Especialistas en salud mental advierten sobre la alta prevalencia de depresión, ansiedad y estrés postraumático en personas que han sufrido siniestros viales, una realidad que en Ecuador recibe muy poca atención y donde las víctimas rara vez buscan ayuda psicológica profesional. La salud mental tras accidentes de tránsito se ha convertido en un tema urgente, aunque sigue estando ausente de las prioridades en la atención integral a las personas afectadas.
El impacto psicológico de los accidentes de tránsito
El psiquiatra Juan Montenegro asegura que la experiencia vivida por Efraín no es un caso aislado ni excepcional dentro del contexto nacional. Según explica detalladamente, en Ecuador apenas una minoría de víctimas de siniestros viales decide o logra acceder a ayuda profesional para tratar las secuelas emocionales que perduran mucho tiempo después del suceso físico. La salud mental tras accidentes de tránsito suele quedar en segundo plano, a pesar de sus consecuencias profundas y duraderas en la calidad de vida de quienes la padecen.
Durante el año 2025, las autoridades registraron un total de 20.286 accidentes de tránsito en todo el territorio ecuatoriano. A pesar de esta cifra considerable, Montenegro estima que menos del 10 % de todas las personas afectadas acude efectivamente a procesos de terapia psicológica o atención psiquiátrica especializada. Esta baja tasa de consulta refleja una brecha significativa entre la necesidad real de apoyo y los recursos que realmente se utilizan.
Tratamiento oportuno
“Muchas personas logran hacerse tratar adecuadamente la parte física de sus lesiones, pero no prestan ninguna atención al desarrollo de estrés postraumático u otros trastornos emocionales derivados”, advierte con claridad el especialista. La salud mental tras accidentes de tránsito implica consecuencias que no siempre son visibles a simple vista, pero que afectan profundamente el bienestar diario.
El profesional sostiene con firmeza que incluso un choque que se considera leve puede generar afectaciones emocionales importantes. Esto ocurre debido al impacto económico, físico y psicológico que provoca el suceso, independientemente de la gravedad aparente del daño material o corporal. Además, señala que los casos más graves requieren obligatoriamente un acompañamiento integral. Esto es indispensable cuando existen traumatismos craneoencefálicos, lesiones faciales visibles, pérdida de extremidades funcionales o daños cerebrales que alteran el desarrollo normal de la vida.
Por otra parte, el irrespeto constante a las normas de tránsito ha sido el motivo principal por el cual se han diseñado y anunciado nuevas medidas de control y regulación vial. En la ciudad de Guayaquil, las autoridades han informado sobre cambios importantes en la movilidad. Específicamente, se ha dado a conocer un nuevo cambio vial en la autopista Narcisa de Jesús, una obra que busca mejorar la seguridad y reducir la ocurrencia de siniestros.
Depresión, ansiedad y alteraciones del sueño como consecuencias frecuentes
Las personas que han sido víctimas de accidentes pueden desarrollar una amplia gama de síntomas: depresión profunda, ansiedad constante, angustia ante situaciones cotidianas, alteraciones graves del sueño y cambios bruscos en su estado de ánimo habitual. A pesar de estos síntomas evidentes, muchas personas todavía mantienen prejuicios culturales y sociales sobre la atención en salud mental. La salud mental tras accidentes de tránsito sigue estando rodeada de estigmas que impiden buscar soluciones adecuadas.
“Cuando se les recomienda buscar ayuda psicológica especializada, muchos responden inmediatamente: ‘Yo no estoy loco, no necesito eso’”, comenta con preocupación Montenegro. Esta creencia errónea es uno de los mayores obstáculos para que la salud mental tras accidentes de tránsito reciba la atención que realmente requiere.
La psicóloga Cecilia Chávez coincide plenamente en la importancia vital de recibir apoyo especializado después de haber vivido un siniestro vial. Según explica con base en su experiencia clínica, el acompañamiento oportuno evita que el trastorno postraumático se agrave y se convierta en una condición crónica difícil de revertir.
“No hay ninguna razón válida para atravesar un trastorno postraumático sin contar con atención profesional”, afirma la especialista. Ella recalca además que el respaldo familiar y social es clave durante todo el proceso de recuperación emocional y psicológica. La salud mental tras accidentes de tránsito mejora notablemente cuando se cuenta con una red de apoyo sólida y comprensiva.
Fuente: Expreso
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