- Siete incendios forestales continúan activos en Azuay, Loja, Chimborazo y Pichincha.
- Más de 4.200 hectáreas de vegetación nativa y páramos han sufrido afectaciones graves.
- Las brigadas contra incendios trabajan con apoyo de helicópteros cisterna de las Fuerzas Armadas.
- El estiaje prolongado y las altas temperaturas complican el control definitivo del fuego.
La Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos emitió este jueves un informe de situación en el que confirmó la presencia de siete incendios forestales activos que consumen importantes extensiones de cobertura vegetal en cuatro provincias del territorio andino ecuatoriano. Las emergencias de mayor magnitud se concentran en las jurisdicciones de Azuay, Loja, Chimborazo y Pichincha, donde las condiciones atmosféricas desfavorables, caracterizadas por vientos de hasta 45 km/h y una severa disminución de la humedad relativa del suelo, complican las tareas de liquidación del fuego.
De acuerdo con la información técnica levantada por la Secretaría de Gestión de Riesgos, las quemas no controladas y las altas temperaturas diurnas han destruido de manera preliminar más de 4.200 hectáreas de pajonal, bosques de pino y vegetación nativa de páramo durante las últimas dos semanas. Esta pérdida de biomasa representa un grave golpe ecológico para los sistemas de recarga hídrica que abastecen a las principales cuencas hidrográficas del país en un momento crítico de sequía climática.
Provincias afectadas y despliegue del Cuerpo de Bomberos
En la provincia de Azuay, los cuerpos de bomberos de Cuenca, Nabón y Santa Isabel han concentrado sus esfuerzos en zonas de topografía abrupta donde el acceso vehicular es inviable, exigiendo que las cuadrillas de especialistas asciendan a pie cargando bombas de espalda y herramientas de zanja durante más de tres horas. Similar contingencia se reporta en Loja, particularmente en los cantones de Quilanga y Malacatos, donde el fuego ha avanzado peligrosamente hacia linderos de fincas agrícolas dedicadas a la producción cafetalera y ganadera.
El Ministerio del Ambiente, Agua y Transición Ecológica advirtió que varias especies de fauna silvestre, incluidos conejos de páramo, aves rapaces y pequeños mamíferos, han sido desplazadas de sus hábitats naturales. Para contrarrestar el avance de las llamas en las zonas montañosas de Pichincha y Chimborazo, las Fuerzas Armadas activaron helicópteros medianos equipados con el sistema de descarga Bambi Bucket, realizando descargas continuas de agua de 1.200 litros por trayecto sobre las crestas montañosas inaccesibles.
Esta emergencia de vegetación guarda una estrecha relación con las dinámicas climáticas extremas que han provocado desastres similares en los entornos urbanos y viales de la capital ecuatoriana, donde la falta de precipitaciones regulares debilita los taludes y la cobertura vegetal protectora.
Investigaciones judiciales por delitos contra la naturaleza
Las autoridades gubernamentales recalcaron que provocar incendios forestales de forma deliberada está tipificado y sancionado en el artículo 246 del Código Orgánico Integral Penal (COIP), estableciendo penas privativas de libertad que oscilan entre uno y tres años de prisión para los autores materiales, pena que puede incrementarse hasta cinco años si el siniestro causa daños irreparables en áreas protegidas o provoca la muerte de personas.
La Fiscalía General del Estado, en coordinación con las unidades de investigación ambiental de la Policía, mantiene abiertos tres procesos indagatorios en Azuay y Pichincha tras recibir denuncias de moradores que avistaron a personas encendiendo matorrales para limpiar rastrojos agrícolas. Los comités de operaciones de emergencia cantonales (COE) permanecen en sesión permanente para gestionar la entrega de víveres, mascarillas de protección respiratoria y equipos de hidratación a los más de 350 brigadistas y voluntarios que permanecen en la línea de fuego.
