Solo una de cada 10 personas es zurda. Esta proporción se mantiene en distintas culturas y épocas, un fenómeno que la ciencia estudia como preferencia poblacional. La lateralidad manual también aparece en otros animales, pero los humanos presentan una particularidad: casi toda la población comparte la misma preferencia por la mano derecha.
La lateralidad manual y el cerebro humano
Los científicos llevan décadas intentando explicar por qué la mayoría de las personas utiliza la mano derecha. No existe una causa única, sino una combinación de factores biológicos, evolutivos y culturales que se desarrollaron durante millones de años.
La lateralidad manual significa que una persona tiene una mano preferida para realizar determinadas actividades. Este fenómeno no es exclusivo de los humanos. Los gatos pueden mostrar preferencia por una pata y los loros suelen utilizar una determinada pata para sostener alimentos.
La diferencia está en la proporción. En los chimpancés, por cada individuo zurdo existen aproximadamente dos diestros. Entre los humanos, la relación llega a ocho o nueve diestros por cada zurdo.
Miquel Llorente, investigador de la Universitat de Girona especializado en etología comparada y evolución del lenguaje, explica que esta diferencia constituye uno de los principales enigmas.
La ciencia denomina a este fenómeno preferencia poblacional. No se trata solamente de que cada individuo tenga una mano dominante. El aspecto llamativo es que casi todos los integrantes de la especie comparten la misma preferencia.
El vínculo entre la mano derecha y el lenguaje
Una de las principales pistas está en la organización del cerebro. Los dos hemisferios cerebrales cumplen funciones diferentes y el izquierdo participa especialmente en el lenguaje.
En más del 95% de las personas diestras, el lenguaje se localiza principalmente en el hemisferio izquierdo. Al mismo tiempo, ese hemisferio controla la mano derecha.
Esta conexión ha llevado a los investigadores a estudiar una posible relación entre el desarrollo del lenguaje y la lateralidad manual.
Llorente plantea que el lenguaje pudo comenzar mediante gestos antes de desarrollarse como comunicación oral. Según esta hipótesis, los antepasados humanos habrían utilizado signos manuales para comunicarse.
Como esos gestos podían realizarse preferentemente con la mano derecha, el hemisferio izquierdo habría adquirido una especialización relacionada tanto con el movimiento de esa mano como con el lenguaje.
Herramientas, gestos y evolución
La evidencia arqueológica también ofrece pistas sobre el origen de la lateralidad manual. Aunque los cerebros de nuestros antepasados no se conservan, los cráneos permiten estudiar algunas de sus antiguas asimetrías mediante el endocráneo.
Ya en los australopitecos, hace entre tres y cuatro millones de años, el cerebro presentaba diferencias entre ambos lados. Después, con las primeras herramientas de piedra trabajadas, hace unos 2,5 millones de años, esas asimetrías se hicieron más evidentes.
La fabricación de herramientas exigía una coordinación precisa. Una mano debía sostener el objeto mientras la otra realizaba movimientos controlados con fuerza y dirección determinadas.
Además, esas habilidades podían aprenderse observando a otros individuos. Por eso, la evolución de las herramientas también incorporó un componente cultural.
Llorente describe este proceso como una especie de “bola de nieve”. Un pequeño sesgo hacia la derecha pudo combinarse con la marcha bípeda, el uso de herramientas, los gestos comunicativos, el lenguaje y la transmisión cultural.
Con el paso de millones de años, esas capas habrían contribuido a consolidar la proporción actual: aproximadamente nueve de cada 10 personas diestras.
¿Qué papel tienen los genes?
La biología también forma parte del enigma. Durante años, los científicos buscaron identificar los genes responsables de la lateralidad.
Silvia Paracchini, genetista de la Universidad de St. Andrews, explica que inicialmente los investigadores esperaban encontrar un número reducido de genes capaces de explicar el fenómeno.
Uno de los primeros candidatos estudiados fue el gen PCSK6. Sin embargo, investigaciones posteriores realizadas con más de un millón de personas identificaron 42 genes que superaban el umbral de significación estadística.
Aun así, esos genes no explican por completo por qué una persona es zurda o diestra. La evidencia apunta a una característica mucho más compleja.
Algunos genes están relacionados con los cilios, estructuras celulares que participan en el establecimiento de la asimetría izquierda-derecha del cuerpo durante el desarrollo embrionario.
También aparecen genes vinculados con el neurodesarrollo. Además, existen asociaciones con variantes relacionadas con la dislexia, el autismo o la esquizofrenia.
Sin embargo, el texto señala que el efecto es pequeño. Ser zurdo no aumenta significativamente el riesgo de desarrollar esas condiciones.
¿Por qué no desaparecieron los zurdos?
Si la mayoría de la población es diestra, surge otra pregunta: ¿por qué los zurdos no desaparecieron durante la evolución?
Una de las explicaciones propuestas procede de la teoría de juegos. Ser zurdo podría ofrecer una ventaja inesperada en determinadas situaciones de combate cuerpo a cuerpo.
Una persona diestra suele entrenar y enfrentarse principalmente contra otros diestros. Por ello, encontrarse con un oponente zurdo puede generar una ventaja táctica.
Esta posibilidad también tiene respaldo en algunos deportes de contacto. Los zurdos aparecen sobrerrepresentados en disciplinas como el boxeo y la esgrima, donde los estudios citados sitúan su presencia entre el 13% y el 20%.
Sin embargo, esta hipótesis depende precisamente de que los zurdos sean una minoría. Si todos utilizaran la mano izquierda, la ventaja de enfrentarse a un rival menos habitual desaparecería.
La teoría plantea así un posible equilibrio evolutivo. La proporción de zurdos podría mantenerse porque su rareza ofrece una ventaja que deja de existir cuando aumenta demasiado su frecuencia.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas personas son zurdas?
Aproximadamente una de cada 10 personas en el mundo es zurda. La proporción se mantiene de forma notable entre diferentes culturas y épocas estudiadas. Esta estabilidad convierte a la lateralidad manual humana en un fenómeno particular para la ciencia.
¿Por qué la mayoría de las personas es diestra?
No existe una explicación definitiva. La evidencia apunta a una combinación de factores relacionados con la organización cerebral, el lenguaje, los gestos, el uso de herramientas, la evolución y la genética. Ninguno de estos elementos explica por sí solo la predominancia de la mano derecha.
¿Los animales también pueden ser zurdos o diestros?
Sí. Otros animales presentan preferencias por una pata o extremidad. Los gatos, por ejemplo, pueden mostrar una pata favorita, mientras que los loros pueden utilizar preferentemente una determinada pata para sostener alimentos. Lo excepcional en humanos es que la mayoría comparte la misma preferencia.
¿Ser zurdo está relacionado con la salud?
El texto señala asociaciones entre determinados genes vinculados con la lateralidad y variantes relacionadas con condiciones como dislexia, autismo o esquizofrenia. Sin embargo, el efecto es pequeño y ser zurdo no aumenta significativamente el riesgo de desarrollar esas condiciones.
Conclusión
La lateralidad manual continúa siendo uno de los enigmas más interesantes sobre la evolución del cerebro humano. La predominancia de los diestros parece surgir de una combinación de biología, lenguaje, herramientas, aprendizaje y cultura.
La ciencia todavía no tiene una respuesta definitiva. Sin embargo, las investigaciones genéticas, arqueológicas y neurológicas permiten entender mejor cómo una preferencia individual terminó convirtiéndose en una característica compartida por aproximadamente nueve de cada 10 personas.
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