El enigmático personaje que protagonizó una de las imágenes más comentadas tras el robo en el museo del Louvre ya tiene nombre y rostro. Durante semanas, su figura misteriosa generó teorías, memes y artículos en todo el mundo. Detrás del “elegante detective” no había un agente secreto ni una figura creada por inteligencia artificial. En realidad, era un joven de 15 años con una pasión particular por la estética clásica y el universo de los detectives.
El robo que dio origen al mito
El pasado 19 de octubre, el museo del Louvre fue escenario de lo que muchos llaman “el robo del siglo”. Un grupo de individuos logró sustraer joyas de incalculable valor y desaparecer sin dejar rastro. Las investigaciones aún continúan. Pero lo que capturó la atención de millones no fue solo la audacia del crimen, sino una fotografía tomada frente al icónico museo.
En la imagen, tres policías bloqueaban el acceso. Mientras, a un costado, se veía a un hombre vestido como un detective salido de una novela: gabardina, corbata, paraguas y un sombrero fedora perfectamente colocado. La foto, obra del fotógrafo Thibault Camus de la agencia AP, se difundió rápidamente. Fue publicada por importantes medios internacionales, incluyendo el New York Times.
Las redes sociales bautizaron al enigmático personaje como “el detective francés” o “el hombre del fedora”. En cuestión de horas, su porte distinguido y su aire de misterio lo convirtieron en un fenómeno viral.
Un adolescente detrás del misterio
Tres semanas después, la agencia AP logró localizar al protagonista de la famosa imagen. Para sorpresa de todos, el supuesto detective era un adolescente francés de 15 años llamado Pedro Elias Garzon Delvaux. Él es residente en Rambouillet, una localidad situada en la periferia de París.
Pedro explicó que aquel día había acudido al Louvre con su familia con la intención de visitar el museo. No imaginó que su aspecto despertaría tanto interés. “No quería decir enseguida que era yo. Esta foto mantiene el misterio, así que hay que prolongar el suspenso”, declaró a la prensa.
Según relató, se enteró de su inesperada fama cinco días después. Esto sucedió cuando una conocida le envió un mensaje preguntándole si él era el joven de la foto que circulaba por todo internet. Al principio, pensó que se trataba de una coincidencia. Sin embargo, comprobó que, efectivamente, era su propia imagen la que había dado la vuelta al mundo.

La pasión por los detectives y la elegancia en Louvre
Pedro confesó que su estilo está inspirado en los detectives clásicos como Hercule Poirot, personaje creado por Agatha Christie, y en figuras históricas francesas como Jean Moulin. Desde hace más de un año, el adolescente ha adoptado la costumbre de vestir con traje, corbata y gabardina incluso para asistir al liceo. Aunque reserva su sombrero fedora para los fines de semana y las visitas a lugares especiales.
“Seguiré vistiéndome así. Es mi estilo”, aseguró el joven, quien considera que su forma de vestir es una manera de expresar su personalidad. También muestra su admiración por la elegancia de otra época.
De un día normal a una fama inesperada
Lo que comenzó como un paseo familiar terminó convirtiéndose en una experiencia surrealista para Pedro y su entorno. El joven aseguró haberse sorprendido por la magnitud de la viralización. “Me quedé atónito al ver que una simple foto se hiciera viral en pocos días”, confesó.
Aunque la atención mediática ha sido abrumadora, el adolescente se ha tomado todo con humor y curiosidad. Incluso, ha bromeado con la idea de que su imagen pueda inspirar proyectos cinematográficos. “Estoy esperando que me ofrezcan hacer películas, sería muy divertido”, dijo entre risas.
Una historia que mezcla misterio, estilo y modernidad en Louvre
La historia del “elegante detective del Louvre” es un ejemplo de cómo una simple imagen puede despertar la imaginación colectiva. En una época en la que la viralidad puede convertir a cualquiera en protagonista global, Pedro Elias Garzon Delvaux se convirtió, sin planearlo, en un símbolo de misterio y elegancia.
Su historia combina lo clásico con lo contemporáneo: un adolescente del siglo XXI que se viste como los héroes de las novelas policíacas del siglo pasado. Y que, por casualidad, terminó involucrado en uno de los sucesos más mediáticos del año.
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