- La FAO advierte que el fenómeno de El Niño se intensifica sobre un planeta con temperaturas récord.
- Sequías e inundaciones extremas amenazan los ciclos de cosecha en América Latina, África y Asia.
- Expertos proyectan graves riesgos para más de cuatrocientas mil personas por eventos térmicos severos.
- Organismos multilaterales instan a activar planes de almacenamiento hídrico antes del primer trimestre.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha emitido un informe de emergencia en el que alerta sobre las graves repercusiones del fenómeno de El Niño en la seguridad alimentaria mundial. Los científicos señalan que este episodio oceánico y atmosférico se desarrolla sobre una línea de base térmica global significativamente más alta que en décadas anteriores, lo que magnifica la severidad de las sequías, las olas de calor prolongadas y las precipitaciones destructivas en cuencas hidrográficas de vital importancia para el sustento humano.
El anuncio coincide con las deliberaciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde delegaciones internacionales han manifestado su inquietud ante la reducción de los rendimientos agrícolas en cultivos de primera necesidad como el maíz, el arroz y el trigo. En sintonía con las advertencias sobre la mitigación ambiental y la prevención climática que se monitorean en territorio ecuatoriano, la contingencia demanda acciones de respuesta inmediata y distribución de recursos hídricos antes de que concluya el ciclo de siembra.
Cartografía de riesgos, vulnerabilidad hídrica y afectación rural
De acuerdo con los pronósticos técnicos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), el evento alcanzará una intensidad muy fuerte hacia finales de año, manteniendo sus efectos perturbadores durante gran parte de los meses posteriores. Los mapas de seguimiento delimitan áreas altamente sensibles en el Corredor Seco centroamericano, el Sahel africano y amplias extensiones del sudeste asiático, donde la escasez de lluvias compromete la supervivencia del ganado y la viabilidad económica de las comunidades campesinas.
Paralelamente, informes del Climate Impact Lab advierten que las temperaturas extremas asociadas al fenómeno podrían causar la pérdida de más de cuatrocientas mil vidas de forma directa e indirecta en regiones vulnerables, sin considerar los perjuicios colaterales provocados por inundaciones súbitas, proliferación de plagas agrícolas e incendios forestales incontrolables en zonas de vegetación seca.
Estrategias preventivas y financiamiento para la resiliencia agrícola
Frente a esta coyuntura crítica, los directivos de la FAO enfatizan que el impacto destructivo puede amortiguarse si los gobiernos actúan de manera coordinada antes de febrero y marzo. Entre las medidas recomendadas destacan la distribución oportuna de semillas tolerantes a la sequía, la rehabilitación de canales de regadío, la protección de los suelos fértiles y el despliegue de sistemas de alerta meteorológica temprana para orientar a los pequeños productores.
No obstante, la entidad lamenta que el financiamiento climático para el desarrollo dirigido a los sistemas agroalimentarios haya experimentado una contracción reciente de casi el diez por ciento. Los especialistas concluyen que asegurar fondos directos hacia la resiliencia del campo no representa un gasto asistencial, sino una inversión imprescindible para salvaguardar el abastecimiento de víveres y garantizar la paz social a escala global.




