- El Consejo Nacional Electoral (CNE) identificó 2.500 recintos de contingencia para sustituir locales de votación vulnerables.
- La planificación prioriza cantones de la Costa y Galápagos expuestos a anegaciones de caminos y desbordamiento de ríos.
- Se coordina con las Fuerzas Armadas el resguardo y transporte fluvial o aéreo del material electoral en comunidades aisladas.
- El padrón electoral y las juntas receptoras del voto mantendrán su asignación original salvo emergencias de fuerza mayor.
Con miras a asegurar el normal ejercicio del sufragio de los ciudadanos y blindar la logística institucional frente a eventuales emergencias climáticas, el Consejo Nacional Electoral (CNE) puso en marcha su plan integral de contingencia electoral ante los efectos previstos por el fenómeno de El Niño. La estrategia contempla la selección, inspección técnica y habilitación de 2.500 recintos electorales alternos en las provincias del litoral y zonas bajas de la serranía andina.
De acuerdo con las evaluaciones del organismo electoral, cientos de establecimientos educativos fiscales que tradicionalmente operan como sedes de votación se encuentran emplazados en zonas de alta susceptibilidad a inundaciones o han sido catalogados como albergues humanitarios temporales por la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos. Ante esa realidad, el CNE estructuró un inventario de infraestructuras secundarias situadas en cotas topográficas seguras, tales como coliseos municipales, universidades y sedes comunitarias.
Logística de transporte y coordinación con Fuerzas Armadas
El plan logístico se ejecuta en estrecha cooperación con el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas (Comaco), entidad encargada de la custodia del material electoral, la impresión de papeletas y el traslado seguro de los kits hacia las juntas receptoras del voto. En localidades rurales de difícil acceso en Esmeraldas, Guayas, Los Ríos y Manabí, los militares dispondrán de helicópteros y lanchas tácticas para transportar las urnas y actas de escrutinio en caso de colapso de puentes o cortes de carreteras.
Las autoridades electorales precisaron que el traslado formal de un recinto electoral a su sede de contingencia solo se ejecutará bajo resolución expresa de la Junta Provincial Electoral correspondiente y tras la declaratoria técnica de inhabilitación física emitida por los comités de operaciones de emergencia locales. La ciudadanía será informada oportunamente a través de la aplicación digital del CNE y mensajes de texto para evitar confusiones el día de las votaciones.
La adopción de medidas preventivas de Estado para garantizar la operatividad de los servicios esenciales coincide con los protocolos analizados en el informe sobre la contingencia climática en Imbabura ante El Niño, evidenciando una movilización interinstitucional orientada a proteger la estabilidad y seguridad ciudadana.
Capacitación de miembros de mesa y simulacros técnicos
En el marco del cronograma electoral, el CNE adaptará los módulos de capacitación destinados a los miembros de las juntas receptoras del voto en cantones vulnerables, incorporando protocolos de evacuación rápida de urnas selladas y resguardo de actas ante lluvias torrenciales o cortes intempestivos de energía eléctrica.
En las próximas semanas, las delegaciones provinciales electorales llevarán a cabo simulacros en territorio para medir los tiempos de respuesta en el cambio de sedes y comprobar la conectividad de los Centros de Digitalización de Actas (CDA) que contarán con plantas eléctricas independientes y enlaces satelitales para asegurar la transmisión fluida de resultados preliminares la noche del escrutinio.
El plan cuenta con la asistencia técnica y veeduría internacional de la Organización de Estados Americanos (OEA), cuyos observadores electorales acompañarán los ejercicios de traslado y contingencia para verificar la transparencia de la custodia de actas y la inviolabilidad del voto popular en las comunidades más aisladas del litoral ecuatoriano.
Las delegaciones técnico-electorales continuarán durante los próximos días con las visitas de campo para validar el estado de las vías de acceso, las instalaciones sanitarias y las redes eléctricas de respaldo en cada uno de los recintos de contingencia seleccionados. La meta consiste en asegurar que ninguna comunidad rural quede excluida de la jornada democrática debido a los estragos de las lluvias estacionales.
