La violencia en las aulas: un reflejo del entorno social y familiar en Ecuador

La violencia escolar

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La violencia escolar se ha convertido en una de las principales preocupaciones del sistema educativo ecuatoriano. Niños y adolescentes, considerados grupos altamente vulnerables, no solo enfrentan riesgos dentro de sus hogares o comunidades. Estas dinámicas también se trasladan a las instituciones educativas, generando escenarios de inseguridad y afectación emocional.

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La compleja situación de violencia que atraviesa Ecuador ha encendido las alertas de expertos y organizaciones sociales. Las estadísticas evidencian un incremento sostenido de estos hechos. Se proyecta a 2025 como uno de los años más violentos en la historia reciente del país, con impactos directos en la niñez y adolescencia.

Nuevas formas de violencia dentro de los centros educativos

Organizaciones como World Vision Ecuador advierten que el acoso escolar ya no es el único problema que se vive en las aulas. Actualmente, existen casos de extorsión, amenazas e incluso reclutamiento de estudiantes por parte de bandas delictivas dentro o en los alrededores de las instituciones educativas.

Una encuesta realizada por la Red Wamprakunapak Yuyaykuna, con apoyo de organismos nacionales e internacionales, reveló que el 15,9% de los estudiantes ha presenciado o conocido algún caso de violencia en su institución. Además, el 21% de los niños y adolescentes manifestó no sentirse seguro dentro de los espacios educativos. Esto refleja un problema estructural.

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La violencia como fenómeno aprendido

Estudios impulsados por Unicef señalan que la violencia contra la niñez responde a múltiples factores de riesgo y protección. Estos factores interactúan entre lo individual, familiar, comunitario e institucional. Este enfoque permite comprender que la violencia no surge de manera aislada, sino como resultado de contextos sociales complejos.

Especialistas en psicología y educación coinciden en que para que exista violencia escolar debe haber intencionalidad de causar daño y una relación de poder. Aspectos que, muchas veces, pasan desapercibidos dentro de las dinámicas escolares. Las consecuencias pueden ser físicas, psicológicas o incluso sexuales. Estas dejan secuelas profundas en el desarrollo de los estudiantes.

La violencia escolar

Factores que incrementan la vulnerabilidad de niños y adolescentes

La falta de un proyecto de vida, la ausencia de referentes positivos y la exposición constante a entornos violentos incrementan el riesgo de que los estudiantes sean víctimas o incluso ejecutores de violencia. En algunos casos, estas conductas se manifiestan también en agresiones o amenazas hacia docentes.

El contexto social actual, marcado por el aumento de la criminalidad y la normalización de la violencia, influye directamente en la convivencia escolar. Conflictos que antes se resolvían con mediación ahora escalan hacia situaciones más graves, replicando patrones aprendidos en el hogar o la comunidad.

Consecuencias emocionales y sociales de la violencia escolar

La violencia deja huellas profundas en niños y adolescentes. Al ser una conducta aprendida, se reproduce a partir de experiencias con adultos que no han logrado regular sus propias emociones. Esto afecta la salud mental, el rendimiento académico y las relaciones sociales de los estudiantes.

Estas experiencias pueden marcar patrones de comportamiento a largo plazo. Esto dificulta la construcción de vínculos saludables y el desarrollo de habilidades socioemocionales necesarias para la vida adulta.

Estrategias para prevenir y erradicar la violencia en las escuelas

Unicef resalta la importancia de implementar estrategias integrales de prevención. Estas incluyen la creación de espacios públicos y educativos seguros, donde los niños y adolescentes puedan convivir sin temor. También se enfatiza la necesidad de garantizar el cumplimiento de las leyes y limitar el acceso de los jóvenes a armas u otros elementos de riesgo.

En diciembre de 2025, exministros de Educación propusieron una agenda nacional para enfrentar la violencia estructural y transformar la educación. Esta agenda destaca el fortalecimiento de protocolos, rutas de atención y mecanismos de prevención en cada institución educativa.

El Ministerio de Educación asegura contar con un plan integral para erradicar la violencia en el contexto educativo. Este plan tiene ejes de intervención enfocados en la protección de los estudiantes y en una respuesta efectiva ante situaciones de violencia, discriminación y reclutamiento.

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