- El presidente Daniel Noboa resaltó la cooperación militar y policial con el gobierno de Colombia.
- Sostuvo que los cabecillas del crimen organizado ya no encuentran escondite seguro en ciudades como Cali.
- La expulsión de familiares de alias Fito evidenció la eficacia de las investigaciones binacionales con el FBI.
- Ambos mandatarios mantienen contactos telefónicos periódicos para coordinar operaciones fronterizas.
El presidente de la República, Daniel Noboa, aseguró este lunes 5 de octubre de 2026 que el territorio colombiano ha dejado de constituir una zona de descanso y protección para las bandas criminales ecuatorianas. Durante una entrevista concedida a radio Centro Digital, el mandatario destacó el giro estratégico experimentado en las relaciones de seguridad con su homólogo de Colombia, Abelardo de la Espriella, lo que ha facilitado la ejecución de operativos combinados y capturas de alto impacto en ambos lados de la frontera binacional.
Giro en la relación binacional y control del cordón fronterizo
Noboa expresó duras críticas a gestiones gubernamentales colombianas anteriores encabezadas por Gustavo Petro, señalando que en ese período se cedió control territorial en los departamentos del sur a disidencias armadas, lo que a su juicio convirtió la franja limítrofe en un espacio dominado por grupos guerrilleros y carteles del narcotráfico. Según el mandatario ecuatoriano, la delincuencia organizada utilizaba con frecuencia ciudades como Cali para adquirir inmuebles de lujo y coordinar el tráfico internacional de drogas sin perturbaciones judiciales.
En contraste, Noboa remarcó que actualmente mantiene conversaciones quincenales directas con De la Espriella, posibilitando que las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional de ambas naciones compartan información de inteligencia en tiempo real y coordinen patrullajes en zonas fluviales y selváticas. Esta presión contra el hampa transnacional se enlaza con la preocupación ciudadana donde el apoyo a la democracia y el combate a la inseguridad en Ecuador encabezan las demandas ciudadanas en las encuestas de opinión pública.
Operaciones conjuntas y expulsión de cabecillas delictivos
Como prueba palpable de la nueva dinámica de cooperación, el gobernante recordó la reciente localización y detención en Colombia de la cónyuge e hija de José Adolfo Macías Villamar, alias Fito, líder de la banda terrorista Los Choneros, quienes fueron aprehendidas en una operación articulada entre las fuerzas del orden de Ecuador, Colombia y agentes federales del FBI, y posteriormente deportadas al país el pasado 29 de septiembre.
Las labores conjuntas en el área limítrofe se ejecutan con el seguimiento diplomático de la Cancillería del Ecuador y las alertas internacionales coordinadas a través de la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol), cerrando corredores clandestinos y persiguiendo a prófugos de la justicia ecuatoriana en todo el continente.
Noboa concluyó que el trabajo coordinado continuará de forma permanente, asegurando que las fuerzas de seguridad ecuatorianas no darán tregua a las bandas que intenten desestabilizar la paz pública nacional o encontrar refugio más allá de las fronteras territoriales para planificar atentados extorsivos o delitos graves contra la sociedad ecuatoriana.
Refuerzo de controles aduaneros e intercambio de información
Las delegaciones de defensa y orden interno de ambos países acordaron intensificar las inspecciones sobre los pasos no autorizados y trochas clandestinas a lo largo de las provincias de Esmeraldas, Carchi y Sucumbíos, donde organizaciones narcodelictivas intentan trasladar precursores químicos y cargamentos ilícitos. Las fuerzas combinadas han establecido puestos de control móvil y patrullajes fluviales permanentes sobre los ríos Mataje y San Miguel para cerrar el paso a los convoyes delictivos.
Por otro lado, los organismos judiciales de Ecuador y Colombia trabajan en mecanismos acelerados de extradición y entrega de ciudadanos requeridos por los tribunales de justicia, asegurando que ninguna estructura del crimen organizado encuentre impunidad en el exterior y garantizando el debido proceso conforme a los tratados internacionales vigentes.




