercute directamente en la nutrición de sus familias y en la educación de sus hijos. Con el impulso de programas de comercio justo y cooperativas comunitarias, las productoras agrícolas afianzan su liderazgo en la economía rural y contribuyen activamente al desarrollo sostenible de sus parroquias en todo el país.
