- Estados Unidos impulsa a Venezuela como pieza clave para reducir su dependencia energética de Medio Oriente.
- El secretario de Energía, Chris Wright, proyecta que la producción venezolana podría más que duplicarse hacia 2027.
- Washington modificó licencias de la OFAC para permitir operaciones con productoras de carbón estatales venezolanas.
- Empresas como Chevron y Eni coordinan nuevos proyectos de inversión en el país.
El Gobierno de Estados Unidos avanza en una estrategia para posicionar a Venezuela como un componente central de la expansión energética del hemisferio occidental, con el objetivo de reducir la dependencia de Washington respecto del mercado de Medio Oriente. El plan contempla petróleo, carbón y la reconstrucción de infraestructura eléctrica venezolana.
El secretario del Interior, Doug Burgum, señaló que «la actividad energética se está desplazando hacia el hemisferio occidental» en medio de la incertidumbre que generan los conflictos en Medio Oriente. Por su parte, el secretario de Energía, Chris Wright, proyectó que la producción petrolera venezolana podría «más que duplicarse hacia finales de 2027» si se concretan las inversiones previstas.
Cambios regulatorios y nuevos socios internacionales
Washington modificó las licencias de la OFAC para permitir que empresas estadounidenses operen junto a productoras estatales de carbón venezolanas, e invitó a la ministra de Hidrocarburos de Venezuela, Paula Henao, a las reuniones energéticas del G20 en Houston. La Casa Blanca coordina además nuevos proyectos de inversión con firmas internacionales como Chevron y Eni.
La estrategia responde en buena medida a los riesgos geopolíticos asociados a Irán y al estrecho de Ormuz, que han presionado al alza los precios internacionales del crudo en las últimas semanas, en línea con el reciente cierre en alza del petróleo WTI. El caso venezolano también se cruza con otros procesos judiciales de alto perfil en Estados Unidos, como la declaración de culpabilidad de Alex Saab por lavado de dinero ante una corte de Miami, en un momento de intensa actividad diplomática y judicial en torno a Venezuela.




