- Mediciones meteorológicas de ESPOL e Inamhi registran más de 240 mm de lluvias en Guayaquil.
- Octubre de 2026 supera la marca pluviométrica histórica previa alcanzada en el año 1950.
- La combinación de altas temperaturas marinas y vientos alisios intensificó las tormentas.
- El COE cantonal mantiene operativos permanentes de desazolve en ramales y colectores.
Los registros técnicos del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi) y la red de monitoreo de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (ESPOL) confirmaron que octubre de 2026 se ha posicionado como uno de los meses más lluviosos documentados en Guayaquil desde 1950. En apenas tres semanas de precipitaciones continuas, las estaciones pluviométricas del campus Prosperina y el centro urbano superaron los 240 milímetros acumulados, una cifra que multiplica por seis la media histórica calculada para este periodo del calendario anual.
El informe meteorológico conjunto explica que este comportamiento climático inusual obedece a un calentamiento superficial del océano Pacífico frente al golfo de Guayaquil, combinado con el ingreso persistente de masas de aire húmedo procedentes de la cuenca amazónica. La confluencia de estos factores atmosféricos generó tormentas convectivas severas acompañadas de intensas descargas eléctricas, colapsando parcialmente los ramales de drenaje pluvial durante los momentos de marea alta en el río Guayas y los esteros urbanos.
Análisis científico del comportamiento pluviométrico
Los investigadores politécnicos destacaron que los registros diarios de precipitación alcanzaron picos de hasta 65 milímetros en lapsos menores a cuatro horas, lo que sobrepasó la capacidad de evacuación de los canales abiertos y sistemas de alcantarillado primario en ciudadelas del norte, sur y suburbio guayaquileño. Estos eventos causaron afectaciones severas en la movilidad y la actividad económica, recordando lo sucedido en jornadas recientes cuando Urdesa registró severas anegaciones y locales comerciales afectados por el desbordamiento de las aguas.
Frente a esta coyuntura, la Empresa Pública Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (Emapag) y las cuadrillas de Interagua reforzaron los trabajos de limpieza mecánica en rejillas, sifones y desarenadores de pasos a desnivel. Por su parte, la Dirección de Gestión de Riesgos cantonal mantiene activo el protocolo de vigilancia hidrometeorológica satelital para anticipar nuevas alertas tempranas dirigidas a transportistas, unidades educativas y comunidades costeras vulnerables.
Impacto en la infraestructura urbana y vulnerabilidad barrial
Los reportes de la Empresa Pública Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (Emapag) detallaron que la simultaneidad de mareas altas y aguaceros torrenciales redujo temporalmente la pendiente de desfogue en el estero Salado, provocando represamientos transitorios en avenidas troncales como la Juan Tanca Marengo, la vía a Daule y sectores bajos de Urdesa y Sauces. Cuadrillas de obreros municipales debieron duplicar los turnos de desazolve para retirar toneladas de desechos sólidos que obstruían los sumideros.
El Comité de Operaciones de Emergencia (COE) cantonal activó puntos de socorro y dispuso albergues temporales en coordinación con la Cruz Roja Ecuatoriana y brigadas de salud preventiva. Meteorólogos universitarios instan a la población a mantenerse informada mediante los canales oficiales de pronóstico y evitar transitar por pasos a desnivel anegados durante los picos de las tormentas nocturnas.
Vigilancia hidrológica y recomendaciones del Inamhi
El Inamhi precisó que la atmósfera sobre el callejón interandino y el litoral ecuatoriano continuará experimentando pulsos de inestabilidad termodinámica durante los últimos días del mes, lo que podría generar nuevos episodios de lluvia localizada con tormentas eléctricas en la cuenca baja del río Guayas. Los boletines meteorológicos recomiendan a los comités de barriales asegurar techos ligeros, limpiar canaletas domésticas y evitar la disposición de fundas de desechos en las aceras antes de los horarios habituales de recolección.
Por su parte, el equipo de investigación de la Espol subrayó la importancia de actualizar los mapas de riesgo por inundación urbana a la luz de los nuevos patrones hidrometeorológicos, promoviendo la construcción de parques inundables, pavimentos permeables y reservorios de tormenta en los planes de ordenamiento territorial que ejecuta el cabildo porteño.
