La Organización Panamericana de la Salud (OPS) impulsa en Perú un innovador modelo de salud intercultural, diseñado específicamente para los Pueblos Indígenas. Este enfoque se fundamenta en el valioso intercambio de conocimientos, conocido como «diálogos de saberes», y en la labor esencial de las brigadas de salud interculturales. Estas iniciativas buscan tender puentes efectivos entre los sistemas de salud convencionales y los profundos saberes ancestrales de las comunidades originarias, promoviendo así un bienestar integral y respetuoso.
Uniendo Mundos: El Rol de los Enlaces Interculturales
En la vasta Amazonía peruana, las figuras de Elías Sánchez y Carlos Antonio Miranda ejemplifican la poderosa sinergia entre distintas formas de conocimiento. Elías, miembro de la etnia Kakataibo y originario de una comunidad en Ucayali, actúa como un vital enlace intercultural. Su profundo arraigo y comprensión de la cultura local le permiten generar una confianza inquebrantable en las comunidades. Por otro lado, el Dr. Miranda, médico y jefe de un centro de salud en Atalaya, aporta la experticia clínica y el conocimiento biomédico. Juntos, cada mes, emprenden travesías por ríos y caminos, a menudo desafiando las inclemencias del tiempo y la geografía, para llevar atención médica esencial a zonas remotas y de difícil acceso.
La labor de estas brigadas es exhaustiva y multidisciplinaria. Además de Elías y el Dr. Miranda, el equipo puede incluir una obstetra, un enfermero, y especialistas en áreas cruciales como nutrición, psicología, odontología y farmacia, adaptándose siempre a las necesidades específicas de cada comunidad visitada. El Dr. Miranda describe los desafíos logísticos: «Cuando merma el agua, no podemos llegar. A veces hay que caminar y cruzar ríos cargando medicamentos y vacunas».
Al llegar a una comunidad, es Elías quien inicia la comunicación. «Soy hijo del pueblo, hijo de la comunidad, y en mí ven confianza», comparte. Su habilidad para interpretar y transmitir las necesidades y expresiones de los miembros de la comunidad en su propio idioma a los profesionales de la salud es invaluable. Esta conexión humana y cultural es fundamental para derribar barreras de desconfianza y asegurar una atención verdaderamente centrada en las personas.
El Hospital de Atalaya: Un Faro de Salud Intercultural
Un testimonio del éxito de este modelo es el Hospital de Atalaya, ubicado en la región amazónica de Ucayali. Este centro, que atiende a más de 60,000 personas de cinco Pueblos Indígenas distintos, fue inaugurado como hospital intercultural en junio de 2023. Desde entonces, ha logrado un hito impresionante: no se ha registrado ninguna muerte materna. Este logro subraya la efectividad de integrar prácticas médicas tradicionales con la atención clínica moderna.
Además, el número de partos atendidos en el hospital se ha duplicado, pasando de aproximadamente 30 a cerca de 70 mensuales. Esto se debe a la implementación de servicios culturalmente adaptados y al respeto por las costumbres locales. Edén Galán Rodas, exdirector ejecutivo de la Dirección de Pueblos Indígenas u Originarios del Ministerio de Salud, señala que anteriormente existía desconfianza y rechazo hacia los centros de salud. Ahora, estos espacios se han transformado: cuentan con señalética en lenguas indígenas, huertos de plantas medicinales, promueven el parto vertical y permiten el acompañamiento de líderes tradicionales.
En 2025, se introdujo por primera vez el tamizaje del virus del papiloma humano (VPH) mediante pruebas de auto-toma, facilitadas por las brigadas de salud. Estos avances demuestran un cambio estructural significativo, fortaleciendo la confianza en el sistema de salud y promoviendo una participación comunitaria más activa en el cuidado de la salud.
Diálogos y Enlaces: Pilares de la Transformación
Los «diálogos de saberes» y los «enlaces culturales» son los dos pilares que sustentan estos notables cambios, ambos impulsados por la OPS. Los diálogos de saberes facilitan un entendimiento mutuo y una planificación colaborativa entre el sistema de salud y las comunidades indígenas. Fomentan un espacio de aprendizaje recíproco, donde se valoran tanto los conocimientos tradicionales como los biomédicos, y se planifican servicios de salud adaptados, con la comunidad como protagonista desde el inicio.
Estos diálogos interculturales son un requisito para que un establecimiento de salud en Perú obtenga la certificación de pertinencia cultural. Junto con el parto culturalmente seguro, representan acciones concretas apoyadas por la asistencia técnica de la OPS. Galán Rodas enfatiza que estos diálogos permiten abordar los problemas de salud de manera horizontal, integrando la cosmovisión de las personas y construyendo soluciones conjuntas.
Actualmente, 45 enlaces culturales como Elías trabajan en Perú, articulando los servicios de salud con las brigadas interculturales. Su dominio de la lengua local, su comprensión de las costumbres y su colaboración con los líderes comunitarios les permiten actuar como un puente vital entre los saberes de sus comunidades y el sistema de salud formal. Elías reitera su rol: «Soy hijo del pueblo y en mí ven más confianza. Puedo explicar en mi propio idioma lo que ellos quieren expresar y transmitirlo a los profesionales de salud. Eso es lo que hacemos. Por eso confían en mí». Su labor trasciende la simple traducción; construyen confianza, educan sobre la importancia de los tratamientos y controles, y abordan temas cruciales de salud.
Un Modelo Replicable para el Futuro
Desde los años noventa, la OPS ha respaldado procesos de salud intercultural en la región, apoyando el desarrollo de normativas, la capacitación del personal y la implementación de herramientas para mejorar el acceso y la calidad de la atención a los Pueblos Indígenas. El modelo de diálogos interculturales se gestó a través de amplias consultas con líderes comunitarios, parteras tradicionales y sabios.
En un contexto regional donde las poblaciones indígenas aún enfrentan barreras significativas en el acceso y los resultados de salud, la experiencia peruana ofrece lecciones valiosas para otros países de las Américas. Sandra del Pino, asesora de diversidad cultural de la OPS, concluye: «La salud intercultural es trabajar en una esfera donde confluyen dos saberes diferentes pero que pueden complementarse. No se trata de integrar, sino de articular. De esa manera podemos llegar a consensos para abordar la salud de una forma que esté centrada en las personas, atendiendo a sus necesidades y, sobre todo, respetando su cultura y sus tradiciones».
Fuente: OPS
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