La Administración de Donald Trump ha dado un giro relevante en la política energética hacia Venezuela al levantar las sanciones que pesaban sobre su sector petrolero. La medida fue anunciada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros, dependiente del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.

La nueva licencia autoriza a varias compañías energéticas a realizar transacciones vinculadas al petróleo y al gas venezolano. También incluye aquellas que involucren al Gobierno venezolano y a la petrolera estatal PDVSA. Se trata del movimiento de mayor impacto en el sector energético desde que Washington endureció las restricciones contra Caracas.
Repsol y otras multinacionales podrán reactivar operaciones
La licencia permite operar en Venezuela a empresas como Repsol, Chevron, BP, Eni y Shell.
En el caso de Repsol, presente en el país desde 1993, la flexibilización abre la puerta a retomar y ampliar proyectos que habían quedado limitados por el endurecimiento del régimen sancionador en 2025. Hasta entonces, la compañía cobraba en especie por su producción de gas. Recibía cargamentos de crudo como forma de pago.
No obstante, la autorización impone restricciones: las empresas no podrán realizar transacciones que impliquen a entidades de países como China, Rusia, Irán, Cuba o Corea del Norte. El objetivo es evitar que los activos petroleros venezolanos terminen bajo influencia de esos Estados.
Contactos diplomáticos y presión para atraer inversiones
La decisión coincide con un acercamiento diplomático de alto nivel. El secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, se reunió en Caracas con la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez. Se trató del encuentro bilateral más relevante desde las tensiones previas entre ambos gobiernos.
Desde Washington se ha insistido en la intención de generar una “avalancha de inversiones” en el sector energético venezolano. Incluso, a finales de enero, la Casa Blanca reunió a directivos de grandes petroleras. Quieren impulsar compromisos de inversión que podrían alcanzar los 100.000 millones de dólares destinados a revitalizar la industria.
Nuevas licencias para tecnología y servicios petroleros
Además de autorizar operaciones directas en petróleo y gas, el Departamento del Tesoro emitió licencias adicionales para que empresas estadounidenses puedan suministrar bienes, tecnología, software y servicios necesarios para la exploración y producción en Venezuela.
Firmas como Halliburton y SLB quedan habilitadas para trabajar en el país caribeño, lo que podría facilitar la recuperación de una industria que ha sufrido una fuerte caída en la producción y el deterioro de sus infraestructuras.
Venezuela: reservas gigantes, pero alto riesgo
Venezuela posee las mayores reservas probadas de crudo del mundo, por encima incluso de Arabia Saudí, según estimaciones del sector. Sin embargo, la inestabilidad política, la inseguridad jurídica y la crisis económica han convertido al país en un destino de alto riesgo para la inversión extranjera.
Algunos ejecutivos de grandes petroleras han mostrado escepticismo ante el entorno regulatorio y financiero. Por ello, el levantamiento de sanciones es solo el primer paso; la consolidación de inversiones dependerá de que se garanticen condiciones estables y previsibles.
Las opciones estratégicas de Repsol
Para Repsol, el nuevo escenario puede resultar estratégico. La compañía española evalúa movimientos corporativos como la venta de hasta un 49% de su filial de exploración y producción (upstream). Este análisis se produce en un contexto de mayor interés por los hidrocarburos desde el regreso de Trump a la Casa Blanca.
Entre sus activos más relevantes en Venezuela figura el proyecto Cardón IV, desarrollado junto a Eni, que explota el yacimiento de gas Perla, uno de los mayores del país. Además, la posible ampliación de concesiones y la reactivación de operaciones podrían incrementar el valor de estos activos si se consolidan las garantías regulatorias.
Fuente: El País
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