- La Comisión Europea reiteró que no reconoce el memorando de delimitación marítima entre Ankara y Trípoli.
- El parlamento paralelo del este de Libia ratificó formalmente el polémico acuerdo firmado en 2019.
- Grecia condenó de forma enérgica la decisión por violar el Derecho Internacional del Mar y su soberanía.
- Bruselas advierte que el tratado vulnera derechos de terceros Estados y amenaza la estabilidad regional.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, declaró formalmente que el bloque de los 27 no reconoce bajo ningún concepto el memorando de entendimiento sobre delimitación de jurisdicciones marítimas en el mar Mediterráneo suscrito entre Turquía y Libia. El pronunciamiento institucional se produjo pocas horas después de que el Parlamento radicado en el este del territorio libio procediera a ratificar el controvertido documento firmado originalmente en 2019 con las autoridades de Trípoli.
«Lamentamos profundamente la ratificación por parte del Parlamento libio del llamado Memorando de Entendimiento entre Libia y Turquía sobre la delimitación de las jurisdicciones marítimas en el mar Mediterráneo. Nuestra posición sigue siendo inequívoca: el documento infringe los derechos soberanos de terceros Estados, no se ajusta al Derecho del Mar y no puede generar consecuencias jurídicas para terceros», aseveró Von der Leyen a través de una declaración diplomática oficial.
Geopolítica en el norte de África y acercamiento de Haftar a Ankara
Para las autoridades parlamentarias del este de Libia, controladas por el mariscal Jalifa Haftar y su hijo Sadam Haftar —comandante de las fuerzas orientales y figura en ascenso dentro del organigrama militar—, la ratificación representa un viraje estratégico hacia Ankara. Durante años, la facción de Tobruk combatió a los gobiernos de Trípoli respaldados militarmente por el presidente turco Recep Tayyip Erdogan; no obstante, recientes acercamientos diplomáticos han propiciado acuerdos pragmáticos en materia de seguridad, infraestructura portuaria y concesiones energéticas.
Analistas de defensa subrayan que Turquía busca blindar su presencia geoestratégica en el Mediterráneo oriental y asegurar derechos de prospección sobre vastos yacimientos de gas natural submarino frente a las costas de Creta y Rodas. Esta doctrina naval, conocida en círculos militares turcos como Mavi Vatan (Patria Azul), ha chocado frontalmente con las delimitaciones de Zonas Económicas Exclusivas (ZEE) reivindicadas por Grecia, Chipre y Egipto.
Esta pugna por el control de recursos estratégicos e hidrocarburos marítimos guarda relación con los retos globales documentados en nuestros reportajes sobre los desafíos geopolíticos y energéticos de la actualidad internacional, donde los alineamientos militares reconfiguran corredores comerciales vitales.
Reacción inmediata de Grecia y respaldo de los aliados mediterráneos
La respuesta de Atenas no se hizo esperar. A través de un enérgico comunicado divulgado por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Grecia, el gobierno heleno condenó lo que catalogó como una «decisión parlamentaria unilateral y sin ningún fundamento jurídico». La cancillería griega enfatizó que el memorando parte de un vicio de nulidad absoluta, dado que Turquía y Libia carecen de costas enfrentadas que justifiquen una frontera marítima continua que ignore las islas griegas interpuestas en el archipiélago del Dodecaneso.
Desde la perspectiva jurídica comunitaria, el régimen de las islas consagrado en el artículo 121 de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar) reconoce expresamente que los territorios insulares habitados poseen pleno derecho a generar plataforma continental y zona económica exclusiva. Al trazar una línea limítrofe artificial que ignora por completo la presencia geográfica de Creta, Rodas y Kárpatos, el pacto turco-libio pretende despojar a Grecia de cientos de millas náuticas de soberanía marítima en el corazón del Mediterráneo oriental.
Gobiernos aliados de la cuenca mediterránea, incluidos Francia e Italia, expresaron su solidaridad con Grecia y Chipre, recordando que cualquier intento de iniciar exploraciones sísmicas o perforaciones de gas bajo el amparo de dicho memorando constituirá una provocación directa a la legalidad internacional. Los ministros de Exteriores de la Unión Europea debatirán medidas cautelares adicionales en su próximo consejo ministerial en Bruselas para evitar incidentes navales en aguas disputadas.
