Las autoridades sanitarias de diversas naciones trabajan con celeridad para rastrear y controlar un brote de hantavirus tras el anuncio de la Organización Mundial de la Salud. Esta institución informó el jueves que se han confirmado cinco casos entre personas vinculadas al crucero MV Hondius. La situación ha generado alerta mundial, ya que el hantavirus suele asociarse a roedores, pero en esta ocasión podría haberse transmitido también de persona a persona a bordo del buque. Desde el 11 de abril, tres personas han perdido la vida por esta causa, mientras que otras varias se encuentran en estado de enfermedad. El brote se notificó por primera vez el 2 de mayo y, según las evaluaciones, representa un riesgo bajo para la población general fuera del entorno del barco.
¿Qué es el hantavirus y cómo se propaga?
El hantavirus es un agente patógeno que genera infecciones que afectan el sistema respiratorio y los órganos internos. Se considera un microorganismo complejo que requiere estudios detallados para comprender su comportamiento en diferentes entornos. Tradicionalmente, su transmisión se relaciona con la excreción de roedores portadores, que liberan partículas virales en el aire, el suelo o las superficies. Sin embargo, en este evento epidemiológico se ha observado una transmisión interhumana que representa un aspecto poco común y relevante para las investigaciones actuales. Las evidencias indican que esta forma de contagio se produce en condiciones de contacto estrecho y prolongado entre individuos, como ocurre en espacios cerrados como los que ofrece un buque de navegación. El hantavirus andino es la cepa identificada en estos casos, y se ha establecido como la única variedad conocida que presenta esta capacidad de transmisión limitada entre personas.
Datos de personas expuestas al hantavirus
Según los registros oficiales, a bordo del MV Hondius viajaban un total de 147 personas: 88 pasajeros y 59 miembros de la tripulación. Los viajeros pertenecen a 23 nacionalidades diferentes, entre las que destacan 17 ciudadanos de Estados Unidos. Las autoridades sanitarias están llevando a cabo un rastreo exhaustivo de contactos para identificar a todas las personas que pudieron haber estado en contacto con los infectados. En este proceso se incluyen 82 pasajeros y seis miembros de la tripulación que viajaron en un vuelo de Airlink del 25 de abril. Este trayecto conectaba Santa Elena con Johannesburgo, y en él viajó una mujer holandesa que se encontraba a bordo del crucero antes de fallecer. Las gestiones para localizar a estas personas se realizan con prontitud para ofrecerles atención y controlar su estado de salud.
Las naciones han iniciado acciones específicas para dar seguimiento a sus ciudadanos. Por ejemplo, las autoridades del Reino Unido han confirmado que dos personas de esa nacionalidad han dado positivo por hantavirus, y existe un caso sospechoso adicional de una persona que desembarcó en la isla de Tristan da Cunha. Por su parte, la aerolínea KLM informó que las autoridades de los Países Bajos han contactado a personas que viajaron en un segundo vuelo, donde la mujer neerlandesa realizó una escala breve. Esta pasajera abandonó el vuelo KL592 antes de su despegue debido a que su estado de salud era muy delicado. Una azafata que presentó síntomas compatibles dio resultados negativos en las pruebas de detección, según ha comunicado la OMS.
Trabajo global
En Suiza, el Ministerio de Salud realiza un rastreo adicional para localizar a personas que tuvieron contacto con un pasajero que desembarcó a finales de abril y que se encuentra hospitalizado. La esposa de este paciente, que también viajaba en el crucero, no ha presentado síntomas, pero permanece aislada como medida de precaución. En Estados Unidos, el Departamento de Estado mantiene comunicación directa con los pasajeros, mientras que los departamentos de salud estatales vigilan el estado de las personas que han regresado a sus hogares. Varios estados, como Georgia, Arizona, California, Texas y Virginia, monitorean a los viajeros, pero hasta el momento ninguno ha mostrado signos de infección por hantavirus.
Además, se está haciendo seguimiento a al menos 30 personas que desembarcaron en la isla de Santa Elena, un territorio aislado en el Atlántico Sur. Estas personas bajaron del buque a finales de abril, en una etapa en la que aún no se había comprendido completamente la magnitud del brote. También se registran personas que pasaron por otros puertos y se dirigieron a diversos países, por lo que las autoridades trabajan para localizarlas y ofrecerles la información necesaria. Todas estas acciones forman parte de una estrategia coordinada que busca evitar la propagación del hantavirus fuera del ámbito del crucero.
