Puntos Clave
- Fin de un ciclo judicial local: Tras acumular más de tres décadas de sentencias acumuladas en Ecuador, Salcedo fue entregado formalmente a alguaciles federales de EE. UU.
- Vínculos con tramas de corrupción: Desde las fundas para cadáveres en la pandemia hasta el caso Metástasis, su nombre simbolizó la penetración criminal en el sistema público.
- Acusación en cortes federales: En el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York responderá por cinco cargos penales ligados a conspiración de narcotráfico y lavado con criptoactivos.
El ascenso de contratos públicos y el estallido de la corrupción hospitalaria
La extradición de Daniel Josué Salcedo Bonilla a los Estados Unidos marca el desenlace de una de las trayectorias judiciales más notorias y complejas de la historia reciente de Ecuador. Con 37 años de edad, Salcedo pasó en un lapso de seis años de ser un próspero intermediario comercial en Guayaquil —con participación en una decena de empresas registradas ante la Superintendencia de Compañías— a convertirse en la figura más emblemática de la red de corrupción que operó en el sistema de salud pública durante la emergencia sanitaria del covid-19.
El escándalo estalló a escala nacional en mayo de 2020 con la revelación del negociado de fundas para cadáveres en el Hospital Los Ceibos del IESS, adquiridas a precios que multiplicaban por diez su valor real de mercado. Pocas semanas después, en junio de 2020, Salcedo intentó fugarse en una avioneta que se estrelló en la localidad de Tumbes, Perú, un siniestro en el que sobrevivió de milagro pero que precipitó su captura y posterior deportación a Ecuador.
Desde aquel momento, el sistema de justicia sumó condenas sucesivas en su contra por peculado, delincuencia organizada, lavado de activos, fraude procesal e ingreso de artículos prohibidos a centros de privación de libertad, totalizando penas acumuladas que superaban las tres décadas de reclusión.
A pesar de sus múltiples traslados entre centros carcelarios de máxima seguridad como La Roca y la Cárcel de Cotopaxi, Salcedo mantuvo una activa presencia mediática y legal, recurriendo a decenas de recursos de apelación y medidas cautelares para dilatar sus procesos.
La conexión con el narcotráfico y el banquillo en Nueva York
El expediente de Salcedo dio un giro aún más profundo con el estallido del caso Metástasis, investigación en la que la Fiscalía General del Estado develó los chats del asesinado narcotraficante Leandro Norero. En esas conversaciones, Salcedo aparecía como un operador clave encargado de sobornar magistrados, gestionar hábeas corpus y comprar impunidad judicial para cabecillas de organizaciones criminales.
Aunque Salcedo se acogió a un procedimiento abreviado admitiendo su culpabilidad a cambio de una rebaja de pena, sus frentes penales continuaron multiplicándose, incluyendo señalamientos por su presunta vinculación intelectual y logística en el magnicidio del excandidato presidencial Fernando Villavicencio, coordinando recursos con integrantes de la banda Los Lobos.
La justicia de Estados Unidos, a través del Tribunal del Distrito Sur de Nueva York, formalizó su requerimiento de extradición bajo acusaciones que involucran el envío de cargamentos de estupefacientes, tenencia ilícita de armamento y operaciones sistemáticas de blanqueo de capitales a través de plataformas de criptomonedas. Al haber aceptado el mecanismo simplificado de entrega, Salcedo ya se encuentra bajo custodia estadounidense, donde enfrentará un juicio que promete abrir nuevos capítulos de cooperación sobre el crimen transnacional.
Con información de Ecuavisa.
