Una asociación más amplia de lo que se conocía hasta ahora
¿Puede el orden de nacimiento de los hijos determinar un mayor o menor riesgo de desarrollar ciertas afecciones? Durante mucho tiempo se han planteado hipótesis al respecto, pero un nuevo estudio ha comprobado que el orden de nacimiento está asociado al riesgo de enfermedad de forma más amplia de lo que se había reconocido hasta ahora. Los investigadores analizaron datos de más de diez millones de personas en familias con dos hijos y identificaron asociaciones significativas para 150 enfermedades, que van desde trastornos psiquiátricos hasta problemas digestivos. Los resultados, publicados en la revista Nature Health, confirman que la posición en la familia marca diferencias importantes en la salud a lo largo de los años.
Diferencias clave entre primogénitos y hermanos menores
Los hallazgos muestran que los primogénitos tienen más probabilidades de enfrentarse a problemas del neurodesarrollo como el autismo y el TDAH, así como a alergias de origen inmunológico. También se observó que presentan más riesgo de síndrome de Tourette, una afección del sistema nervioso que comienza en la infancia, y de trastorno obsesivo compulsivo (TOC), además de acné y asma. Por el contrario, los hermanos menores mostraron una mayor susceptibilidad al abuso de sustancias, a los problemas gastrointestinales y a ciertas enfermedades infecciosas como el herpes zóster. Estas diferencias no son casuales, sino que responden a causas concretas que los expertos han podido identificar.
¿Por qué se producen estas diferencias según el orden de nacimiento?
Los autores señalan que una combinación de mecanismos fisiológicos, inmunológicos y sociales probablemente explica las asociaciones entre el orden de nacimiento y el riesgo de enfermedad. En el caso de las enfermedades inmunoalérgicas y respiratorias, como la fiebre del heno, el eccema y el asma, el estudio apunta que los primogénitos soportan un riesgo adicional porque carecen de la exposición temprana a microbios que sí tienen sus hermanos menores. Desde muy pequeños, los hermanos menores están expuestos a una mayor diversidad de microbios que sus hermanos mayores llevan a casa, y esa exposición temprana resulta clave para desarrollar la regulación y la tolerancia del sistema inmunitario. El estudio también observó que el efecto protector para los hermanos menores es más intenso cuando la diferencia de edad entre ellos es menor, lo que refuerza la idea de un intercambio directo de microbios.
Por otro lado, el mayor riesgo de abuso de sustancias entre los segundos hijos se atribuye a menudo a factores sociológicos, como la imitación de la conducta del hermano mayor o una tendencia natural de los nacidos después a asumir más riesgos. En definitiva, el orden de nacimiento influye en la salud adulta a través de una mezcla de cambios biológicos y dinámicas familiares que se suman con el paso del tiempo.
Fuente: Euronews
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