La farmacia comunitaria ha dado un paso significativo en su compromiso con la salud pública mediante la iniciativa “Escuelas de Salud para la Mujer”. Este proyecto, desarrollado por el Consejo General de Colegios Farmacéuticos en colaboración con Organon, se desplegó inicialmente en 150 farmacias ubicadas en municipios de menos de 30.000 habitantes, abarcando 38 provincias. Su propósito fundamental es integrar la perspectiva de sexo y género en la atención sanitaria. Para ello, se realizan aproximadamente 300 sesiones formativas dirigidas a la población general.
Esta nueva fase representa una evolución de la campaña iniciada en 2024, adoptando un enfoque más práctico y aplicado. Jesús Aguilar, presidente del Consejo General, enfatizó durante la presentación que la meta es traducir la sensibilización en acciones concretas y directas desde el ámbito de la farmacia comunitaria. Además, subrayó cómo las diferencias biológicas y socioculturales entre hombres y mujeres influyen determinantemente no solo en la incidencia de las enfermedades, sino también en su manifestación clínica, el acceso al diagnóstico y la respuesta terapéutica. «La salud de la mujer no puede ser abordada como en el pasado», afirmó, reivindicando el papel crucial de la farmacia como agente proactivo en salud pública.
Raquel Martínez, secretaria general, detalló que el programa se fundamenta en la experiencia previa de las escuelas rurales de salud. Además, fortalece la figura del farmacéutico como profesional sanitario de proximidad, especialmente en áreas donde su accesibilidad es primordial. Martínez recalcó la necesidad de incorporar de manera estructural la perspectiva de sexo y género. Recordó que, a pesar de que las mujeres constituyen el 51% de la población y presentan hasta el 70% de las patologías crónicas, tan solo un 20% de los ensayos clínicos se centran específicamente en ellas.
Ejes Temáticos y Abordaje Farmacéutico
Las “Escuelas de Salud para la Mujer” se estructuran en torno a patologías y etapas vitales clave en la salud femenina. En estas, las disparidades de sexo y género son particularmente evidentes y la intervención farmacéutica puede ser decisiva.
Menopausia: Un Proceso Fisiológico y Social
La menopausia se erige como uno de los pilares del programa, dada su alta prevalencia y su considerable impacto en la calidad de vida. En España, de una población femenina que supera los 24 millones, cerca de 11 millones de mujeres tienen más de 50 años, edad promedio de la menopausia. A esto se suman casi seis millones en perimenopausia. Esto evidencia la magnitud demográfica de esta transición. Además, el incremento de la esperanza de vida implica que muchas mujeres transitarán varias décadas en la etapa posmenopáusica.
Fisiológicamente, la menopausia se caracteriza por la declinación progresiva de la función ovárica y, consecuentemente, la disminución en la producción de hormonas femeninas. Este proceso, dividido en premenopausia, menopausia y posmenopausia, puede manifestarse con más de 40 síntomas. Entre los más comunes se encuentran sofocos, sudoración nocturna, alteraciones del sueño, irritabilidad, fatiga, dificultades de concentración y problemas de memoria, junto con fluctuaciones anímicas como ansiedad o depresión. Además, se estima que un 20% de las mujeres experimentan síntomas intensos que pueden mermar su rendimiento laboral.
Ante esta situación, la farmacia comunitaria se presenta como un centro esencial de asesoramiento. Las recomendaciones farmacéuticas se orientan hacia una alimentación equilibrada, priorizando frutas, verduras y alimentos ricos en calcio y omega-3, mientras se reduce el consumo de grasas animales. Se enfatiza la importancia de una hidratación adecuada, la actividad física regular y el ejercicio mental. Asimismo, se aconseja limitar el consumo de cafeína, alcohol y tabaco, someterse a controles periódicos —especialmente cardiovasculares— y asegurar un uso correcto de la medicación. Todo esto se debe realizar en estrecha coordinación con otros profesionales sanitarios.
Enfermedades Cardiovasculares: Un Desafío con Perspectiva de Género
Las enfermedades cardiovasculares constituyen la principal causa de mortalidad, hospitalización y discapacidad prematura en mujeres. En España, superan las 60.000 defunciones anuales, una cada ocho minutos. No obstante, su percepción social y clínica es a menudo menor que la de otras patologías. Esto favorece el infradiagnóstico y el retraso en el abordaje.
Este grupo de patologías abarca trastornos del corazón y vasos sanguíneos, como cardiopatía coronaria, ictus o trombosis venosa. Si bien el infarto de miocardio ha sido tradicionalmente más prevalente en hombres, se observa un aumento en mujeres menores de 65 años. Además, la enfermedad cardiovascular en mujeres tiende a manifestarse una década después que en hombres. Sin embargo, presenta peores resultados en cuanto a acceso diagnóstico y rehabilitación.
Una diferencia crucial radica en la presentación clínica. Por ejemplo, el dolor torácico intenso, síntoma clásico, puede ser menos evidente o ausente en mujeres, manifestándose como molestias leves, presión, o síntomas atípicos como disnea, náuseas o fatiga inusual. Por ello, esto dificulta su reconocimiento temprano.
La farmacia subraya la identificación y control de factores de riesgo, tanto modificables (hipertensión, dislipemia, diabetes, tabaquismo, sedentarismo) como no modificables (edad, genética). La labor educativa del farmacéutico es fundamental para potenciar la prevención y promover hábitos de vida saludables.
Migraña: Una Carga Significativa en la Salud Femenina
La migraña, enfermedad neurológica caracterizada por cefaleas recurrentes de intensidad moderada a severa, afecta aproximadamente a 5 millones de personas en España, con una marcada diferencia de género: entre el 15-20% de las mujeres la padecen frente al 5-8% de los hombres. Esta disparidad la convierte en una patología de alta carga para la salud femenina.
El rol del farmacéutico se centra en la educación sanitaria y el fomento del autocuidado. Se promueven rutinas diarias, el uso de calendarios de cefaleas para identificar desencadenantes, la mejora del sueño, una hidratación adecuada y la regularidad en las comidas. Además, se aconseja minimizar factores desencadenantes y emplear técnicas complementarias, además de asegurar el uso correcto de la medicación para la salud de la mujer.
Fuente: El Global Farma
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