- Cámaras de producción advierten riesgo en nóminas por cortes eléctricos prolongados.
- Empresas manufactureras operan con sobrecostos por uso intensivo de generadores.
- Racionamientos de hasta diez horas diarias castigan el empleo formal y productividad.
- Llaman al Gobierno a coordinar medidas urgentes de alivio tributario y financiero.
Impacto productivo y amenazas al empleo formal
La persistencia de los racionamientos eléctricos en todo el territorio ecuatoriano ha colocado al sector manufacturero y comercial en una situación de extrema vulnerabilidad operativa, advirtieron representantes de gremios de la producción, quienes señalaron que de extenderse los cortes de energía hasta diciembre o enero se verían forzados a implementar recortes en sus nóminas de trabajadores y reducir turnos laborales, según recogió una amplia investigación del diario Expreso. La interrupción diaria del fluido eléctrico, que en varias zonas alcanza hasta diez horas acumuladas, ha frenado líneas completas de ensamblaje, producción de alimentos y distribución minorista en el país.
Para evitar la paralización total de actividades, las plantas fabriles han debido recurrir a generadores a diésel o combustible industrial, lo que ha disparado los costos de producción hasta en un cuarenta por ciento, volviendo insostenible la rentabilidad de numerosos productos destinados al consumo interno y a la exportación. Los dirigentes empresariales explican que las pequeñas y medianas empresas no cuentan con el músculo financiero necesario para absorber pérdidas sostenidas durante meses continuos sin reestructurar su estructura salarial y sus compromisos laborales adquiridos, poniendo en riesgo miles de empleos directos e indirectos.
Demandas de flexibilidad y medidas gubernamentales
Frente a este escenario adverso, las cámaras industriales han solicitado al Ejecutivo y a las autoridades laborales la adopción de esquemas temporales de flexibilidad en jornadas de trabajo, así como alivios en el pago de obligaciones tributarias y de seguridad social que permitan preservar las plazas de trabajo existentes. Advierten que cada semana de racionamientos no planificados debilita la cadena de proveedores locales y acelera la informalidad en el mercado laboral ecuatoriano, afectando especialmente a jóvenes y operarios no calificados en las principales provincias productivas de la Sierra y de la Costa. Economistas y consultores laborales advierten que la pérdida de empleo formal en el sector productivo generará efectos multiplicadores negativos sobre el consumo interno y la recaudación tributaria hacia finales de año. La falta de certidumbre en los horarios de suministro imposibilita cumplir con metas de entrega y contratos internacionales, debilitando la competitividad del país en mercados extranjeros que demandan entregas puntuales y calidad certificada.
El debate en torno a las consecuencias económicas de la crisis energética se agudiza mientras las industrias insisten en la urgencia de acelerar la incorporación de nueva generación térmica y reglamentar la autogeneración privada sin trabas burocráticas, evitando que la escasez de megavatios desemboque en una contracción económica irreversible para el país en el cierre del año fiscal y comprometa la estabilidad del aparato productivo ecuatoriano.
