El petróleo sube, pero el beneficio real se reduce
Ecuador volvió a registrar un fuerte ingreso por exportaciones petroleras durante marzo de 2026, impulsado por el alza del precio internacional del crudo. Sin embargo, ese aparente alivio económico quedó casi neutralizado por el elevado costo de importar combustibles refinados como diésel y gasolinas.

Durante ese mes, el país obtuvo $881,4 millones por exportaciones de petróleo, la cifra mensual más alta en los últimos dos años y medio. Pero casi todo ese ingreso terminó destinado al pago de combustibles importados.
Más del 88% del ingreso petrolero se fue en importaciones
Según los datos reportados, Ecuador desembolsó $776,9 millones en compras externas de combustibles durante marzo, el nivel más alto desde noviembre de 2022.
Esto representa un incremento del 60% frente a febrero, cuando el gasto fue de $485,2 millones. La diferencia neta entre lo que ingresó por vender petróleo y lo que salió por importar derivados fue de apenas $104,6 millones.
En términos prácticos, más del 88% de los ingresos por exportación de crudo se utilizaron para cubrir la dependencia de combustibles refinados del exterior.
La debilidad estructural de Ecuador sigue intacta
Aunque Ecuador es un país exportador de petróleo, no cuenta con suficiente capacidad de refinación interna para producir todo el diésel, gasolina y otros derivados que consume.
Esto obliga al país a vender crudo al exterior y luego comprar combustibles procesados a precios más altos, una situación que profundiza la vulnerabilidad energética nacional.
Cuando suben los precios internacionales del petróleo, Ecuador recibe más ingresos por exportaciones, pero también enfrenta mayores costos por importaciones, lo que reduce considerablemente el beneficio final.
El conflicto internacional agravó la situación
El incremento de marzo coincidió con la subida global de los precios energéticos tras el inicio del conflicto con Irán, que generó preocupación sobre posibles afectaciones al suministro mundial de petróleo y derivados.
Este escenario provocó un aumento inmediato en las cotizaciones internacionales y golpeó directamente a países importadores como Ecuador.
Solo en un mes, la factura petrolera ecuatoriana aumentó en casi $292 millones adicionales por la compra de derivados.
Los subsidios también presionan las finanzas públicas
El alza de los combustibles importados también complica el sostenimiento de los subsidios estatales.
Mientras más caro compra Ecuador el diésel y las gasolinas en el mercado internacional, mayor es el costo fiscal para mantener precios internos parcialmente subsidiados.
Esto genera una fuerte presión sobre las cuentas públicas, especialmente en un contexto donde el Estado sigue dependiendo de los ingresos petroleros para financiar gasto público y cubrir necesidades fiscales.
Expertos advierten sobre la vulnerabilidad energética
El analista económico Sebastián Angulo señala que el verdadero problema ya no está únicamente en el precio del petróleo, sino en la estructura energética del país.
Explica que Ecuador enfrenta una brecha crítica entre exportar crudo e importar combustibles refinados, lo que provoca que cada mejora en ingresos fiscales venga acompañada de un incremento en los costos de subsidios y abastecimiento interno.
Esto convierte cada shock internacional en una amenaza para la estabilidad económica y fiscal del país.
Fuente: La Hora
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