- Racionamientos eléctricos de hasta 8 horas diarias afectan parques industriales y comercios en la capital ecuatoriana.
- El concejal Wilson Uzcátegui y líderes gremiales denunciaron que la falta de energía amenaza la continuidad laboral.
- Especialistas energéticos desmienten que los cortes obedezcan a mantenimientos programados y señalan desabastecimiento en el parque térmico.
La intensificación de los racionamientos eléctricos en el Distrito Metropolitano de Quito ha desatado una profunda preocupación en los sectores productivos y laborales. Durante las últimas jornadas de octubre de 2026, cortes no programados de hasta ocho horas continuas han paralizado talleres manufactureros, centros logísticos, restaurantes y plantas de procesamiento en zonas industriales como Calderón, Carcelén y el sur de la urbe.
Impacto crítico en la pequeña industria y el comercio capitalino
El concejal metropolitano Wilson Uzcátegui alertó públicamente sobre las consecuencias devastadoras para el empleo formal e informal, manifestando que «sin energía no hay trabajo ni sustentabilidad para las familias quiteñas». Gremios de la pequeña industria estiman que el 70% de los talleres artesanales carece de generadores a diésel propios, lo que implica pérdidas diarias calculadas en más de USD 18 millones para el tejido económico de la ciudad.
Pese a que las autoridades del sector eléctrico han atribuido las suspensiones a trabajos de mantenimiento preventivo en subestaciones de distribución, colegios de ingenieros eléctricos y analistas del sector cuestionan esa versión. Expertos señalan que el estiaje severo en la cuenca oriental y la indisponibilidad de varias turbinas térmicas de la empresa pública Celec EP han reducido drásticamente la capacidad de generación nacional.
Cuestionamientos técnicos a los argumentos oficiales de mantenimiento
Informes de monitoreo del Operador Nacional de Electricidad (Cenace) revelan que el embalse de Mazar se encuentra en niveles de reserva críticos, obligando a desconexiones forzadas de carga para evitar un colapso general del Sistema Nacional Interconectado.
La situación exige soluciones estructurales inmediatas para evitar que el aparato productivo de la urbe colapse, afectando la movilidad y la rutina diaria, temáticas que se siguen de cerca en la información ciudadana de Quito. Como señalan analistas citados por Agencia EFE, la falta de previsión en la contratación de barcazas y energía de emergencia priva a las ciudades de estabilidad económica, tornando urgente la suscripción de convenios de provisión con generadores privados.
Representantes de las cámaras de comercio y de la construcción de la capital señalaron que la falta de fluidez en el servicio eléctrico distorsiona toda la cadena logística, desde la conservación de alimentos en cámaras frigoríficas hasta la atención bancaria y el despacho aduanero. Pequeños negocios como panaderías, imprentas y talleres de confección textil se han visto forzados a reducir sus turnos laborales a la mitad, poniendo en riesgo la estabilidad de miles de trabajadores contratados.
La ciudadanía también ha exteriorizado su indignación en redes sociales ante la discrepancia constante entre los cronogramas publicados por las empresas distribuidoras y los horarios efectivos en que se suspende el suministro. En barrios populosos como Guamaní, Chimbacalle, Cotocollao y San Antonio de Pichincha, los moradores reportan daños irreversibles en electrodomésticos y equipos de computación debido a las fluctuaciones de voltaje que preceden y suceden a cada desconexión.
Frente a este complejo panorama, gremios profesionales exigen al Ejecutivo y al Concejo Metropolitano declarar en emergencia operativa a los servicios básicos de la ciudad, coordinando la habilitación de corredores energéticos prioritarios para hospitales, estaciones de bombeo de agua potable y centros de acopio alimentario, evitando que la crisis técnica derive en un problema de salud pública o desabastecimiento generalizado en la urbe.
Moradores y comerciantes de los valles aledaños a la capital también han expresado su preocupación por las fallas intermitentes en la señal de telefonía móvil e internet que acompañan a cada corte de luz. La falta de conectividad digital agrava las dificultades operativas de emprendedores que dependen del comercio electrónico para comercializar sus productos y servicios cotidianos.
El sector empresarial capitalino insiste en la conformación de mesas de trabajo permanentes con las autoridades nacionales para coordinar horarios que minimicen el impacto en las líneas de producción continuas.
