- El auto concentra el 53 % de la escucha de radio AM/FM en EE. UU., más que el hogar.
- En EE. UU., el streaming alcanzó el 48,6 % del tiempo frente al televisor en mayo de 2026, según Nielsen.
- La televisión cayó del 58 % al 39 % de la inversión publicitaria en Ecuador entre 2015 y 2024.
- La radio captó apenas el 4 % de la pauta ecuatoriana en 2023, según IPG Mediabrands.
- El 71,3 % de los hogares ecuatorianos tiene internet en 2025, frente al 36 % de 2016, según el INEC.
La industria de la comunicación vive su transformación más profunda en un siglo. La televisión abierta y la radio, que durante décadas fijaron la agenda informativa y comercial, pierden audiencia, anunciantes y hábito frente a las plataformas digitales. Para ellas, migrar al ecosistema digital ya no es una opción estratégica: es la condición para seguir existiendo.
Ecuador no es la excepción. En los últimos años se multiplicaron los canales de streaming, los programas nativos de YouTube y los portales digitales. Mientras tanto, los diarios impresos se repliegan. En marzo de 2022, la planta de impresión de El Telégrafo, presentada como la mejor de Sudamérica y valorada en más de dos millones de dólares, llevaba dos años paralizada y el Estado buscaba subastarla, según informó Teleamazonas. Solo su mantenimiento costaba 50.000 dólares al mes. Los datos de 2025 y 2026 confirman que el cambio ya no es una predicción.
La radio sale del hogar y se refugia en el auto
El cambio más visible está en la radio: hoy se escucha más al volante que en casa. La imagen del aparato encendido en la cocina o en la sala pertenece cada vez más al pasado. En Estados Unidos, donde existen mediciones sistemáticas, el 96 % de la población tenía una radio en casa en 2008; en 2024, solo el 60 % de los hogares conservaba un aparato. Ya en 2018, la mitad de los adultos de 18 a 34 años no tenía ninguno.
La escucha no desapareció: se mudó al vehículo. Según el estudio Share of Ear de Edison Research, el 53 % de la escucha de radio AM/FM en ese país ocurrió dentro del auto en 2025, frente al 42 % de 2015. Dicho de otro modo: la radio ya se escucha más en el auto que en la casa, la oficina y cualquier otro lugar juntos. Entre los oyentes de 18 a 34 años, la proporción sube al 63 %. La radio sobrevive, sobre todo, como compañía en el tráfico. Y conserva un valor que ninguna plataforma le ha quitado: cuando falla la electricidad o internet, la radio resiste.
Pero ese refugio también se estrecha. De acuerdo con The Infinite Dial 2026 de Edison Research, el porcentaje de conductores estadounidenses que escucha AM/FM en el auto bajó del 84 % en 2016 al 73 % en 2026, mientras quienes escuchan audio en línea mientras conducen pasaron del 21 % al 48 %. Entre los conductores de 18 a 34 años, el audio en línea (73 %) ya supera a la radio tradicional (65 %). La conexión por Bluetooth y los sistemas multimedia del vehículo ponen a la emisora a competir con podcasts y listas personalizadas.
Del dial a las redes y la radio online
Todo apunta a que el futuro de la radio está en tres espacios: las redes sociales, la transmisión online y la escucha en movimiento. Algunas emisoras ecuatorianas ya lo asumieron. Radio Pichincha transmite en vivo por YouTube como Radio Pichincha Multimedia y Radio Diblu, de Guayaquil, opera su canal DIBLUTV en YouTube y en Twitch, con programación en video.
Son todavía la minoría. Un estudio académico publicado en 2024 en la revista Correspondencias & Análisis, con datos de Arcotel, contabilizó 1.048 radios con concesión en el país: solo el 35 % ofrecía podcasts en su web y el 68 % no publicaba videos.
En la región, Argentina muestra hacia dónde puede ir el formato: canales de streaming como Luzu TV y Olga superaron cada uno los 500 millones de visualizaciones en 2025, con figuras que llegaron desde la radio y la televisión. Las métricas de estas plataformas, sin embargo, no están estandarizadas y son difíciles de auditar.
La pauta publicitaria abandona la televisión
El dinero sigue a la audiencia. Según estimaciones de IPG Mediabrands, la televisión concentraba el 58 % de la inversión publicitaria ecuatoriana en 2015; en 2024 bajó al 39 %. En ese mismo periodo, lo digital llegó al 37 % y la agencia proyectó un 42 % para 2025. Los impresos perdieron un 23,1 % de su pauta solo en 2024.
La televisión conserva el primer lugar por un margen cada vez menor, pero la radio ya es un actor marginal en la torta publicitaria: apenas el 4 % de la inversión en 2023.
La televisión pagada sigue la misma curva. Su penetración en los hogares ecuatorianos cayó del 31 % en 2015 al 15 % en 2021, según datos de la Asociación Interamericana de Empresas de Telecomunicaciones (Asiet), frente a suscripciones de streaming que cuestan una fracción de un plan de cable, un declive que ya analizamos en la pérdida de fuerza de la televisión pagada en Ecuador.
El streaming ya domina la pantalla del televisor
El referente más citado es el informe The Gauge de Nielsen, que mide el consumo televisivo en Estados Unidos. En mayo de 2026, el streaming alcanzó un récord del 48,6 % del tiempo frente al televisor, según Nielsen. YouTube, con el 13,8 %, fue el mayor distribuidor individual. La televisión abierta (19,2 %) y el cable (20,4 %) quedaron cerca de sus mínimos históricos. En julio, el streaming subió al 49 % y YouTube al 14,2 %.
La cifra es estadounidense, pero anticipa una tendencia que en Ecuador se acelera con la conectividad: según el INEC, el 71,3 % de los hogares tenía acceso a internet en julio de 2025 y 13,9 millones de personas usaron la red en el último año.
Jóvenes que se informan en redes y una confianza en mínimos
El relevo generacional agrava el problema. El Digital News Report 2026 del Instituto Reuters señala que el 52 % de los jóvenes de 18 a 24 años tiene en las redes sociales, las plataformas de video y los chatbots de inteligencia artificial su principal vía de acceso a las noticias. La confianza en las noticias se ubicó en el 37 %, el nivel más bajo desde que el instituto empezó a medirla en 2015.
El dinero global ya eligió
A escala mundial, la consultora WARC proyectó para 2025 una inversión de 306.400 millones de dólares en publicidad en redes sociales, frente a 143.900 millones para la televisión lineal. La televisión tradicional representaba el 41,3 % del gasto publicitario global en 2013; en 2025 cayó al 12,4 %. La televisión conectada (CTV) aporta cerca de 40.000 millones, pero funciona más como una extensión de las aplicaciones digitales que como un salvavidas para la emisión tradicional.
La antena ya no basta
La supervivencia de los medios tradicionales depende de su capacidad para trasladar su credibilidad, sus voces y su oficio a donde hoy está la audiencia: el teléfono, las plataformas de video y el auto conectado. La relevancia ya no se mide por la potencia de una antena, sino por la presencia en los dispositivos del público. Los que no den ese paso no desaparecerán de un día para otro, pero sí de la conversación. Evolucionar o morir no es un eslogan: es la disyuntiva que dejan los datos.




