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La receta de China: control interno para garantizar medicamentos y salud pública

Pacientes reciben medicamentos en dispensadora del hospital Xiyuan, Beijing, China, 19 de agosto de 2026 — sistema de control interno garantiza suministro continuo

Los hospitales públicos en Beijing, China, sostienen un funcionamiento donde nunca se han quedado sin medicamentos, una realidad que contrasta profundamente con la situación que viven muchas instituciones de salud en Ecuador. Esta estabilidad no es casualidad: responde a un modelo estructurado de gestión, basado en décadas de práctica y en un sistema de control interno que se erige como pilar fundamental para evitar tanto el desabastecimiento como la corrupción sanitaria.

Un modelo que garantiza suministros sin interrupciones

En el hospital Xiyuan, al noroeste de Beijing, donde se atienden hasta 10 000 personas cada día, la disponibilidad de fármacos se mantiene constante. Xiao Nán Shen, directora del departamento financiero del centro, lo explica con claridad: “Nunca nos hemos quedado sin medicamentos, porque tenemos una gestión de almacenaje y la farmacia del hospital tiene un plan de inventario. Nunca caducan, porque tenemos muchos pacientes, los medicamentos fluyen”.

Esa continuidad se logra mediante un control de existencias que se realiza cada tres meses, una rutina que forma parte de una estrategia más amplia y consolidada por casi cien años. A diferencia de Ecuador, donde los hospitales suelen estar dirigidos por médicos generales, en China la responsabilidad recae en un director financiero: un profesional formado durante años para equilibrar cuentas y asegurar que el presupuesto alcance para medicinas, insumos, servicios básicos y mantenimiento.

El control interno: base de toda operación sanitaria

Shen recalca que “el control interno es la base de operación de un hospital; sin él, todo será cero”. El Estado chino otorga cada vez más relevancia a este sistema en las entidades públicas, considerándolo el eje de la reforma administrativa y un instrumento clave en la lucha contra la corrupción.

Su aplicación persigue al menos cinco objetivos esenciales:

  • Que todas las actividades asistenciales se desarrollen con normalidad.
  • Que el manejo económico sea transparente, legal y ajustado a las normas vigentes.
  • Que la atención sea segura y que los recursos y equipos médicos se aprovechen de forma eficiente.
  • Que la información financiera sea veraz y completa, para prevenir fraudes y desvíos.
  • Mejorar la eficiencia en la asignación y el uso de cada recurso disponible.

Además, la informatización refuerza el sistema: toda la gestión se registra en una plataforma digital. Si un gasto excede lo autorizado, el propio sistema lo rechaza automáticamente, sin intervención discrecional de los directivos. Esta transparencia reduce riesgos y otorga mayor seguridad a todo el proceso.

Pasos claros para aplicar el modelo en cada institución

Para implantar el control interno, las unidades médicas siguen una hoja de ruta definida: deben diseñar su sistema según su realidad, revisar todos los procesos económicos y analizar sus riesgos. Después identifican los puntos críticos, establecen estrategias de mitigación y construyen sus reglamentos ajustándose a las regulaciones nacionales. Por último, se supervisa que cada persona cumpla estrictamente las normas establecidas.

La directora señala que en otros países la debilidad radica en tres factores: los directivos suelen ser médicos y no administradores, por lo que a veces no priorizan la gestión; además, las políticas nacionales suelen ser generales, sin orientación práctica, y los sistemas de evaluación aún son imperfectos. A esto se suma la falta de auditorías constantes.

Compras centralizadas y transparentes: la clave del abastecimiento

Los medicamentos se adquieren mediante un Comité de Gestión de Medicamentos. Los fármacos esenciales que figuran en la lista estatal se compran obligatoriamente a través de la plataforma gubernamental “Compra al Sol”, lo que garantiza trazabilidad y precios justos. El resto se adquiere por licitaciones que también gestiona dicho comité. Así se eliminan intermediarios y se reducen los riesgos de corrupción.

Ni siquiera los pacientes con enfermedades graves o de alto costo se quedan sin atención ni sin medicamentos: el hospital asegura los fármacos necesarios sin excepciones. Y sobre caducidad o desaparición de insumos, la respuesta es firme: “Nunca”. El trabajo constante de inventario y la rotación ágil de existencias hacen que los medicamentos lleguen siempre a quien los necesita.

Un referente frente a la crisis sanitaria ecuatoriana

Mientras Ecuador registra caídas del 37 % en el gasto en medicamentos e insumos en lo que va de 2026, y los hospitales públicos padecen desabastecimiento que obliga a las familias a buscar recursos propios para comprar fármacos, el modelo chino demuestra que nunca quedarse sin medicamentos es posible con planificación, digitalización, transparencia y liderazgo en gestión. La receta parece sencilla: normas claras, control constante, compras públicas digitalizadas y profesionales dedicados a administrar con responsabilidad. El reto está en adaptar esos principios a la realidad nacional, sin esperar más para actuar.

Fuente: Primicias

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