La conmemoración de los 31 años de la guerra del Cenepa recordó uno de los episodios más decisivos de la historia militar del Ecuador. Este conflicto armado ocurrió en 1995 y enfrentó a las fuerzas de Ecuador y Perú. Dejó enseñanzas que aún influyen en la defensa de la soberanía nacional.
El 26 de enero de 2026, bajo un cielo despejado, autoridades del Gobierno, mandos militares y familiares de los caídos se reunieron en la Brigada de Selva 21 Cóndor. Esta brigada se encuentra ubicada en la parroquia Patuca, provincia de Morona Santiago. Todos se reunieron para rendir homenaje a los héroes de aquella gesta.
El acceso al lugar se realizó mediante un vuelo a 4.500 pies de altura. Este detalle simbolizó las complejas condiciones geográficas en las que se desarrolló el conflicto en la Cordillera del Cóndor.
Unidad nacional frente a nuevos desafíos
Durante la ceremonia, el comandante general del Ejército, John Miño, recordó que en 1995 las Fuerzas Armadas actuaron bajo el lema “Ni un paso atrás”, pronunciado por el entonces presidente Sixto Durán Ballén. También señaló que la unidad del país fue clave para defender la soberanía en uno de los últimos conflictos armados de Sudamérica.
Miño advirtió que, aunque hoy el enemigo ya no es convencional, el país enfrenta amenazas internas vinculadas al crimen organizado y al narcotráfico. Estas amenazas también buscan debilitar la soberanía del Estado.
En la misma línea, el ministro de Defensa, Gian Carlo Loffredo, afirmó que la sangre derramada en el Cenepa no fue en vano. Su legado impulsa actualmente la lucha contra la inseguridad. Además, indicó que la conmemoración no solo honra a los héroes del pasado, sino que reafirma la confianza en las Fuerzas Armadas del presente.

Historias personales que mantienen viva la memoria
Entre los testimonios más emotivos estuvo el de María Herrera, viuda del sargento Agustín Anchico, quien falleció en combate en 1995. A sus 60 años, recordó el sacrificio de su esposo y cómo, con apoyo estatal, logró sacar adelante a sus cuatro hijos, hoy profesionales.
Herrera relató que la última conversación con su esposo estuvo marcada por un presentimiento que aún la acompaña. Además, aseguró que la guerra del Cenepa significó paz y dignidad para el país. También mantuvo viva la memoria de sus héroes.
Cifras y contexto del conflicto
De acuerdo con documentos del Centro de Estudios Históricos del Ejército ecuatoriano, en 1995 Perú contaba con aproximadamente 75.000 efectivos militares. En cambio, Ecuador tenía cerca de 50.000. A pesar de la diferencia numérica, el conflicto consolidó la defensa territorial ecuatoriana en la zona del alto Cenepa.
El coronel en servicio pasivo Dehivi Salgado, herido en combate tras pisar una trampa explosiva, resaltó que la guerra del Cenepa permitió reafirmar valores como la identidad nacional y el respeto a la soberanía. Sostuvo que estos elementos deben ser conocidos por las nuevas generaciones.
El legado para las Fuerzas Armadas actuales
Veteranos como el sargento primero Francisco Martínez Ushpa, quien combatió tanto en Paquisha en 1981 como en el Cenepa en 1995, recordaron el enfrentamiento directo como una experiencia que marcó su vida. Además, fortaleció el principio de que la Patria está por encima de todo.
Para los militares en servicio activo, como el cabo primero Iván Cabezas, la gesta del Cenepa representa un legado de compromiso y honor. Eso guía su vocación.
El Cenepa como símbolo de unidad nacional
El general en servicio pasivo Paco Moncayo, quien lideró las operaciones terrestres durante el conflicto, destacó que el Cenepa simboliza la unidad de todo un país defendiendo su territorio. También recordó que las decisiones trascendentales no solo involucraron a los militares, sino también al liderazgo político y a la ciudadanía.
Moncayo subrayó que los desafíos actuales de inseguridad requieren un enfoque integral del Estado. En este sentido, las políticas sociales son tan importantes como las acciones militares y policiales.
Homenaje a los caídos
El acto conmemorativo también rindió tributo a los 33 militares ecuatorianos que perdieron la vida durante la guerra del Cenepa. Sus familiares recibieron reconocimientos simbólicos, reafirmando que su sacrificio permanece en la memoria histórica del país.
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