¿Creías que con moverte todos los días ya llevabas las de ganar contra el envejecimiento cerebral? Pues, una nueva investigación viene a aguar la fiesta de esa creencia: moverse no basta para proteger la salud cognitiva. Existe un hábito sencillo pero muy eficaz que debemos incorporar cuanto antes si queremos conservar la agilidad mental a medida que pasan los años.
¿Por qué no basta con moverse?
Es innegable que la actividad física aporta beneficios relevantes en la etapa madura. Sin embargo, lo que hasta hace poco parecía la fórmula infalible para reducir el riesgo de demencia o patologías como el Alzheimer, resulta ser insuficiente según hallazgos recientes. Los datos confirman que mover el cuerpo sigue siendo positivo, pero hay otro factor todavía más determinante para frenar la neurodegeneración y mantener el rendimiento cerebral.
Un estudio que cuestiona creencias extendidas
Un equipo multidisciplinario de científicos llevó a cabo una investigación con 404 voluntarios de alrededor de 70 años. A lo largo de siete días, registraron su actividad mediante dispositivos portátiles de medición continua. Los resultados revelan una realidad que muchos desconocen: una hora de caminata o ejercicio intenso no compensa las horas prolongadas que pasamos sentados el resto del día.
El impacto real de permanecer mucho tiempo sentado
Los hallazgos, publicados en la revista Alzheimer’s & Dementia, desmienten la idea de que basta con cumplir rutinas deportivas diarias. Incluso entre el 87 % de los participantes que alcanzaba las recomendaciones de 150 minutos semanales de ejercicio moderado, quienes permanecían más tiempo en posición sedentaria mostraban capacidades cognitivas más reducidas. Además, presentaban un adelgazamiento más acelerado del hipocampo, la estructura cerebral clave para la memoria y una de las primeras en deteriorarse en el Alzheimer.
Por consiguiente, romper periodos prolongados de inactividad es igual de importante que realizar actividad física. Ninguna rutina deportiva logra contrarrestar por completo los efectos negativos de pasar muchas horas sentado.
Un riesgo mayor para ciertas personas
La advertencia cobra especial relevancia para quienes cuentan con mayor predisposición genética. Los portadores del alelo APOE4, asociado a un riesgo más alto de Alzheimer, sufren un impacto aún más marcado en su cerebro cuando mantienen hábitos sedentarios.
En conclusión, preservar las funciones mentales con la edad requiere equilibrar movimiento y descansos activos. Levantarse, estirarse o caminar unos minutos cada hora es una medida sencilla, pero decisiva para cuidar tu cerebro a largo plazo.
Fuente: Futura
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