La muerte de Alex Pretti a manos de agentes migratorios en Minneapolis ha provocado una grieta política inesperada entre la Administración de Donald Trump y uno de sus aliados históricos: la Asociación Nacional del Rifle (NRA).
El ciudadano estadounidense Alex Jeffrey Pretti fue abatido a tiros el sábado pasado por agentes federales. El Gobierno justificó la actuación alegando que portaba una pistola. Sin embargo, la NRA ha rechazado que llevar un arma justifique su muerte.
La NRA rompe filas con la Administración Trump
La NRA criticó abiertamente la versión oficial. En un mensaje publicado en la red social X, afirmó que “las voces públicas responsables deberían esperar a que se complete una investigación exhaustiva”. La organización respondió así a las declaraciones del fiscal federal de Los Ángeles, Bill Essayli, quien sostuvo que si una persona se acerca armada a las fuerzas del orden existe una alta probabilidad de que estén legalmente justificados para disparar.
La NRA calificó esos comentarios de “peligrosos y erróneos”.
Vídeos contradicen la versión oficial
La Administración de Trump cerró filas en torno a los agentes. Alegó que Pretti intentó atacarles con un arma. No obstante, los vídeos grabados por testigos muestran otra secuencia. Pretti se interpuso entre una mujer y un agente que la estaba rociando con gas pimienta. Después, fue rociado él mismo. Sostenía un teléfono en una mano y no llevaba nada en la otra cuando varios agentes le atacaron. Las imágenes muestran que uno de ellos le desarmó antes de que fuera tiroteado.
Un debate constitucional reavivado
La muerte de Alex Pretti ha reabierto el debate sobre la posesión y el porte de armas en público. La Segunda Enmienda de la Constitución de Estados Unidos establece que el derecho a poseer y portar armas no será infringido. El conflicto es si ese derecho se aplica a ciudadanos individuales. Pretti contaba con un permiso legal para portar su pistola.
Grupos proarmas se dividen
Gun Owners of America también se pronunció. Consideró “inapropiados” los comentarios de Essayli.
El grupo afirmó que no es “muy probable” que los agentes federales estén legalmente justificados para disparar contra personas con licencia de armas que se acercan portando un arma de forma legal.
Sin embargo, esta organización se alineó parcialmente con la Administración al culpar a grupos de izquierda de la violencia en las protestas contra la campaña migratoria.
La defensa de Essayli
Ante las críticas, Essayli dijo que sus palabras fueron tergiversadas. Afirmó que se refería a agitadores que se acercan armados y se niegan a desarmarse. Aun así, reiteró que si los agentes perciben una amenaza razonable, están legalmente autorizados a usar fuerza letal.
Protestas y apoyo ciudadano
Miles de personas están desafiando el frío extremo en Minneapolis para protestar por la muerte de Pretti. El jefe de policía de la ciudad, Brian O’Hara, declaró que no tenía antecedentes penales y que poseía un permiso legal para portar su pistola. Pretti, de 37 años, era enfermero en un hospital de veteranos.
Reacciones políticas y contradicciones
Cam Edwards, activista proarmas, afirmó que la mera presencia de un arma no indica intención criminal. El director del FBI, Kash Patel, defendió la actuación de los agentes. Dijo que no se puede portar un arma cargada en una protesta. Paradójicamente, Patel fue uno de los defensores de Kyle Rittenhouse, quien fue absuelto tras matar a dos personas en una protesta en 2020. Un usuario en X denunció la contradicción al recordar que el mismo Gobierno que celebró a Rittenhouse ahora califica de “terrorista doméstico” a Pretti.
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