- La comunidad universitaria y defensores de los animales inauguraron un monumento en honor a Max en Quito.
- El canino fue considerado el presidente vitalicio del proyecto Poliperros de rescate y tenencia responsable.
- La escultura conmemora la lealtad, el amor incondicional y la convivencia armónica entre estudiantes y fauna urbana.
- Autoridades académicas y activistas destacaron la importancia de promover políticas públicas de esterilización y adopción.
En un emotivo acto ciudadano celebrado en la capital ecuatoriana, estudiantes, docentes y defensores de los derechos de los animales inauguraron en Quito un monumento en homenaje a Max, el recordado canino que fue proclamado de forma simbólica como «presidente vitalicio» de la iniciativa comunitaria Poliperros. La escultura de bronce rinde tributo a un símbolo de fidelidad y empatía que transformó la cultura de protección animal en los campus universitarios de la urbe andina.
Un legado de rescate, convivencia y tenencia responsable
Max se convirtió durante más de una década en un personaje entrañable para generaciones de estudiantes universitarios, acompañando actividades académicas y recorriendo jardines institucionales. Su presencia espontánea inspiró la creación formal de redes de voluntarios dedicadas al rescate, atención veterinaria y adopción responsable de canes en situación de calle, sentando un precedente de respeto hacia la fauna urbana comunitaria en el centro norte de la ciudad.
Durante la ceremonia de develación de la placa conmemorativa, los organizadores destacaron que el monumento no solo evoca la memoria afectiva de un animal de compañía noble, sino que representa un recordatorio permanente sobre la responsabilidad colectiva frente al abandono animal. La obra artística muestra a Max en posición serena, invitando a la reflexión ciudadana sobre el valor del bienestar animal. Para conocer más novedades sobre la vida comunitaria y espacios urbanos, revise nuestra sección de espacios comunitarios y noticias de Quito.
Promoción del bienestar animal en el entorno universitario
Representantes del voluntariado señalaron que la experiencia de Poliperros ha sido replicada en diversas instituciones educativas del país, logrando rehabilitar y encontrar hogares definitivos para cientos de animales vulnerables. La iniciativa cuenta con el respaldo de directrices técnicas promovidas por la Alcaldía Metropolitana de Quito a través de la Unidad de Bienestar Animal (UBA).
Asimismo, organizaciones ambientalistas recordaron que las campañas continuas de esterilización y vacunación constituyen herramientas esenciales para prevenir problemas de salud pública, alineándose con las recomendaciones globales de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) para el control ético de poblaciones caninas.
Educación ciudadana y programas de esterilización comunitaria
La historia de Max se ha convertido en un vehículo pedagógico para concienciar a la ciudadanía sobre los desafíos que enfrentan los animales sin hogar en los centros urbanos. Docentes y especialistas en veterinaria comunitaria destacan que la empatía hacia los animales de compañía contribuye directamente a reducir los índices de violencia social y fomenta un sentido de corresponsabilidad en el cuidado de los espacios públicos compartidos.
Diversos colectivos animalistas aprovecharon el evento de inauguración para exigir que los gobiernos locales incrementen los presupuestos destinados a las brigadas móviles de esterilización y vacunación antirrábica en sectores periféricos de la capital. La iniciativa Poliperros demuestra que la colaboración organizada entre la academia y la sociedad civil puede transformar realidades locales complejas sin necesidad de esperar intervenciones estatales de gran envergadura.




