- En menos de 12 meses, el Zoológico de Quito recibió a tres oseznas andinas de entre 1 y 4 meses de edad. Los casos alertan sobre el riesgo que enfrenta la especie en el país.
- Las crías fueron evaluadas por especialistas y autoridades, quienes determinaron que debido a su corta edad y a la falta de desarrollo de destrezas y habilidades de supervivencia que aprenden junto a sus madres, las oseznas no podrán ser reinsertadas en su hábitat natural.
- Actualmente, las osas atraviesan un proceso de socialización que busca integrarlas en un solo grupo que convivirá en un hábitat de 3.000 metros cuadrados, diseñado para su cuidado.
Imágenes: https://drive.google.com/drive/folders/1mDIoU5qf5cymYrEoA2kNX1nbk7j5W8qa
Quito, febrero de 2026.- Tres crías de oso andino fueron (Tremarctos ornatus) rescatadas en distintas provincias del país tras ser encontradas en condiciones de orfandad, maltrato y alta vulnerabilidad. Hoy permanecen bajo cuidado especializado en el Zoológico de Quito, y sus casos encienden una alerta sobre la creciente presión que enfrenta esta especie en Ecuador.

Los rescates se registraron entre agosto de 2024 y septiembre de 2025 en Cotopaxi, Imbabura y Pichincha. Las tres oseznas —de entre uno y cuatro meses de edad al primer momento de su atención— presentaban cuadros de desnutrición, estrés y alteraciones asociadas a la separación temprana de sus madres. Tras la evaluación de especialistas y la autoridad ambiental, se determinó que ninguna podrá ser reinsertada en vida silvestre debido a la falta de aprendizaje de habilidades esenciales para la supervivencia.
Actualmente, las tres oseznas atraviesan una etapa clave: su consolidación como un grupo estable, un hito fundamental para su bienestar físico y conductual. Lo hacen en un espacio temporal diseñado para estimular comportamientos naturales. Por el momento, Sisa y Chuquiragua conviven directamente, mientras que Puya, la osezna más joven, mantiene contacto visual y olfativo con ambas, como parte del proceso progresivo de su integración.
Sisa fue la primera en llegar al Zoológico de Quito, a finales de noviembre de 2024. Antes estuvo en una clínica de Latacunga, donde fue estabilizada su salud desde que fue rescatada en agosto, con escasas semanas de nacida. Fue encontrada amarrada dentro de una vivienda en Angamarca (Cotopaxi), con señales de maltrato. Su rescate permitió visibilizar el trabajo técnico que implica el cuidado de esta especie emblemática, así como la importancia de contar con espacios adecuados para su bienestar bajo cuidado humano.
Chuquiragua, rescatada pocos meses después en Ambuquí (Imbabura), cuando tenía apenas un mes y medio de edad, atravesó una etapa inicial de cuidados intensivos y un proceso de adaptación progresiva a entornos más amplios, siempre bajo monitoreo especializado.

Puya, la tercera cría recibida, fue reportada cuando deambulaba sin su madre, acosada por perros y mantenida en casa de una familia, en Ascázubi (Pichincha). Llegó al Zoológico de Quito con cuatro meses de nacida y presentó una salud frágil que requirió evaluaciones y ajustes específicos en su manejo, priorizando su salud y comportamiento.
Más allá del rescate
El proceso de las tres cachorras está planificado para promover estados emocionales positivos, de manera gradual, planificada y con monitoreo riguroso. Esto asegura que las osas puedan convivir entre sí de forma equilibrada, desarrollando comportamientos sociales típicos. Además, establecen una jerarquía social expresada a través de juegos, señales de sumisión y límites claros, sin agresiones persistentes o riesgosas para ninguna de las tres.
“Un grupo estable es aquel en el que las relaciones e interacciones son predecibles, el ambiente es seguro y las crías pueden desarrollarse física, emocional y conductualmente de forma adecuada, sentando bases sólidas para su bienestar futuro, manejo veterinario, procesos de enriquecimiento y programas de educación”, mencionó David Mora, director de Bienestar Animal.
Se prevé que las tres oseznas puedan vivir juntas en un hábitat definitivo de más de 3.000 metros cuadrados, que el QuitoZoo está construyendo en Guayllabamba. La obra, cuya realización ha sido posible gracias al apoyo de ciudadanos y empresas, dentro de la campaña “Un Hábitat para Sisa”, presenta un avance del 90% y estará lista para abril, mes en el que se prevé que las oseznas puedan ser trasladadas.
El oso andino: una especie emblemática en riesgo
En el marco del Día Internacional para la Protección de los Osos, que se conmemora el 21 de febrero, el Zoológico de Quito ratifica su compromiso con el oso andino, formando parte de redes de investigación a nivel nacional que analizan la situación actual de la especie y los desafíos que enfrenta.

Asimismo, el Zoológico de Quito brinda apoyo en casos de osos que se encuentran en situaciones de conflicto. El equipo veterinario del zoológico participa regularmente en procesos de remoción, translocación, marcaje y rastreo satelital, contribuyendo al monitoreo y manejo adecuado de los individuos.
Desde finales de 2025 la institución empezó junto a la Municipalidad quiteña un proyecto enfocado en zonas rurales, específicamente en áreas protegidas del Distrito Metropolitano de Quito. Esta iniciativa busca trabajar con familias que desarrollan actividades productivas en zonas donde habita el oso andino, promoviendo mecanismos de coexistencia y optimización de prácticas sostenibles. Este trabajo para la coexistencia “es importante, porque es otra forma de asegurar la vida de la gente y la vida de los osos”, explica Martín Bustamante, director del Zoológico de Quito.
Un estudio publicado en 2022 en Ecuador, registró 867 casos de conflicto entre gente y fauna silvestre en el periodo 200– 2022. La mayoría de estos eventos se reportaron en zonas montañosas del país, con alta incidencia en provincias como Pichincha, Tungurahua, Imbabura, Napo y Morona Santiago, siendo el oso andino el protagonista principal en el 34% de los casos.
El oso andino, también conocido como oso de anteojos, es la única especie de oso presente en Sudamérica y cumple un rol fundamental en los ecosistemas. A nivel regional se considera a esta especie como vulnerable por las amenazas que enfrentan las distintas poblaciones, sin embargo, en Ecuador las presiones son mayores y en nuestro país ha sido catalogado como especie En Peligro siguiendo los criterios de Lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Fuente
quitozoo.org
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