Nuevos detalles sobre el caso Depuración Azul
El caso conocido como Depuración Azul ha sacudido a la opinión pública ecuatoriana tras conocerse que varios policías habrían entregado municiones donadas por Estados Unidos a una organización delictiva. Este proceso judicial arrancó en julio de 2025, luego de múltiples intervenciones en las provincias de Pichincha, Guayas, Cotopaxi e Imbabura, que culminaron con la captura de ocho procesados, entre ellos cinco agentes policiales y tres civiles. La Fiscalía General presentó pruebas contundentes durante la audiencia de formulación, celebrada en ese mismo mes. Las evidencias incluyeron informes de seguimiento, escuchas telefónicas e interacciones registradas entre los acusados. Además, el juez dictó prisión preventiva para siete de ellos y medidas alternativas para el octavo.
El origen del tráfico de municiones donadas
Las investigaciones se centran en Francisco P., un cabo de la Policía Nacional, quien ocupaba un cargo clave en el Departamento de Almacenamiento de la Dirección de Logística. Según la Fiscalía, él habría sustraído municiones donadas, entre ellas proyectiles calibre 9 milímetros y fusiles 5,56 milímetros. Estos materiales habrían sido entregados a grupos delictivos usando taxis y encomiendas interprovinciales. La conexión con la criminalidad organizada no fue casual. Los policías involucrados establecieron vínculos con bandas ya estructuradas y utilizaron métodos sofisticados de entrega para evadir controles. Estas prácticas revelan una red que operaba con total conocimiento de los procedimientos logísticos de la Policía.

Una red que usó municiones donadas con logística planificada
Durante una reciente audiencia de apelación, la fiscal del caso mostró cómo las comunicaciones entre los implicados confirmaron la existencia de una red bien organizada. Además, se incautaron municiones donadas por la Embajada de Estados Unidos que también habrían sido desviadas. Esta situación ha generado preocupación a nivel internacional por el uso indebido de material bélico provisto con fines de seguridad. La estructura delictiva contaba con rutas establecidas y colaboradores encargados de entregar la mercancía ilegal, lo que evidencia una planificación minuciosa y peligrosa.
Redes delictivas que se fortalecen por corrupción
El caso no solo expone corrupción interna, sino también cómo estas acciones fortalecen a organizaciones delictivas. Las municiones donadas, en lugar de usarse para combatir el crimen, terminaron en manos de quienes lo perpetúan. El uso del sistema de encomiendas refleja una logística planificada que facilitó la entrega sistemática del armamento. Esto permite entender la gravedad de los hechos y su impacto directo en la seguridad del país.
Depuración Azul y la urgencia de reformas institucionales
La magnitud de este escándalo subraya la necesidad de una depuración real en las filas policiales. Casos como Depuración Azul no solo dañan la imagen institucional, sino que también comprometen la seguridad ciudadana. La entrega irregular de municiones donadas es un llamado de atención urgente para reformar y controlar con más rigor los procesos internos de la Policía Nacional. La transparencia, el control de armamento y la vigilancia sobre los funcionarios públicos son pasos esenciales para frenar este tipo de prácticas.
Más noticias:
Fuerte temblor en Quito este miércoles 6 de agosto de 2025
Fuente: