La producción de coca en Colombia representa uno de los principales factores que inciden en la inseguridad de Ecuador y de otros países de la región. La ubicación geográfica ecuatoriana, entre Colombia y Perú, ha convertido al país en una ruta estratégica para el narcotráfico internacional.
Ecuador atraviesa uno de los momentos más violentos de su historia reciente. Según datos citados por International Crisis Group, grandes volúmenes de cocaína salen desde puertos ecuatorianos hacia Estados Unidos y Europa. Esta dinámica está directamente vinculada con altos niveles de producción de coca colombiana, que se mantiene en niveles elevados.
Expansión de cultivos ilícitos en Colombia
El informe mundial sobre drogas de la Unodc, publicado en junio de 2025, señala que la cocaína es la droga ilícita con mayor crecimiento del mercado global. El documento indica que existen 253.000 hectáreas de coca sembradas en Colombia, reflejando la continua expansión de la producción de coca en Colombia.
Además, entre 2021 y 2022 se registró un aumento importante de cultivos ilícitos. Este crecimiento se concentró en departamentos como Putumayo, Cauca y Nariño. Estas zonas mantienen una relación directa con las rutas hacia Ecuador, lo que agrava el impacto regional de la producción de coca en Colombia.
El general (sp) Wagner Bravo sostuvo que los gobiernos colombianos no han logrado reducir de forma efectiva estos cultivos. Según explicó, sigue siendo un desafío lograr disminuir la producción de coca colombiana porque la ausencia de políticas firmes de erradicación ha permitido el crecimiento sostenido de la producción de hoja de coca.
Consecuencias para Ecuador y países vecinos
El general (sp) Ernesto González afirmó que entre el 85 % y el 90 % de la violencia en Ecuador está relacionada con el narcotráfico. Solo una fracción menor corresponde a daños colaterales o disputas aisladas entre bandas.
Estos delitos tienen carácter transnacional y no respetan fronteras. Por esta razón, las consecuencias de la producción de coca en Colombia también afectan a Perú y al propio territorio colombiano, donde persisten altos índices de violencia.
Zonas como el sur del departamento de Nariño colindan directamente con provincias ecuatorianas como Carchi y Esmeraldas. Según Bravo, sectores como Barbacoas han sido identificados durante años como centros de acopio de cocaína. Desde allí, la droga se distribuye hacia Tumaco o ingresa a Ecuador, debido en parte a la producción de coca en Colombia.
Medidas de control y cooperación regional
Para enfrentar este escenario, los expertos coinciden en que es necesario fortalecer las instituciones estatales. Posteriormente, se requiere una cooperación internacional sostenida y efectiva para abordar el desafío de la producción de coca en Colombia.
Bravo recordó la existencia de acuerdos regionales, como los impulsados por la Comunidad Andina de Naciones. Estos mecanismos ya han sido utilizados para combatir actividades ilegales como la minería no regulada.
Por su parte, González señaló que se necesitan reformas legales que permitan a la fuerza pública actuar con mayores herramientas. Además, consideró indispensable dotar a las Fuerzas Armadas y a la Policía de tecnología y recursos modernos.
En conclusión, mientras la producción de coca en Colombia continúe en niveles elevados, Ecuador y la región seguirán enfrentando graves desafíos en materia de seguridad y estabilidad.
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Fuente:
www.lahora.com.ec
