- Tres ciudadanos fueron acribillados en el sur de Machala poco después de recibir la orden de libertad fiscal.
- Los atacantes se movilizaban en dos motocicletas y abrieron fuego contra el taxi en el que viajaban las víctimas.
- El conductor del vehículo y un transeúnte de la tercera edad resultaron heridos por impactos de arma de fuego.
- La Policía Nacional ejecutó persecuciones inmediatas y capturó a dos presuntos miembros de la banda Sao Box.
Circunstancias de la emboscada armada en la avenida Colón Tinoco
Un violento ataque armado registrado en el sur de Machala, provincia de El Oro, cobró la vida de tres ciudadanos durante la tarde del 20 de octubre de 2026, apenas unas horas después de que los tres hombres abandonaran las dependencias del Comando de Policía local tras haber sido favorecidos con una orden de libertad emitida por la Fiscalía General del Estado. Las víctimas mortales fueron identificadas por las autoridades como Iker Manuel Zárate Porras, Aron Alejandro Morán García, de 26 años, y Mauricio Alejandro Quezada Salazar, de 37 años de edad.
De acuerdo con el parte preliminar levantado por la Policía Nacional, los tres hombres habían sido retenidos en horas de la mañana durante una serie de diligencias investigativas relacionadas con el presunto secuestro extorsivo de una ciudadana colombiana. Según las indagaciones iniciales, la afectada habría pagado un rescate de 300 dólares para ser liberada y su motocicleta, rastreada mediante un dispositivo satelital GPS, fue localizada en las inmediaciones del parque Zoila Ugarte de Landívar. Sin embargo, al no configurarse una denuncia penal formal ni encontrarse elementos de convicción suficientes que sustentaran la formulación de cargos, el fiscal de turno dispuso el cese de su custodia.
Tras abandonar la sede policial, los tres individuos contrataron una unidad de taxi para dirigirse a sus respectivos domicilios. Cuando el automotor transitaba por la intersección de la avenida Colón Tinoco, fue interceptado por dos motocicletas ocupadas por cuatro sujetos que portaban indumentarias similares a uniformes estudiantiles. Los atacantes dispararon de manera indiscriminada ráfagas de proyectiles contra el vehículo de alquiler, provocando la muerte instantánea de los tres pasajeros en el interior de la cabina.
La balacera dejó además dos personas heridas colaterales: el chofer del taxi, un adulto mayor identificado como Víctor T., de 71 años, quien fue auxiliado por paramédicos del Cuerpo de Bomberos de Machala con laceraciones corporales, y el ciudadano Máximo V., de 65 años, quien se encontraba comprando en una tienda contigua y fue alcanzado en el muslo izquierdo por una bala perdida. Ambos afectados fueron estabilizados en casas de salud públicas de la capital orense.
Operativos de captura, indicios balísticos y antecedentes judiciales
El coronel Pablo Albiño, comandante de la Subzona de Policía en El Oro, informó que peritos de Criminalística recolectaron 27 indicios balísticos en la escena del crimen. Mediante la articulación con las cámaras de vigilancia del sistema Policía Nacional del Ecuador y el ECU 911, las unidades tácticas emprendieron un operativo de cierre de vías que concluyó con la captura de dos sospechosos que se movilizaban en una motocicleta portando vestimentas coincidentes con el reporte del ataque. Los aprehendidos fueron identificados de forma preliminar como presuntos integrantes del grupo delictivo organizado Sao Box.
Las investigaciones de la Fiscalía General del Estado revelaron que los tres fallecidos registraban antecedentes penales en los archivos de la Función Judicial por delitos como robo calificado y tenencia ilícita de armas de fuego. El violento episodio refleja el complejo clima de conflictividad criminal que atraviesan los distritos judiciales de la provincia de El Oro, similar al suceso registrado cuando la Policía capturó a dos sospechosos de sicariato en la unidad judicial de Machala tras un enfrentamiento previo.
Los agentes investigadores mantienen abiertas las hipótesis para determinar si el triple asesinato correspondió a una retaliación directa vinculada con el secuestro indagado horas antes o si se trató de una disputa territorial por el control de actividades ilícitas entre bandas delictivas rivales que operan en los cantones costeros.
