- Agrocalidad despliega brigadas veterinarias y fitosanitarias para blindar más de un millón de hectáreas productivas.
- Monitoreo permanente de plagas y vacunación estratégica en hatos ganaderos ante el exceso de humedad.
- Capacitación directa a pequeños agricultores para mitigar pérdidas económicas por inundaciones y deslaves.
- Coordinación interinstitucional con organismos de socorro para atender contingencias agropecuarias urgentes.
La Agencia de Regulación y Control Fito y Zoosanitario (Agrocalidad) activó un plan emergente de vigilancia epidemiológica y fitosanitaria en las principales cuencas agrícolas del litoral y valles interandinos. La medida responde a la alerta roja emitida a escala nacional por la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos, orientada a salvaguardar los medios de subsistencia rural frente a las alteraciones climáticas derivadas del fenómeno de El Niño.
El director ejecutivo de la entidad confirmó que se han movilizado más de 120 técnicos especializados a territorio, con prioridad en provincias como Guayas, Los Ríos, Manabí, El Oro y Esmeraldas. Las brigadas realizan muestreos continuos en plantaciones de ciclo corto y cultivos permanentes, con el propósito de identificar tempranamente focos de hongos, bacterias e insectos vectores cuya propagación se acelera con las altas temperaturas y las precipitaciones copiosas.
Protección zoosanitaria y bioseguridad en predios ganaderos
En el ámbito pecuario, Agrocalidad intensificó las campañas de inmunización y desparasitación para prevenir brotes de ántrax, fiebre aftosa, leptospirosis y enfermedades respiratorias que suelen multiplicarse en hatos expuestos a anegamientos prolongados. Los especialistas recomiendan a los ganaderos trasladar oportunamente a los animales hacia pastizales de mayor altitud y verificar la potabilidad de las fuentes de agua utilizadas para el abrevaje diario.
La autoridad fito y zoosanitaria trabaja en estrecha sintonía con lineamientos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), aplicando protocolos de contingencia que minimicen la vulnerabilidad de las cadenas de valor agroalimentarias. La asistencia técnica incluye la entrega de kits de bioseguridad y guías de drenaje parcelario para evitar la pudrición radicular en cultivos de banano, cacao y hortalizas.
Esta intervención institucional se articula de manera directa con el balance de eventos climáticos adversos en el país, donde los equipos de emergencia evalúan diariamente los daños en vías terciarias y canales de riego secundarios que dificultan la salida de cosechas frescas hacia los centros de abasto urbano de Quito y Guayaquil.
Capacitación comunitaria y alertas tempranas en territorio
Los talleres comunitarios impartidos por Agrocalidad buscan que los presidentes de juntas de riego y asociaciones de pequeños productores reconozcan síntomas atípicos en sus sementeras antes de que las pérdidas resulten irreversibles. Se habilitaron líneas telefónicas directas y plataformas móviles para el reporte en tiempo real de cualquier anomalía biológica en las fincas empadronadas.
Dirigentes gremiales del sector agrícola reconocieron la importancia de estas inspecciones preventivas, aunque solicitaron que el gobierno complemente las medidas sanitarias con facilidades de reestructuración crediticia en la banca pública. Aseguran que la disponibilidad de semillas certificadas tolerantes al anegamiento será determinante para sostener la oferta de alimentos básicos en el primer trimestre de 2027.
Asimismo, se han dispuesto puntos de desinfección vehicular en los accesos a ferias de ganado y centros de faenamiento para contener el traslado involuntario de patógenos entre cantones vecinos. Los técnicos recuerdan que el adecuado manejo de pastos ensilados y el almacenamiento hermético de concentrados evitarán intoxicaciones alimentarias en bovinos y porcinos durante los periodos de mayor precipitación pluvial.
Con estas acciones coordinadas, Agrocalidad busca mitigar el golpe económico que las anomalías oceánicas proyectan sobre el agro ecuatoriano, resguardando la soberanía alimentaria y la estabilidad de miles de hogares campesinos en las zonas más vulnerables de la geografía nacional.
