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Préstamo del BID para salud genera debate sobre el manejo fiscal del Gobierno de Noboa

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El reciente anuncio del presidente Daniel Noboa sobre la obtención de un préstamo por USD 250 millones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha despertado un amplio debate en el país. Aunque el objetivo de estos fondos es fortalecer el sistema de salud pública, expertos advierten que financiar gastos permanentes con deuda externa. Esto podría contravenir las normas fiscales ecuatorianas.

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Objetivo del préstamo: mejorar el sistema de salud pública

Según informó el mandatario en su cuenta oficial de X, el préstamo del BID está destinado a la compra masiva de medicamentos y la mejora de los servicios de salud en el país. La administración de estos recursos estará a cargo del Comité de Salud. Este está conformado por el ministro del ramo, Jimmy Martín; el presidente del IESS, Édgar Lama; la vicepresidenta María José Pinto; y Cinthya Gellibert.

La decisión busca dar respuesta a la crisis de desabastecimiento de insumos médicos que atraviesa el sistema de salud pública, incluyendo al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS). En Quito, el pasado 28 de octubre, se recibieron los primeros lotes de medicamentos e insumos. Estos fueron adquiridos mediante procesos de compra masiva, contando con apoyo del BID.

Riesgos fiscales y legales del financiamiento con deuda

No obstante, el anuncio generó críticas entre economistas. Ellos alertan que el uso de créditos internacionales para financiar gastos corrientes podría violar la regla fiscal establecida en el Código Orgánico de Planificación y Finanzas Públicas (Coplafip).

El economista Andrés Albuja explicó que los préstamos multilaterales, como los del BID, son de largo plazo y naturaleza no corriente. Por lo tanto, no deben destinarse a cubrir necesidades permanentes como la compra de medicinas.

“Esto podría contravenir disposiciones del Código Orgánico de Planificación y Finanzas Públicas. Los préstamos deben orientarse a inversión, no al gasto operativo del Estado”, señaló Albuja.

Además, recordó que el Estado debería invertir al menos el 4 % del Producto Interno Bruto (PIB) en salud. Actualmente, destina alrededor de mil millones de dólares menos de lo necesario.

Consecuencias del déficit en el sistema de salud

Albuja enfatizó que el problema actual no se trata de un beneficio coyuntural al sector salud, sino de años de descuido estructural. La falta de presupuesto adecuado ha generado una “bola de nieve fiscal”, afectando la liquidez y dificultando los pagos a proveedores y hospitales públicos.

“No se está beneficiando realmente al sistema de salud, sino compensando el descuido acumulado. Esto provoca que la falta de liquidez en las finanzas públicas impida atender las obligaciones con el sector”, añadió el economista.

Exigencia de transparencia y sostenibilidad

Por su parte, la Alianza Nacional por la Salud manifestó que este préstamo representa una oportunidad para atender las urgencias hospitalarias. Sin embargo, advirtió que la clave será la transparencia en los procesos de compra y distribución que involucran financiación del BID.

El presidente de la organización, Gustavo Dávila, recalcó la necesidad de que las adquisiciones sean públicas y sujetas a veeduría ciudadana. Esto garantizaría que los fondos se utilicen correctamente y no se repitan casos de corrupción o sobreprecios.

“Es un hálito de esperanza. Pero el tema es: ¿cuántos medicamentos se van a comprar?, ¿cuándo se va a comprar?, ¿y cómo se asegura la sostenibilidad del sistema? No podemos seguir recurriendo a préstamos para medicamentos que deberían financiarse con el presupuesto nacional”, expresó Dávila.

Incertidumbre sobre el desembolso y la gestión

Hasta el momento, ni el Ministerio de Salud ni el IESS han ofrecido detalles sobre la fecha de recepción del préstamo. Tampoco han especificado los mecanismos específicos de administración. La falta de claridad ha incrementado las preocupaciones sobre el cumplimiento de las normas fiscales. También sobre la capacidad del Estado para garantizar un uso eficiente y transparente de los recursos aportados por el BID.

La ciudadanía y los organismos de control mantienen la expectativa de que este nuevo crédito no solo sirva para cubrir emergencias temporales. Además, esperan que impulse una verdadera reforma estructural en el sistema de salud ecuatoriano.

Fuente: Ecuavisa.com

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