Un equipo de investigadores universitarios en pedagogía digital analizó las implicaciones del uso de herramientas de inteligencia artificial generativa en las tareas escolares y hábitos de lectura de estudiantes de bachillerato.
Los resultados preliminares indican que el empleo indiscriminado de textos generados automáticamente sin verificación crítica reduce la comprensión lectora y limita el desarrollo del vocabulario propio en etapas de aprendizaje escolar. Por el contrario, cuando la tecnología se utiliza como guía para buscar fuentes o plantear esquemas de debate bajo supervisión docente, potencia la curiosidad y la investigación aplicada en el aula.
Los académicos sugieren a los centros educativos actualizar sus reglamentos de honestidad académica y diseñar evaluaciones formativas que prioricen la argumentación oral, el análisis contextual y la resolución colaborativa de problemas en clase.