Casos confirmados, sospechosos y fallecimientos
Hasta el día del anuncio oficial, se contabilizan cinco casos confirmados de hantavirus y otros que se mantienen como sospechosos según los criterios de la OMS. La situación ha cobrado la vida de tres personas, cuyos perfiles y trayectorias se han analizado para identificar posibles vías de contagio. El primer fallecimiento ocurrió el 11 de abril, cuando un hombre holandés de 70 años perdió la vida después de presentar síntomas como fiebre, dolor de cabeza, malestar abdominal y diarrea. Su estado se agravó rápidamente hasta generar dificultades respiratorias, y aunque se trasladó su cuerpo a Santa Elena el 24 de abril, no se realizaron pruebas en su momento para confirmar la causa exacta de su enfermedad.
El segundo fallecimiento corresponde a la esposa de este hombre, de 69 años, que desembarcó en Santa Elena con problemas digestivos el 24 de abril. Posteriormente viajó a Johannesburgo, donde su salud empeoró de forma notable. Falleció en un hospital el 26 de abril, y las pruebas moleculares realizadas el 4 de mayo confirmaron que estaba infectada por hantavirus. La tercera víctima es una mujer alemana que presentó fiebre y síntomas de neumonía el 28 de abril, y que falleció el 2 de mayo mientras se encontraba a bordo. Aunque la causa oficial aún no se ha determinado, su caso se investiga como un posible caso de hantavirus.
Presencia del virus
Se han identificado las fechas en las que aparecieron los primeros síntomas. Se estima que la primera persona desarrolló signos de infección el 6 de abril, mientras que el último caso registró síntomas el 28 de abril. El curso de la enfermedad varía en cada persona, pero en general se caracteriza por un inicio repentino y una evolución rápida que requiere atención médica especializada. Uno de los casos confirmados acudió al médico del barco el 24 de abril con fiebre, dificultad para respirar y síntomas respiratorios. Su estado se complicó dos días después, por lo que fue evacuado a Sudáfrica y ingresado en una unidad de cuidados intensivos. Aunque las primeras pruebas dieron resultados negativos, una prueba molecular realizada el 2 de mayo confirmó la presencia del hantavirus.
Evacuación oportuna
Varios pacientes han sido trasladados para recibir atención médica especializada. Según el director general de la OMS, tres personas han sido evacuadas del buque: un médico que trabajaba a bordo y dos personas vinculadas a los fallecidos. Estos tres individuos serán enviados a los Países Bajos para recibir tratamientos adecuados. Por su parte, la empresa operadora del crucero informó que dos miembros de la tripulación presentan síntomas respiratorios agudos, pero hasta el momento no se ha confirmado la presencia del virus. También se registra un séptimo caso sospechoso que presentó fiebre leve pero ya se ha recuperado, por lo que se han tomado muestras para realizar las pruebas correspondientes.
Las autoridades suizas confirmaron la presencia de un paciente infectado por hantavirus andino en el Hospital Universitario de Zúrich. Esta persona acudió a consulta médica tras presentar síntomas y se sometió a exámenes que permitieron identificar la cepa específica que lo afecta. La atención temprana que recibió ha resultado fundamental para su evolución clínica. Todos estos datos permiten tener una visión más clara de cómo se manifiesta la enfermedad y cuáles son las medidas que deben adoptarse para ayudar a los afectados.
Medidas de control y situación actual del buque
Las autoridades de diferentes países han implementado acciones para gestionar la situación. En España, se llevará a cabo una investigación epidemiológica completa y se realizará la desinfección del buque cuando este llegue a Tenerife, en las Islas Canarias. Esta ubicación ha sido elegida porque las condiciones del puerto permiten que los pasajeros desembarquen de forma segura. Una vez que se produzca el desembarco, se establecerán protocolos para que cada persona reciba la atención que necesita según su estado de salud.
