Los hospitales públicos de Quito enfrentan una crisis crítica de desabastecimiento que obliga a los pacientes a completar sus recetas en farmacias privadas. En el Carlos Andrade Marín del IESS y el Eugenio Espejo del Ministerio de Salud, las familias deben costear medicamentos básicos que deberían estar disponibles.
Esta situación representa una doble carga para quienes acompañan a un enfermo: la preocupación por la salud y el gasto económico inesperado. Los hospitales públicos de Quito son los más grandes del país y atienden casos complejos de pacientes que llegan desde otras provincias.
Crisis de Abastecimiento Afecta a Pacientes del IESS
En el Hospital Carlos Andrade Marín, con apenas 62% de abastecimiento, una mujer relata que gastó USD 500 en la primera cirugía de su yerno. Debió comprar tornillos quirúrgicos de USD 40 cada uno y analgésicos no disponibles en la farmacia institucional.
Otra familia con una paciente jubilada operada de la mano compró medicamentos básicos durante 10 días de hospitalización. El hospital entregó solamente 21 medicamentos de una lista de 90 necesarios. Por tanto, el ibuprofeno y paracetamol están disponibles, pero fármacos esenciales como insulina de acción rápida y antibióticos tienen stock cero.
Casos Graves Enfrentan Esperas Prolongadas por Falta de Insumos
Un paciente esperó seis meses por una cirugía cardíaca debido a la falta de válvula mitral. La familia debió comprarla por USD 2.000 mientras más de cien personas aguardaban quirófano. Además, anticoagulantes como rivaroxabán y warfarina también presentan stock cero.
«Los médicos quieren operar, pero no tienen insumos ni salas suficientes», explica el familiar. Posteriormente, su esposa sigue dependiendo de medicamentos que antes el hospital proporcionaba sin costo.
Ministerio de Salud Enfrenta Desabastecimiento en Terapia Intensiva
En el hospital Eugenio Espejo, la escasez alcanza niveles más críticos. Una esposa de paciente en cuidados intensivos enumera todo lo que ha comprado: pañales, jeringas, cubrecamas y medicamentos para la presión. No obstante, el hospital envía solicitudes en «papelitos» informales sin recetas oficiales.
Otra madre acompañó dos meses a su hija de 29 años con tumor cerebral. Entre medicamentos y vacunas para el bebé prematuro, gastó USD 2.000. Asimismo, una familia busca recursos para mantener el tratamiento de una mujer de 34 años, madre de tres hijos, internada desde agosto.
Medicamentos Esenciales con Stock Cero en Hospitales Públicos de Quito
El Eugenio Espejo tiene 64 medicamentos en stock cero en todas sus presentaciones. Entre ellos están amlodipina para hipertensión, omeprazol protector gástrico, enoxaparina anticoagulante y bencilpenicilina antibiótico. Igualmente, el abastecimiento se encuentra por debajo del 60% en los principales centros hospitalarios.
Las declaratorias de emergencia expedidas por el Ministerio de Salud y el IESS no han solucionado el problema tras más de un mes. Mientras tanto, el número de contratos para compras expeditas de medicinas permanece mínimo.
Familias Asumen Costos que Corresponden al Estado
En los pasillos, el reclamo es el mismo: las familias enfrentan una doble carga económica y emocional. Médicos y enfermeras continúan atendiendo con recursos limitados, sin embargo, cada receta no despachada se convierte en un gasto adicional para los pacientes.
Finalmente, esta crisis hospitalaria ya no se mide en cifras sino en la espera y el esfuerzo de quienes intentan curarse sin acceso a medicinas esenciales que el Estado debería proveer.
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