En la provincia de Imbabura se llevó a cabo la presentación oficial del libro y documental bilingüe ‘Pakarichiy hampikuna: Relatos de la partería y la salud ancestral’, una obra que recopila, preserva y difunde los saberes y experiencias de parteras y sanadoras ancestrales de distintas comunidades del Ecuador. Este material constituye un registro valioso de conocimientos transmitidos de generación en generación, y pone en el centro del debate la importancia cultural, social y sanitaria de la partería ancestral en Ecuador. El proyecto busca visibilizar la partería como parte integral de la salud sexual, reproductiva y comunitaria, y reivindicar su papel fundamental en el bienestar colectivo.
Mientras gran parte del sistema médico moderno se sostiene sobre infraestructuras hospitalarias, protocolos estandarizados y tecnología avanzada, en muchas comunidades ecuatorianas todavía existe otro modelo de cuidado que resiste y perdura desde las manos expertas, el uso de plantas medicinales y la memoria colectiva de los pueblos. La partería ancestral en Ecuador continúa acompañando procesos vitales: embarazos, nacimientos, dolores físicos, malestares emocionales y momentos de transición en la vida de las personas, a través de prácticas comunitarias que sobreviven pese a la discriminación histórica, la falta de reconocimiento institucional y el riesgo real de desaparecer si no se toman medidas de protección.
La partería no se limita solo al parto
El libro y documental Pakarichiy hampikuna presentan una visión amplia y profunda de esta labor, definiendo a la partería ancestral en Ecuador como un conjunto de acciones que incluyen:
- Acompañamiento integral a lo largo de todo el ciclo vital.
- Gestión y promoción de la salud sexual y reproductiva con enfoque cultural.
- Prácticas de sanación corporal, espiritual y emocional.
- Cuidado comunitario centrado principalmente en las mujeres, sus familias y su entorno.
La propuesta central de la obra busca desmontar la idea reduccionista de que las parteras solo intervienen durante el momento del nacimiento. Por el contrario, su trabajo abarca la prevención, la escucha activa, el consejo y la restauración del equilibrio en la persona y su comunidad. Lea también: Parteras indígenas de Cotacachi en Ecuador reivindican el oficio con una escuela ancestral.
Mujeres que sostienen la vida desde sus territorios
El proceso de investigación y recopilación de testimonios recogió las voces y experiencias de personas pertenecientes a distintas nacionalidades y pueblos del país. En este trabajo se identificaron a 98 parteras y parteros, de los cuales el 88% son mujeres y el 12% son hombres, demostrando que, aunque es una labor liderada mayoritariamente por mujeres, también hay hombres que custodian y transmiten estos saberes. Entre quienes practican la partería ancestral en Ecuador aparecen representantes del Pueblo Kichwa, la Nacionalidad Awá, comunidades afroecuatorianas y población mestiza, lo que refleja la diversidad y riqueza de estos conocimientos en todo el territorio nacional.
“Esto es dar vida”, expresa con firmeza Zoila Congo, partera afroecuatoriana que participó en el proyecto. La mujer contó que muchas personas de su comunidad y de zonas aledañas la buscan no solo para atender partos, sino también para recibir ayuda en procesos de sanación, ser escuchadas en sus necesidades emocionales, recibir acompañamiento espiritual o adquirir conocimientos sobre la preparación y uso de plantas medicinales. Para estas mujeres, su labor no es un oficio, sino una misión vinculada intrínsecamente a la existencia misma de sus pueblos.
El acompañamiento como eje central del cuidado
Uno de los aspectos más valorados y resaltados en todo el material es la forma en que se ejerce el cuidado. El proyecto también incluye testimonios profundos de mujeres que fueron acompañadas por parteras ancestrales. Guissela Ichau, una de las personas entrevistadas, relató: “Con la partera me sentí acompañada, escuchada y respetada”. La mujer explicó que buscó este tipo de atención durante todo su embarazo y no únicamente en el momento del parto, porque necesitaba seguridad, confianza y un trato humano que, en ocasiones, no encuentra en otros espacios de salud. Esta cercanía y continuidad en el cuidado es una de las características distintivas de la partería ancestral en Ecuador.
Violencia obstétrica y dignidad en la salud
La discusión sobre la vigencia de la partería ancestral en Ecuador conecta directamente con problemas estructurales que afectan al sistema de salud nacional. El documento recuerda datos oficiales de la Encuesta Nacional de Violencia de Género contra las Mujeres (ENVIGMU) realizada en 2019: el 48% de las mujeres en el país sufrió algún tipo de violencia gineco-obstétrica; esta cifra asciende hasta alcanzar el 70% cuando se trata de mujeres de identidad indígena. Ante esta realidad, el debate sobre la salud ancestral también se transforma en una discusión necesaria sobre dignidad, derechos y trato humano dentro de las instituciones sanitarias. Muchas mujeres recurren a las parteras precisamente para evitar malos tratos y ser atendidas con respeto a su cultura y a su cuerpo.
Retos: reconocimiento, discriminación y relevo generacional
A pesar de su valor social y cultural, muchas parteras siguen operando fuera del sistema formal de salud, sin contratos, sin salario y sin respaldo legal. Los datos recopilados en los territorios muestran que el 44% de parteras y parteros no cuenta con ninguna acreditación o reconocimiento oficial por parte de las autoridades sanitarias. El documento advierte además sobre riesgos graves que amenazan la continuidad de estos saberes: discriminación étnica y racial, desigualdad en el acceso a recursos y formación, y sobre todo, una profunda falta de relevo generacional, ya que pocas personas jóvenes deciden dedicarse a este oficio complejo y exigente.
Imbabura lidera el impulso del reconocimiento nacional
El proyecto Pakarichiy hampikuna surge gracias al trabajo de la organización Warmi Imbabura. La iniciativa tomó forma y fuerza tras la realización del I Encuentro Internacional de Partería y Salud Ancestral en 2024, evento que reunió a 379 asistentes y representantes de 19 provincias del Ecuador. La agenda de trabajo actual busca fortalecer la inclusión y el reconocimiento pleno de la partería ancestral en Ecuador dentro de las políticas, normativas y servicios del sistema público de salud.
La viceprefecta de Imbabura, Paolina Vercoutere Quinche, resaltó la importancia de esta labor con estas palabras: “Reconocer la partería es reconocer el trabajo de cuidado que históricamente ha sido sostenido por mujeres y comunidades enteras”. Con esta obra, Imbabura se posiciona como un territorio pionero en visibilizar, dignificar y proteger un patrimonio vivo que pertenece a todo el pueblo ecuatoriano.
Fuente: El Telégrafo
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