El buque se encuentra en navegación tras haber salido de Cabo Verde el miércoles por la tarde. Su rumbo se dirige hacia el norte, y se estima que llegará a las Islas Canarias en un periodo de tres a cuatro días. Una vez que se autorice el desembarco, se tomarán decisiones sobre el destino final de cada pasajero. Por ejemplo, catorce personas de nacionalidad española serán trasladadas a un hospital militar para ser examinadas detalladamente. El resto de los viajeros que se encuentran en territorio español serán repatriados a sus lugares de residencia con las medidas de seguridad correspondientes.
Las investigaciones continúan para determinar el origen exacto del hantavirus. La OMS considera que la pareja holandesa y otras personas pudieron haberse infectado antes de embarcarse el 1 de abril. Se sospecha que la exposición se produjo en Argentina, donde esta enfermedad es endémica y el hantavirus circula de forma frecuente entre la fauna local. Según las declaraciones de la Dra. Maria Van Kerkhove, directora de preparación de la OMS, esta hipótesis se basa en el análisis de las actividades que realizaron los pasajeros antes de iniciar el viaje.
Características del hantavirus y su impacto
El hantavirus andino es la cepa identificada en los casos de este brote. Se ha establecido que es la única variedad que presenta transmisión limitada de persona a persona, lo que ha generado gran interés en la comunidad científica. Los expertos han analizado el comportamiento de este virus para entender cómo se propaga y cuáles son los factores que influyen en su transmisibilidad. El periodo de incubación de la enfermedad oscila entre una y seis semanas después de la exposición al agente patógeno. En algunos casos, los síntomas pueden aparecer ya a los siete días, mientras que en otros la manifestación se produce hasta los ocho semanas después del contacto.
Debido a esta característica, las personas que han estado expuestas deben permanecer vigilantes durante un tiempo prolongado. La OMS recomienda que los pasajeros y la tripulación estén atentos a la aparición de síntomas durante 45 días. Esta medida de precaución se suma a las decisiones adoptadas por el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades, que ha considerado a todas las personas a bordo como contactos estrechos. La razón es que el entorno cerrado del buque y las actividades compartidas generan condiciones que facilitan la posible propagación del virus.
Capacidad respiratoria
El hantavirus es una infección que presenta una gravedad considerable. Se considera un agente patógeno poco común pero con una tasa de mortalidad elevada. En América, las cepas de este virus pueden causar el síndrome pulmonar por hantavirus, que afecta gravemente la capacidad respiratoria del paciente. Según los datos de los centros de control de enfermedades, aproximadamente el 38 por ciento de las personas que desarrollan síntomas respiratorios graves fallecen a causa de la infección. Hasta el momento no existe una vacuna que prevenga la enfermedad ni un tratamiento específico que elimine el virus del organismo. Sin embargo, la atención de apoyo que se ofrece de forma temprana y la derivación rápida a centros con unidades de cuidados intensivos pueden mejorar de forma notable las probabilidades de supervivencia.
Autoridades sanitarias
La importancia de esta enfermedad ha llevado a que las autoridades sanitarias la clasifiquen como una prioridad emergente a nivel mundial. Los estudios realizados en diferentes regiones han permitido recopilar información valiosa sobre su comportamiento. Por ejemplo, un estudio llevado a cabo por el microbiólogo Dr. Gustavo Palacios en Argentina entre 2018 y 2019 aportó datos relevantes sobre la transmisión. Se estima que a lo largo de la historia han ocurrido alrededor de 3.000 casos de la cepa andina en todo el mundo. Según este análisis, cada persona infectada transmitió el virus a un promedio de 2,12 individuos antes de que se aplicaran medidas de salud pública. Tras la implementación de aislamiento y cuarentena, esta cifra se redujo a 0,96, lo que demuestra la eficacia de estas acciones.
El interés por el hantavirus ha aumentado en los últimos años, y el año pasado cobró relevancia mediática tras el fallecimiento de Betsy Arakawa, esposa del actor ganador del Oscar Gene Hackman. Las estadísticas mundiales indican que cada año se producen entre 60.000 y 100.000 casos nuevos, de los cuales casi la mitad se registran en China. En Estados Unidos, entre 1993 y 2023 se notificaron 890 casos, siendo los estados del oeste los que presentan una mayor incidencia de la enfermedad. Todos estos datos muestran la relevancia de seguir investigando y aplicando medidas de prevención y control que permitan reducir el impacto del hantavirus en la salud pública.
Fuente: CNN
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