El avance del plan de cierre del Bloque 43-ITT evidencia una disminución sostenida del veinte por ciento en el volumen de producción extraído. Efectivamente, la extracción diaria promedió cuarenta y dos mil ciento cinco barriles durante el primer semestre del año dos mil veintiséis. Consecuentemente, el cuarto yacimiento más importante del país reduce progresivamente sus operaciones en cumplimiento con el mandato popular. Por lo tanto, la empresa estatal Petroecuador proyecta completar la salida definitiva dentro de un cronograma estimado de cinco años. Ciertamente, esta reserva representa todavía cerca del nueve por ciento de la oferta cruda nacional.
Indudablemente, la ejecución mediante la cual el plan de cierre del Bloque 43-ITT avanza enfrenta observaciones por parte de colectivos sociales ambientalistas. De este modo, la plataforma Yasunidos alega la inobservancia de los plazos perentorios dictaminados por la Corte Constitucional de la República. De la misma manera, el colectivo presentó una acción formal por incumplimiento ante la inacción del ente judicial correspondiente. Por ende, la infraestructura instalada sobre ochenta hectáreas intervenidas requiere un tratamiento técnico ordenado de abandono. Claramente, los mecanismos de remediación ambiental buscan proteger la biodiversidad en las áreas habitadas por los pueblos Tagaeri y Taromenane.
Impacto operativo bajo el plan de cierre del Bloque 43-ITT
La viabilidad fáctica de apagar la totalidad de las estaciones avanza mientras el plan de cierre del Bloque 43-ITT clausura pozos productores. Indudablemente, las autoridades energéticas confirmaron el sellado definitivo de cincuenta y nueve estructuras al finalizar el ejercicio fiscal anterior. Por consiguiente, esta cifra representa aproximadamente el veinticuatro por ciento del total de pozos proyectados para su inhabilitación técnica. Por ende, la inyección de cemento y el retiro de equipamiento pesado constituyen tareas prioritarias en el enclave petrolero. Esencialmente, el Estado procura evitar afectaciones ecosistémicas colaterales durante las maniobras operativas en el sector.

Paralelamente, el volumen remanente del yacimiento constituye cerca de una quinta parte de las reservas probadas comerciales en el territorio. Efectivamente, las discrepancias legales giran en torno al balance entre la sustentabilidad ecológica y la pérdida de ingresos fiscales futuros. Por lo tanto, la transición definida dentro del plan de cierre del Bloque 43-ITT se mantendrá bajo estrecha supervisión ciudadana e institucional. Indiscutiblemente, la clausura ordenada sentará un antecedente histórico en materia de conservación de la primera área protegida continental. Asimismo, las autoridades continuarán informando sobre los progresos de la desmantelación.
Fuente: primicias.ec