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Sarampión, tuberculosis o escorbuto: enfermedades que parecían historia pero vuelven a estar presentes

Representación gráfica de sarampión, tuberculosis y escorbuto, enfermedades antiguas que vuelven a estar presentes en la actualidad

Los avances en higiene, salud pública y farmacología han permitido erradicar o reducir drásticamente la carga de numerosas patologías que antes diezmaban a la población. Sin embargo, este progreso no es irreversible ni eterno. La humanidad ha logrado elevar su esperanza de vida y calidad de existencia gracias a medidas sanitarias clave: vacunación sistemática, normas estrictas de higiene, organización de la salud pública, uso adecuado de antibióticos y acceso a una nutrición equilibrada. Sarampión, tuberculosis o escorbuto son ejemplos claros de dolencias que creíamos superadas, pero que hoy regresan con fuerza.

Todas estas intervenciones sanitarias redujeron la mortalidad infantil y limitaron la propagación de infecciones graves. Algunas enfermedades llegaron a desaparecer de ciertas regiones, generando una sensación de seguridad sanitaria. No obstante, este escenario positivo corre riesgo de revertirse en varios casos. Además, los trastornos derivados de la pobreza o la malnutrición ponen de manifiesto que debemos mantener una vigilancia constante, especialmente en la población infantil más vulnerable. Sarampión, tuberculosis o escorbuto ilustran perfectamente cómo los logros sanitarios requieren mantenimiento continuo.

Enfermedades reemergentes: un reto actual

Patologías como el escorbuto o el raquitismo siguen diagnosticándose en consultas pediátricas actuales. Sarampión, tuberculosis o escorbuto son nombres que volvemos a escuchar en informes médicos y alertas sanitarias.

La reemergencia se explica por factores variados: disminución de coberturas vacunales, desigualdades socioeconómicas, cambios en los estilos de vida y movilidad global de personas. Estos elementos facilitan que agentes patógenos encuentren nuevas oportunidades para propagarse. Por consiguiente, lo que parecía historia se convierte nuevamente en un problema de salud pública prioritario.

Escorbuto y raquitismo: déficits nutricionales vigentes

Ambas dolencias se originan por carencias nutricionales graves y recuerdan que la malnutrición no es exclusiva de países en vías de desarrollo, tal como advierte la AEP. El escorbuto, por ejemplo, se asociaba históricamente a marineros de los siglos XV al XIX, que carecían de frutas y verduras frescas en sus travesías. Se creía que una alimentación variada había eliminado este problema, causado por la falta severa de vitamina C. Sin embargo, hoy se detectan casos aislados ligados a dietas muy restrictivas, trastornos de la conducta alimentaria o situaciones de vulnerabilidad social. Sarampión, tuberculosis o escorbuto demuestran que incluso problemas nutricionales antiguos no están totalmente erradicados.

Algo similar ocurre con el raquitismo, provocado por falta de vitamina D o alteraciones en la absorción de nutrientes. “Son enfermedades que muchos profesionales asocian solo a la historia de la medicina, pero reaparecen ante carencias alimentarias, desigualdades o condiciones médicas específicas”, explica Miguel Zafra Anta, pediatra del Hospital Universitario de Fuenlabrada. Estos cuadros ponen en evidencia que la vigilancia nutricional sigue siendo esencial en todas las etapas de la vida.

Enfermedades infecciosas: retorno de patologías controladas

Durante décadas, la salud pública pareció haber controlado enfermedades infecciosas graves, gracias a vacunas preventivas y antibióticos efectivos. Aun así, la reducción de coberturas vacunales y la movilidad internacional han favorecido su regreso. Sarampión, tuberculosis o escorbuto representan distintos tipos de riesgo: infeccioso, bacteriano y nutricional, todos con presencia actual.

Sarampión: pérdida de estatus de país libre

En 2026, la Organización Mundial de la Salud retiró a España la certificación de país libre de sarampión. Desde el Instituto de Salud Carlos III aclaran que esto no debe generar alarma excesiva, ya que se trata de una tendencia global. “La mayoría de casos son importados o vinculados a viajes, no brotes autóctonos, y se presentan de forma puntual”, detallan fuentes del organismo. El sarampión es altamente contagioso y su regreso se debe principalmente a bajas tasas de vacunación en ciertas regiones o grupos poblacionales.

Tuberculosis: aumento constante de casos

Otra patología preocupante es la tuberculosis, enfermedad transmisible causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis. Afecta principalmente a los pulmones, pero puede dañar otros órganos y sistemas. Es un problema mundial persistente, el objetivo sanitario sigue siendo frenar su transmisión mediante diagnóstico temprano y tratamiento adecuado. Sarampión, tuberculosis o escorbuto muestran que las infecciones bacterianas siguen requiriendo atención continua.

En conclusión, sarampión, tuberculosis o escorbuto no son solo capítulos de libros antiguos. Su regreso nos recuerda que la salud colectiva requiere inversión, educación y vigilancia constante. Ningún avance sanitario es definitivo si no se mantienen las medidas que lo hicieron posible.

Fuente: Cuídate Plus

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